Buenos días, a pesar de todo. Más noticias sobre los Juegos Olímpicos que se desarrollan en Inglaterra. Son perlitas que no aparecen en los otros medios de comunicación. El boxeador lituano Mono presentó una protesta airada ante el Comité Olímpico, dice en una parte: “Yo pensé que los JJOO eran un ejemplo de paz de y de sana convivencia, sin embargo, lo primero que hizo el boxeador rival fue pegarme”.

La nadadora argentina se retiró de la prueba de ochenta metros mariposa porque se olvidó la toalla. El ciclista tal, que protagonizó un escándalo en la prueba de velocidad con gritos hirientes y, además, procaces, después dijo: “Lo siento, se me salió la cadena”. La nadadora cual fue eliminada antes de la competencia de cien metros estilo pecho, simplemente porque no tiene pecho. El equipo español de waterpolo entró a la pileta con cinco caballos. En el obstáculo 9 de la prueba de equitación, el caballo Mañero, de la delegación argentina, paró su galope y pidió una escalera.

El nadador tal se negó a participar en la prueba de cien metros crol, aduciendo que en la pileta no había bañero. El árbitro de atletismo vietnamita Tai Hue Von disparó el revólver para dar la largada de los cien metros libres e hirió a tres espectadores de la segunda fila. El presidente de la delegación coreana de fútbol pidió que, a los efectos de evitar disputas en el campo de juego, se le diera una pelota a cada jugador. El atleta de Santiago del Estero participante de la disciplina cama elástica, se quedó dormido.

El tenista argentino Fulano tomó agua durante todo el partido que perdió con todo éxito. Cuando los periodistas le preguntaron el porqué de esa enorme ingesta de líquido, el argentino respondió que era normal que en todos los partidos los tenistas tengan set. Desilusionado con las pésimas marcas que había logrado en las competencias previas, el remero argentino Mengano subió a su bote con un remo y la caña de pescar.

El jugador de tenis de mesa Sutano dijo: “¡Ohhhh!”, en el momento en que el rival le tiraba un palazo dirigido a su rostro. Los médicos de los juegos aseguran que la pelotita ya pasó por el esófago pero que el problema va a estar a la salida. El argentino participante de la regata a vela prefirió llevar un foquito de bajo consumo. El equipo nacional de voley se mostró muy contento por la habilidad de sus jugadores para pasar la pelota sobre la red, hasta que le informaron que se habían equivocado de estadio y que estaban practicando en la cancha de tenis.

Un tirador sudafricano de la disciplina carabina pidió que, en vez de blanco, le pusieran un negro. El atleta argentino que participa en gimnasia artística se puso a recitar a Neruda mientras hacia abdominales. El árbitro de basquet Perengano, evidentemente olvidado de las reglas de ese deporte, cobró, en un solo partido, 79 orsáis. Tal vez confundida con los isotipos hay mucha gente que cree que los JJOO son una propaganda de Audi. Más noticias de la competencia en nuestros próximos monólogos. La última, el pesista ruso había levantado ciento ochenta kilos a la altura de su cabeza cuando le empezó a picar la nariz, cosa que remedió rascándosela con la mano derecha. Los médicos olímpicos dicen que, a partir de ese momento, el ruso tiene el pie plano.