Para Definir a Richard Coleman hay que indagar en la “otra historia” del rock nacional, la de esos pibes que en los ochenta marcaron la diferencia con su estilo post punk, vestidos de negro, con ojos pintados y borcegos; rendiéndole culto a Bowie y al rock glam. En una época en que las canciones en inglés no eran transmitidas por las radios.
Referirse a Coleman es agarrar el cassette de Signos y de Doble vida y escucharlos una y mil veces; LP que marcaron la cumbre comercial y artística de Soda Stereo. Richard es el cuarto Soda porque no sólo aportó una segunda guitarra en grabaciones y shows en vivo, además compuso junto a Gustavo canciones como Al borde y Terapia de amor intensiva, entre otras.
El lazo con Gustavo es tan fuerte que juntos formaron la banda Fricción, en 1985 y a lo largo de los años han colaborado el uno con el otro en sus proyectos musicales. De hecho, Richard fue una de las últimas personas que tuvo contacto con Gustavo esa noche de mayo de 2010.
Hace dos años, el lider de Los 7 Delfines decidió emprender una gira como solista. El objetivo era vincularse con su público desde otra manera, con shows en lugares pequeños sin problemas de infraestructura, sólo con la guitarra. Esto ha implicado todo un desafío para un músico acostumbrado a tocar con bandas poderosas.
En el bar N8, Richard se mostró cómodo, ironizando con sus admiradores y haciendo uso de un humor ácido, bastante interesante. Portando una guitarra, vestido de negro, interpretó con furia sus canciones. El músico no siempre estuvo solo, en varios momentos contó con la compañía de Bodie en teclados y guitarra. Con Neverdunozin inició la noche, luego seguirían En tu cabeza y Prisión emocional. Conmovió a la sala con Hamacándote, el corte de difusión de su primer álbum solista, Siberia Country Club.
Las pieles se encresparon en una sucesión de temas en inglés, grandes clásicos de la nostalgia oscura. A song for you de Leon Russell, Midnight Rider de Allman Brothers Band y Changes de Black Sabbath. Con Wild Is The Wind de Nina Simone, Richard Coleman podría haber abandonado el escenario y dar por finalizado el toque ahí mismo, dejándonos con el alma en la mano. La única inconforme fue una señora que comentó: ¿”cuándo va a dejar de cantar en inglés?” Obviamente, esta mujer no sabe nada, Richard tiene como lengua musical nativa el inglés.
A song is a song es su nuevo proyecto, en el cual reinterpreta canciones que lo han movilizado. Un nuevo disco que recuerda las versiones despojadas de Wayne Hussey en Bare. Formato solista con guitarra, melodías clásicas muy dark y la voz como único soporte conmovedor.
Llegando al final, Enjaulados, Al borde, Bajando al río y el Héroes, interpretado con la lap steel guitar. Este último tema define a Coleman desde 1988, año en que presentó la versión traducida del clásico de Bowie. A decir de Mariano Aldao, bajista y productor musical mendocino: Richard Coleman es un músico que explora y viaja hacia los extremos. La amargura y la dulzura, la fuerza y la delicadeza.
