Dicen los fanáticos del Bodeguero que los colores de su equipo lo llevan en el corazón y que la sangre les ha mutado a blanco y azul. Esa misma que corre por las venas de sus hijos y los convierte desde el primer mes de gestación en hinchas tombinos.

Con la esperanza de ver a su Godoy Cruz ganar, fueron a la cancha a alentar, a darle la bienvenida a Palermo y a enseñarles a los pequeños cómo en las buenas y en las malas hay que “hacer el aguante”.

Así, nos encontramos a Juanito Gimenez que no dejó de agitar su camiseta durante todo el encuentro. Por su parte, Briana, que cumplió su primer año de edad en el Malvinas, no pudo resistir la tentación de dormirse por el aburrimiento que le causó el partido, con ese cero a cero agónico ante Quilmes.

Las historias de cancha son muchas y la pasión que genera el fútbol se puede descubrir en las miradas de los hinchas. Mirá cómo la tradición continúa en las nuevas generaciones, en estas fotos.