Al adentrarse en cierto lugar, sentimos un hilo de agua fría recorrer nuestra espalda. Los oídos agudizan la escucha, los latido del corazón retumban sobre las sienes, cual tétrico tambor. La piel comienza a erizarse…Esto es lo que sucede cuando somos los visitantes de lugares aterradores, donde parece que la tierra misma rechaza violentamente nuestra presencia.
La Isla de las Muñecas, Xochimilco, México
Xochimilco, a pesar de ser una de las ubicaciones turísticas más coloridas de todo el país y formar parte del Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, tiene su lado mórbido y oscuro. Dentro de uno de sus varios canales, hay una pequeña isla donde cientos de muñecas cuelgan de las ramas de los árboles o permanecen quietas en el pasto.
Este fue el hogar de Julián Santana Barrera, quien después de encontrar el cuerpo de una pequeña niña ahogada, decidió exhibir las muñecas para ahuyentar a los espíritus malévolos de su hogar.

Hospital Beelitz-Heilstätten, Beelitz, Alemania
No es que este lugar parezca tétrico, es tétrico. Entre 1898 y 1930, este complejo fungió como un sanatorio de tuberculosis – además de haber sido el refugio de víctimas de gas mostaza y ametralladoras de la Primera Guerra Mundial, incluyendo a un joven soldado llamado Adolf Hitler (sí, ese Adolf Hitler). Después se utilizó como centro de tratamiento de soldados Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y como hospital militar de la Unión Soviética hasta que cayó el muro de Berlín. Hoy, algunas de las salas se utilizan como centros de rehabilitación neurológica (a pesar de que la mayor parte del compleja se encuentra abandonado) y completamente espeluznante.
El tiempo ha ocasionado que las salas de cirugía y psiquiatría se desmoronaran, abriendo paso a ser conquistadas por la naturaleza y el vandalismo. El resultado es un espejismo perfecto de las películas de terror.

Las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo
En Sicilia, Italia, no todo es pasta y celebración. Las catacumbas de Palermo, Catabombe dei Cappucini, son de las más aterradoras del mundo. Este macabro lugar fue creado por necesidad a finales del siglo XVI, cuando el cementerio del monasterio capuchino no contaba con más espacios para los fallecidos. Al inicio, este lugar estaba destinado para ser el punto del descanso eterno de los hombres de Dios, pero el pueblo, al oír sobre el proceso de momificación por el que pasaban los cuerpos, convirtió en un símbolo de status el ganarse un lugar en este recinto para descansar en paz.

La Puerta al Infierno, Turkmenistán
En Turkmenistán, en medio del Desierto Karakum, se encuentra un lugar tan asombroso como terrible: La Puerta al Infierno. Es un cráter de 70 metros que arde incesantemente desde que se decidió prender fuego para detener una fuga de gas dentro del gigantesco hoyo…creando así un fuego eternamente incinerante, tan bello como ominoso.

Bosque Aokigahara
En el precinto de Yamanashi, en Japón, el Monte Fuji es el gigante del horizonte. A sus pies, el bosque de Aokigahara esconde entre las hojas de sus árboles tétricas y tormentosas historias. Localmente, se le conoce como El Bosque de los Suicidios, donde las almas perdidas acuden para perder la vida entre las sombras y las ramas de los árboles. La mitología japonesa declara que esto se debe a que el bosque está repleto de demonios, mientras que otros dicen que se debe a la densidad de los árboles. Pero quizás ambos razonamientos son la misma cosa.

