Un grupo de vecinos del barrio Vepam, de Esquel, Chubut, se enteraron de que un preso había sido beneficiado con el arresto domiciliario a raíz de la pandemia.

Cuando el presidiario llegó a su domicilio, lo esperaban los residentes del lugar y se enfrentaron a la policía. El delincuente, finalmente, tuvo que volver a la cárcel.

Se trata de Pablo Cesar Sommaruga, que se encontraba cumpliendo una condena en la Unidad 14 de la mencionada ciudad.

El pasado 27 de abril el juez José Pérez Arias, a cargo del Juzgado Nacional de Ejecución Penal N° 1, le otorgó el beneficio ante la emergencia sanitaria por el coronavirus.

Ante el ataque, Sommaruga se subió al auto de una radio local y pidió que lo llevaron nuevamente a la cárcel.

El reo cumple una condena por el secuestro a Ariel Strajman, hijo de un reconocido joyero. Durante el cautiverio a la víctima le cortaron el dedo meñique de una mano y lo utilizaron como elemento de presión para obtener un segundo rescate. 

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Por ese hecho, lo sentenciaron a 16 años y medio de prisión pero se le unificó la condena con otro delito y debía pasar 18 años preso. Fue llevado a la Unidad 19 del Servicio Penitenciario de Ezeiza desde donde se escapó. En ese momento gozaba de salidas transitorias debido a que había pasado 12 años en prisión. 

A los cuatro días de la fuga fue detenido por la Policía Metropolitana mientras manejaba un auto. En su poder tenía un arma calibre 38 y un gramo de cocaína.