La interna en Juntos por el Cambio está que arde. Todos se pelean con todos, se descalifican y después vuelven a pedir por la unidad. Así están las cosas en Buenos Aires mientras se prepara el terreno para el año electoral que se viene. En la provincia, la pelea en Cambia Mendoza tiene otras particularidades y por ahora no es tan subida de tono como ocurre a nivel nacional.

A diferencia de lo que sucede en la coalición opositora nacional, la alianza mendocina mantiene las formas, aunque cada uno va planteando su juego por separado. Los liderazgos están más claros y los espacios saben hacia dónde apuntan y cómo moverse. De todas maneras, esa forma de manejarse no borra las diferencias que existen entre la UCR y el PRO.

En el radicalismo aseguran que están ordenados porque todos están encolumnados detrás de la figura del senador Alfredo Cornejo y también acatan los mandatos del gobernador, Rodolfo Suarez, especialmente cuando se trata de leyes o proyectos que el Ejecutivo busca aprobar.

Si bien hay algunos rebeldes que no obedecen y ya se lanzaron como el intendente de Las Heras, Daniel Orozco, el resto de los posibles candidatos mantiene la calma y mal que les pese, están a la espera de la definición política que pueda tomar el ex gobernador. Esa situación es la que por el momento los mantiene en paz.

Además, en la UCR señalan que el “factor ordenador” clave que hay en Mendoza es que ese partido tiene la responsabilidad de gobernar, por lo que no pueden estar “matándose” como ocurre en Juntos por el Cambio.

“Tenemos la responsabilidad de gobernar. No podés matarte cuando hay una situación dramática como la que vivimos. Acá se prioriza la gestión y eso obliga a enfocarse”, señalaron desde el radicalismo, entendiendo que JxC no gobierna en la Nación. Sin embargo, nadie está de acuerdo con el tono de la pelea nacional de los últimos días.

Mientras que en el PRO, el diputado nacional y precandidato a gobernador, Omar de Marchi, desde hace rato que viene despegándose de la gestión actual. El lujanino se ha encargado de darle algunos dolores de cabeza a los radicales con planteos y posturas disidentes.

Un ejemplo de eso fue cuando se analizaba el proyecto de reforma de la Corte, que desde su partido pusieron reparos al proyecto oficial. Incluso De Marchi molestó al Gobierno cuando adelantó por sus redes que finalmente se había llegado a un acuerdo entre los jueces para introducir modificaciones. Respecto de esa actitud, el que salió a criticarlo fue el gobernador, que se molestó y mandó a trabajar al diputado nacional. “Omar es un jugador de la política de hace muchísimos años en Mendoza. La dirigencia política tiene que ponerse a trabajar, debemos dejar de jugar a la chicana”, sentenció el mandatario.

También, desde el PRO se separaron de sus aliados para presentar un proyecto minero para cambiar la 7.722, a pesar de que Suarez decidió cerrar el tema minero durante su gestión.

“En Mendoza tenemos todo más definido, intentando aun así trabajar en conjunto. Está claro que el radicalismo no tiene definido un candidato. En el PRO hay más claridad, pero en Mendoza intentamos mantener la unidad”, señalaron.

En las últimas semanas De Marchi viene coqueteando con otros sectores como los liberales, incluso participó de la asunción de autoridades del Partido Demócrata, espacio del que antes formaba parte. Hay que recordar que los “gansos” abandonaron la coalición por las diferencias que mantenían con el radicalismo. Esas actitudes del ex intendente desconciertan y generan malestar en el radicalismo, aunque son conscientes de que el lujanino va en busca de su objetivo.

Pero aún así también en el PRO mendocino hay grietas en relación a la tensión que exhiben en público Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. El sector de De Marchi puja por el carril de Larreta -de hecho, el diputado nacional forma parte de su campaña en el interior-, mientras que otro espacio más reducido -entre los que se encuentran la concejal Sol Salinas, el diputado Pablo Priore y la ex legisladora Hebe Casado– optó por mostrarse cerca de la ex ministra de Seguridad. Una zanja política de la que también participa el cornejismo. 

Feroz interna

Desde hace rato que los ánimos están caldeados en Juntos por el Cambio. Uno de los que reavivó la interna fue el diputado nacional y neurocirujano, Facundo Manes, que criticó duramente a Mauricio Macri acusándolo de haber practicado un “populismo institucional” cuando fue presidente. Esos dichos generaron polémica y voces encontradas.

Pero sin dudas que esta semana todo explotó cuando se viralizó un video de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich que amenazó con romperle la cara al jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel. La ex ministra de Seguridad mantiene una interna con Horacio Rodríguez Larreta, ya que ambos están en carrera para las próximas elecciones. Esa frase de Bullrich generó todo tipo de repercusiones y tensó más la cuerda en la coalición opositora.

Otro que no se queda atrás es el senador nacional Cornejo, que también esta semana mostró sus diferencias con el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. En un acto de la UCR, el ex gobernador manifestó que “Macri es nuestro aliado, mal que le pese a algunos”. Luego de esos dichos, el presidente de la UCR a nivel nacional salió a responderle con una chicana: “Ya le voy a mandar el discurso a Alfredo, que se ve que ha estado desatento”.

Mientras tanto, la ex gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, coquetea con todos los sectores con claras intenciones de postularse en el 2023. Este miércoles llegó a Mendoza y la espera una cargada agenda con dirigentes de su espacio, y también se prevé un almuerzo con el gobernador y los intendentes.