Johana Pérez tiene 24 años y tres hijos pequeños: uno de seis, una de tres y Román, de ocho meses que fue operado tres veces del corazón por una cardiopatía.

Pero este no es el único problema que tiene el pequeño, cuyo nombre es en honor al ex jugador de Boca Juniors, Juan Román Riquelme. El bebé también padece síndrome de down, hidronefrosis y una desnutrición considerable, por lo que pesa tan sólo 3.340 kilos.

El pequeño y su familia viven en una precaria vivienda de Palmira (San Martín) construida en un terreno que su madre fue pagando con la ayuda que recibe del programa Argentina Trabaja. No tienen gas ni agua, y la luz con la que cuentan para calefaccionarla se la suministra un vecino. La casa no tiene aberturas en sus ventanas y en su lugar hay trozos de maderas para que el frío no ingrese.

Si llueve tienen que ir corriendo los pocos muebles que poseen para que no se les mojen por las filtraciones en el techo. Además, han sido víctimas de varios robos cada vez que Johana tiene que llevan a Román al Notti para sus respectivos controles.

“Tenía un lavarropas, un roperito para guardar la ropa de los chicos y algunas prendas que se las llevaron hace un mes cuando le hicieron la última operación del corazón”, dijo la joven, quien, a pesar de las precarias condiciones en las que viven, tiene su hogar en muy buenas condiciones de limpieza para que el bebé no esté en contacto con ninguna bacteria que pueda empeorarlo.

La zona en la que viven es aledaña al barrio Río Mendoza. Allí, hay varias penurias, y la mayoría de los vecinos tienen urgencia. La casa ubicada en el terreno de al lado está construida con nailon y a unos metros hay otra de caña habitada por una joven con diabetes y celíaca. Varios de los habitantes del lugar, cuando vieron el móvil de El Sol, se acercaron para preguntar si se trataba de ayuda social.

“La doctora que lo ve a Román me preguntó cómo era nuestro hogar y, cuando le dije, su respuesta fue que no era el lugar indicado para su estado, por eso trato de tener mucho orden y cuidado. Con esa manguera que ven ahí –señala al piso– traigo un poco de agua limpia para lavar los platos y la ropa. Con el agua sucia de los lavados aprovecho para usarla en el baño y para beber traigo en bidones”, puntualizó la mujer, quien está separada del padre de sus hijos, con quien tuvo una historia complicada y de la que prefirió no hablar.

“A Johana le da vergüenza pedir ayuda”, contó su hermana Yanet, quien explicó que acudieron a varias instituciones estatales y no tuvieron respuesta urgente para que el pequeño pueda tener un hogar con sus necesidades básicas cubiertas. “No me gusta pedir. Lo que tenemos es lo que hemos podido conseguir a costillas nuestras. Pero no tengo muchas oportunidades más, ya que el estado de salud de Román requiere que yo esté a su lado todo el día”, detalló Pérez.

 

Desde la Dirección de Desarrollo Social de la Municipalidad de San Martín expresaron que están al tanto de la urgencia del pequeño y que este jueves tendrán una reunión con la Dirección de Vivienda para que se le construya un módulo habitacional en el terreno que poseen.

“Estuvimos viendo varias posibilidades, entre ellas, darle un subsidio para alquiler, pero nos dijeron que no tenían garantes. Además, la mamá está muy comprometida con sacar adelante a esos pequeños y no quiere dejar su terreno, porque lo ha comprado con mucho esfuerzo. De esta manera, estamos trabajando con Vivienda para ayudarlos”, aseguró Patricia Funes, titular de Desarrollo Social.

Román, sus hermanos y su mamá tienen muchas necesidades, por lo que quienes quieran ayudar pueden hacerlo con ropa en buen estado, alimentos no perecederos, aberturas para las ventanas y membrana para el techo.

Los teléfonos para colaborar son 0261 153601444.

Johana prepara la leche deslactosa que el pequeño debe tomar por sonda.