El viernes 26 de setiembre, El Sol publicó un informe sobre la liberación del único detenido que tenía la causa por el asesinato en el Campo Papa de Cristian Mauricio Gelvez (40), el marido de la presunta jefa narco tras las rejas llamada Sandra Jaquelina Vargas (38) y conocida en el hampa como la Yaqui. Un investigador policial opinó por aquellos días sobre la polémica resolución del titular del Quinto Juzgado de Garantías, Marcos Pereira, que le permitió nuevamente ganar la calle a Javier Enrique Quirino, un ex penitenciario de 33 años conocido como el Carnicero, y acertó en el blanco. “Si se resuelve la prisión preventiva como sostienen los fiscales, Quirino deberá ser buscado otra vez, pero no creo que lo encontremos, se va a fugar”, aseguró.
Efectivamente, los años de experiencia del pesquisa le dieron la razón hace pocas horas: la Cámara de Apelaciones, a través de un fallo firmado por el juez Luis Correa Llano, revocó el rechazo que hizo Pereira al pedido de prisión preventiva solicitado por la fiscalía y ordenó la detención inmediata del Carnicero Quirino, porque las pruebas en su contra son contundentes, pero, cuando los policías lo fueron a buscar, ya no estaba en su domicilio ni en los lugares que frecuentaba.
Los fiscales que instruyen las causas contra la organización que lideraría la mujer del oeste Godoy Cruz, Juan Carlos Alessandra y Fernando Guzzo, fueron notificados sobre la resolución del tribunal de alzada y, en la Dirección de Investigaciones, el sospechoso fue puesto en la orden del día. Sin embargo, hasta ayer, no había novedades sobre su paradero.
El malestar contra Pereira se notó entre sus pares porque entienden que puso trabas a una investigación que estaba encaminada. “Lo que hizo Pereira va en contra de todo el trabajo realizado en instrucción. Liberó al acusado y, tal como se creía, la Cámara de Apelaciones les dio la razón a los fiscales, que apelaron”, señalaron ayer en los tribunales provinciales.
Pereira, además, tiene en su escritorio otros pedidos para que dicte la prisión preventiva contra la Yaqui y la mayoría de los detenidos que tiene la megacausa que se inició a principios de este año pero no han sido resueltos. Si rechaza los requerimientos de los fiscales como lo hizo con Quirino, la señalada jefa narco recuperaría la libertad en esos expediente (seguiría detenida porque también está procesada en el fuero federal por venta de drogas y lavado de activos) y obligaría a los fiscales Alessandra y Guzzo a quejarse nuevamente ante la Cámara de Apelaciones.
Los sabuesos policiales y judiciales sostienen que se trata de causas con riesgo de fuga latente, debido a que, cualquier sospechoso de integrar la banda que esté tras las rejas y sea liberado pero siga imputado es muy probable que se fuge. En total, son 12 los imputados (uno está libertad, la hija adolescente de Vargas) de formar parte de la banda que están a la espera de la resolución de las causas.
Cruce armado
El 19 de enero, Cristian Gelvez recibió tres balazos después de un tiroteo que se produjo cerca de una vivienda de Chuquisaca y Chapadmalal, en el Campo Papa.
El marido de la Yaqui, con salidas transitorias, circulaba en una VW Surán con un grupo de allegados –entre los que se encontraban familiares de su mujer y los famosos angelitos, jóvenes que trabajaban para la banda– y tenía como objetivo atacar en una casa a Cristian Cuello, Juan Chicho Paez y al Carnicero Quirino. Hubo un cruce armado y Gelvez terminó herido. Murió tres días después en el Hospital Lagomaggiore.
Los fiscales comprobaron en la instrucción, que la organización ideó un plan para vengar la muerte de Gelvez: el objetivo era acusar en la Justicia a Paez para que lo detuvieran y fuera asesinado en la cárcel mientras otros miembros mataban a Quirino en la calle. Pero no lo lograron. El Chicho Paez se fugó y Quirino fue apresado en el barrio Bancario por la policía el miércoles 19 de febrero.
Cuando parecía que la causa estaba encaminada, un juez liberó al acusado. Ahora, tras un nuevo fallo, tiene que volver a la cárcel.
