Humahuaca es un pueblo emblemático de la provincia de Jujuy, nombre que proviene de la tribu aborigen Onaguaca, siendo hasta fines del siglo XIX uno de los centros comerciales coloniales más importantes del Alto Perú.
Su imagen típica de calles angostas y empedradas, rodeadas de casas bajas de adobe, invitan a descubrirlas a pie y a disfrutar de una fisonomía plena de historia y fuerte tradición religiosa, con sus fiestas, rituales, arte y costumbres de herencia colla y aymará.
Se puede visitar la Catedral Nuestra Señora de la Candelaria y San Antonio (Monumento Histórico Nacional), el Monumento a la Independencia de Ernesto Soto Avendaño, la Torre de Santa Bárbara, el reloj del Cabildo, el Museo Ramoneda, el Museo del Folklore y del Carnaval Norteño, el Museo de Arte Nicasio Fernández Mar, el Museo Arqueológico Regional.
Esta aldea es la última ciudad de la Quebrada de Humahuaca (declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad) y es el punto neurálgico en el trayecto turístico de la Puna. De aquí se pueden realizar atractivas excursiones a Coctaca (una llanura cubierta de Cardones bordeada de colinas, que tiene un yacimiento arqueológico agro-alfarero de la civilización Omaguaca, que fue uno de los pueblos más desarrollados en materia de agricultura), Uquía (una pequeña aldea en el corazón de la Quebrada con una Iglesia, San Francisco de Padua, que data de 1691 y fue declarada Monumento Histórico Nacional y un yacimiento arqueológico), Yacimiento Arqueológico de Peñas Blancas, Yacimiento Arqueológico de Inca Cueva, la Posta de Hornillos, Casabindo, Huacalera, Maimará, Tilcara, Iruya, Cochinoca, Abra Pampa, Tres Cruces, Purmamarca y el maravilloso Cerro de Los Siete Colores.

El circuito de la Puna (un vocablo Quechua que significa tierra fría) es un rincón de luminosidad, de pintorescos paisajes, sumamente tranquilo, completando la escenografía un suelo árido y especies animales como guanacos y vicuñas. En la Puna seca hay lagunas, arroyos, ríos e importante vegetación, mientras que en la Puna desértica escasea la flora.

Entre las actividades que se pueden realizar en la región se encuentran trekking, pesca, cabalgatas, montañismo, parapente, deportes náuticos, safaris fotográficos.
Las fiestas populares congregan a muchos habitantes de la zona y son muy atractivas para los turistas. La más reconocida de las creencias legendarias es la de La Pachamama (Madre Tierra), con ceremonias en su honor cuando se inicia la siembra y la cosecha, que es venerada en la actualidad de la misma forma que hace muchos años. Relacionadas con el calendario agrícola, se celebran la Minga y la Señalada.
Otra gran celebración es la de Inti Raymi, Fiesta del Sol, que se celebra el 21 de junio, en la que se recuperan los pensamientos filosóficos andinos. La fiesta patronal de Nuestra Señora de la Candelaria de Copacabana se celebra en febrero. El Carnaval Norteño, uno de los más importantes del país, durante una semana (fines de febrero – inicios de marzo) festeja con bailes, coloridos trajes, comida y bebida en exceso, fusionando los rituales paganos con la tradición cristiana.
