Axel D’Agostino, el joven de 23 años que se encuentra en el banquillo de los acusados con su padre por el doble crimen de los hermanos Álvarez, perpetrado en junio del 2021 en Maipú, declaró este miércoles durante la tercera jornada de juicio oral por jurado y aseguró que es inocente.
El imputado confirmó haberse reunido con Franco y Kevin Álvarez el 7 de junio, día que las víctimas desaparecieron, y hasta haber mantenido una relación conflictiva con ellos. Pero siempre aclaró ante las partes no tener nada que ver con los asesinatos.
Explicó que el motivo de la reunión fue para pagarles los trabajos de albañilería que habían realizado para su padre Fabián, quien era capataz en un lote ubicado en la localidad de Colonia Bombal, en Rodeo del Medio. Y que desde ese momento no volvió a verlos, tal como detallaron fuentes judiciales.
Es más, hasta confesó que cruzó un par de mensajes con amenazas de por medio con uno de los hermanos (el mayor), pero no por eso pensó en matarlos, señaló.
Por otro lado, este miércoles finalizaron las testimoniales y una de las más destacadas de la jornada fue la del médico legista que hizo la necropsia de los cuerpos encontrados el 27 de junio. Indicó que, según el estudio forense practicado, los Álvarez no fueron ejecutados el día del hallazgo, ya que el deceso data con anterioridad.
Justamente, los restos no presentaban signos de descomposición avanzada, por lo que los acusadores sostienen que fueron puestos en la Laguna del Viborón el mismo día que los descubrieron y que, durante 20 días, existió la posibilidad de que fueran conservados algunas horas en un freezer o cámara frigorífica.

Las fuentes agregaron que el forense también dialogó sobre los golpes visibles que tenían las víctimas y confirmó que verdaderamente murieron a raíz de un disparo en la cabeza, tal como sostiene la investigación de la fiscal Andrea Lazo.
Durante la jornada previa, la de este martes, se presentaron las primeras testimoniales. Entre ellas, habló un policía de Investigaciones del área de Delitos Tecnológicos, encargado de peritar el celular del mayor de los acusados. Reveló una serie de menajes de voz en los que Fabián D’Agostino le decía a su hijo “los vamos a dar vuelta”, presumiendo que se referiría a Franco y Kevin Álvarez.
También detalló haber visualizado mensajes amenazantes entre los D’Agostino y los Álvarez, ya que no tenían una buena relación. Al parecer, uno de los motivos del conflictivo vínculo que mantenían sería porque Fabián no les pagaba por sus labores en el terreno.
Entre otras cosas, destacó las búsquedas que realizaba el acusado en su teléfono móvil.
Del 7 al 27 de junio de 2021, habría mostrado un gran interés en leer todo tipo de noticias que traten sobre la desaparición de las víctimas.
En al menos 60 ocasiones buscó información sobre los Álvarez, indicó el efectivo. Luego de que hallaron los cadáveres en el humedal de una zona rural de Maipú, se interesó por averiguar pasajes de avión con destino a España, precisó el testigo.

La fiscalía, representada por Andrea Lazo y Fernando Guzzo, junto con la querella, a cargo de la abogada Susana Soleti, pedirán al jurado que ambos acusados sean hallados culpables de la calificación de homicidio agravado por alevosía, por el concurso premeditado de dos o más personas y por el uso de arma de fuego, arriesgando de esta forma prisión perpetua.
Por su parte, el defensor Gustavo Gaido, proclamó directamente que los acusados son inocentes y que la ejecución de los hermanos fue en realidad, un crimen narco.
Este jueves, el mayor de los acusados tendrá su oportunidad para declarar por última vez lo sucedido antes de los alegatos de clausura, que serán este viernes por la mañana. Una vez concluida esta etapa, los 12 ciudadanos seleccionados pasarán a deliberar para luego dar a conocer su veredicto.
El día que desaparecieron los Álvarez
Kevin y Franco Álvarez fueron vistos por última vez el 7 de junio del 2021. Ese día salieron de su casa de la localidad de Colonia Bombal, en Rodeo del Medio, para dirigirse hasta un lote donde realizaban trabajos de albañilería para los D’Agostino.
Los jóvenes se quedaron hasta la noche, ya que debían cobrar el dinero de las labores que habían desarrollado, por lo que le avisaron a través de WhatsApp a su madre que iban a regresar tarde a su domicilio.
La última vez que la mujer mantuvo comunicación con sus hijos fue a las 21.30. Y a las 21.47 de esa jornada el celular de Kevin perdió conexión. Franco no había llevado su teléfono.
Después de eso, la madre no volvió a saber nada sobre ellos y al día siguiente radicó la denuncia por averiguación de paradero, dando inicio a una intensa búsqueda que iba a mantener en vilo a las autoridades durante 20 días.
Así las cosas, el domingo 27 que los detectives dieron con los cadáveres de Kevin y Franco en la zona de la Laguna del Viborón, luego de que un hombre que realizaba 4v4 con un vehículo detectó un cuerpo.
Los restos estaban en avanzado estado de descomposición y la necropsia arrojó que ambos fueron ultimados con disparos de arma de fuego en la cabeza.
