El carpintero Juan Carlos Moya, quizás, no debería haber reaccionado cuando un par de malvivientes que portaban una pistola calibre 9 milímetros se metieron a su casa de calle Gutemberg 3900 del distrito Villa Nueva con fines de robo, analizaron pesquisas consultados.

Reaccionó porque no quería perder el dinero que había ganado por una serie de tareas que se encontraba realizando. El trabajador de 62 años fue ejecutado en su pieza la tarde del sábado en Guaymallén y la causa, que está en manos del fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, no tiene detenidos. Las testimoniales se han transformado –casi a la par del arma hallada en la escena–, en la prueba clave para intentar atrapar a los autores.

Lo primero que hicieron los detectives es reconstruir el asalto fatal en el barrio Via Piana (también se lo conoce como Ruiz Villa Nueva). Y para eso comenzaron a tomar declaraciones en sede judicial.

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Hablaron algunos vecinos de la zona de calle Victoria, quienes vieron escapar a dos ladrones y luego subirse a un auto; y también el hijo varón de la víctima, Gonzalo (34), que se encontraba lavando el auto cuando llegaron los asaltantes la propiedad y dijeron que buscaban un prepuesto para un trabajo de carpintería.

Además de estos aporte, el fiscal está esperando la declaración de la testigo presencial del ataque: la esposa Moya, Cristina. La mujer vio cómo mataron a su pareja cuando ofreció resistencia mientras los malvivientes le exigían que entregara dinero en efectivo y en la fiscalía estiman que está en condiciones de reconocer a los dos sujetos que ingresaron.

Sin embargo, la testigo no declaró por el estado de shock que le provocó el crimen del padre de sus tres hijos. Es posible que, en las próximas 48 horas, la mujer declare ante el fiscal y cuente lo que sucedió.

Pero los pesquisas no sólo quieren saber cómo fue el atraco seguido del crimen, sino también quiénes lo perpetraron. Se sabe que dos ladrones ingresaron a la casa y que un tercero los esperaba en un auto blanco cerca de la propiedad. Los vecinos coincidieron con el color del rodado, pero no está claro del todo la marca.

“Unos dijeron que era un Fiesta, otros Focus y también Fox”, dijo a El Sol un investigador del caso. Uno de los testigos alcanzó a ver el dominio de ese auto pero, al parecer, correspondía a otro tipo de vehículo. Ante esto, señalaron que es posible que los malvivientes le cambiaron la patente al rodado para llegar hasta la escena y dar el golpe.

En la fiscalía quieren que la pareja de la víctima también participe de un reconocimiento fotográfico. Como los autores ingresaron a la propiedad con el rostro descubierto, es posible que, si se trata de delincuentes con antecedentes, esté en condiciones de señalarlos en un complejo.

Mientras todo esto pasa, el fiscal espera un informe sobre el arma que portaban los matadores y que se cayó en la escena cuando el hijo de la víctima forcejeó con uno de ellos. Se trata de una pistola calibre 9 milímetros. El objetivo era conocer el origen de la misma y si había participado de otros actos delictivos. 

Los detectives judiciales y policiales comentaron este lunes que están siguiendo algunas líneas para dar con los sujetos que actuaron en el hecho. Es por esto que, por ahora, no analizan ofrecer recompensa de dinero para aquellas personas que estén en condiciones de aportar datos que ayuden a esclarecer el hecho que terminó con la vida de Moya.

El dato

El sábado a las 17, una pareja de delincuentes llegó hasta la casa del carpintero y habló con su hijo. Dijo que buscaban presupuesto para un trabajo. Gonzalo Moya hizo pasar a los hombres a la casa y les dijo que esperaran porque su padre se encontraba durmiendo. 

Sin embargo, una vez en la propiedad, cerraron la puerta y sacaron el arma de fuego. Para los detectives, no caben dudas de que tenían el dato de que en el domicilio había dinero en efectivo: un día antes, el carpintero Moya había cobrado 20 mil pesos por un trabajo que estaba realizando.

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Una vez en la habitación de Moya, exigieron los billetes. Sin embargo, el trabajador se resistió y fue en búsqueda de un machete. Le dieron dos tiros, uno en la pierna y otro en el pecho. Ese plomo, que ingresó cerca de la tetilla izquierda, le quitó la vida en el acto.

El hijo de la víctima reaccionó y uno de los sujetos escapó. Le alcanzó a quitar el arma y salió en su búsqueda. Les disparó al menos cuatro veces, pero no dio en el blanco.