Tal vez la historia de Joel Aaron González (20) sea una de la más recordadas a lo largo del tiempo en las crónicas policiales de la provincia. Este martes comenzó el juicio por el doble crimen de la Sexta Sección, donde el joven está acusado de matar a Teresa (65) y Hugo Montecino (48), madre e hijo, en mayo de 2013.

Especialistas psiquiátricos reconstruyeron el perfil del imputado que, cuando fue capturado, tenía en su poder uno de los dedos de las víctimas en un termo.

En el comienzo de la etapa de instrucción y ante los rasgos psicópatas de González, los investigadores ordenaron una serie de pericias para determinar si era imputable o no. Este fue el eje de la primera jornada del debate en la Sexta Cámara del Crimen. El fiscal, Fernando Guzzo, consultó a todos los especialistas que coincidieron en que Joel comprendía la gravedad de los actos que estaba realizando al momento de apuñalar a los Montecino.

La primera en declarar es la psiquiatra del complejo San Felipe, Beatriz Frites, donde el joven se encuentra en prisión preventiva. “No es un cuadro muy claro el que tiene. Cuesta mucho la entrevista porque no habla demasiado”, explicó la profesional que lo visita una vez por semana.

“Tiene rasgos de personalidad esquizoide, bien retraído. En un momento empezó a hablar de una voz interior. Un amigo que se llama Martín y que lo escucha desde los 12 años. Esto no es un cuadro psicótico típico si no que es una disociación del yo. Deja de ser Joel para pasar a ser Martín”, explicó Frites.

Por su parte Julio Herrera, quien fuera director del Hospital El Sauce y peritó a Joel González cuando fue capturado, agregó que “lo de Martín podría ser un manejo en cuanto a utilizar a esta persona como una excusa para ciertos comportamientos que él tenía, pero no una alucinación”.

El médico explicó que cuando se realizaron los informes con peritos de contralor todos llegaron a la misma conclusión sin disidencias: que González era imputable.

En sintonía declaró una perito del Cuerpo Médico Forense y explicó que si bien el joven tiene un “trastorno de personalidad, con severas fallas en el control de la agresión y los impulsos”, lo importante es que “está conservado el juicio crítico y no hay cuadro psicótico”.

Estos testimonios complicarían al acusado en un principio ya que demuestran que comprendía la criminalidad de sus actos y, hasta el momento, no hay ningún profesional que haya mencionado la posibilidad concreta de que estuviera bajo un brote psicótico.

Incluso Frites, que es la que tiene más contacto con el detenido, minimizó los tres intentos de suicidios que ha tenido a lo largo de su estadía en el penal y en el Hospital El Sauce: “Ha tenido gestas suicidas. Esto es hacer un corte en la muñeca, por ejemplo, pero no con la intención de matarse”.

La defensa de Joel, patrocinada por Ana Granados, apuntó a las condiciones de alojamiento y la posibilidad que esto empeore su trastorno mental. Los especialistas explicaron que si bien el complejo San Felipe no es el lugar ideal para su detención, es lo mejor que existe en la provincia.

“No existe un lugar para este tipo de patologías y que esté privado de su libertad”, dijo Frites. En tanto que Herrera agregó que “la penitenciaria a mejorado mucho en cuanto a la capacidad de contención y tratamiento. Sin ser el mejor lugar, es el indicado”.

Joel es medicado con Risperidona inyectable cada 21 días. Se trata de un medicamento que lo mantiene compensado y evita que el paciente, al estar encerrado, caiga en un cuadro psicótico. “Está más tranquilo y dice que hace un mes no escucha la voz de Martín. Tiene mucho miedo y paranoia. Dice que tiene que defenderse porque tiene miedo y que si lo agreden, va a reaccionar”, finalizó Frites.

También declararon otros testigos, familiares de la víctima, aunque no aportaron mayores detalles a la causa. Rosa Ortiz, con quien Hugo Montecino había tenido 4 hijos y se había separado hace 10 años, aseguró que el hombre nunca había tenido actitudes agresivas.

El hecho

En la madrugada del 11 de mayo de 2013, Hugo (65) y Teresa Montecino (48) se encontraban en su casa de calle Francisco Moyano al 2.446, un inmueble que se encuentra dividido en dos por un patio.

Según sostiene la acusación, Joel Aarón González –que tenía 19 años- ingresó a la habitación del hombre tras ser llamado para prestar servicios como taxiboy. El joven apuñaló en reiteradas ocasiones a Montecino y luego realizó lo mismo con su madre. También le amputó el dedo anular derecho al individuo y escapó con dos teléfonos celulares, una billetera y un anillo.

El 14 de agosto de ese año fue atrapado en su domicilio, un departamento en calle Las Heras de Ciudad. En el lugar encontraron el dedo de la víctima en un termo escondido en un placard de su pieza. González, confeso consumidor de marihuana y paco- fue imputado por homicidio simple en perjuicio de Hugo, homicidio criminis causa –matar para ocultar otro hecho- en contra de Teresa y hurto, todo en concurso real.