Arriba: Javier Ideme, quien se entregó este miércoles. Abajo: los otros dos detenidos de esta semana: Guillermo Sosa y Jorge "Ballena" Herrera.

El martes por la mañana, grupos de calle de la División Homicidios de Investigaciones allanaron tres domicilios Las Heras, Godoy Cruz y Guaymallén en búsqueda de los presuntos autores intelectuales del asesinato del prestamista Matías Oscar Miralles (33), perpetrado el 9 de junio del año pasado en la Cuarta Sección de Ciudad. Encontraron a dos de los sospechosos y los detuvieron.

El restante no estaba en su vivienda de calle Uruguay de San José y sólo hallaron el DNI de un hombre denunciado como sustraído en un robo agravado en setiembre último, por lo que quedó con pedido de captura nacional e internacional.

Su permanencia en la orden del día duró apenas 24 horas: este miércoles por la mañana, Cristian Javier Matías Ideme Parra, el cuevero de la Galería Tonsa conocido como el Gordo Javi, se entregó ante el fiscal que lleva la causa desde el minuto uno, Gustavo Pirrello.

Fue su representante legal, Pablo Cazabán, quien lo llevó hasta el Polo Judicial ubicado hacia el oeste de la cárcel de Boulogne Sur Mer de Ciudad para que responda sobre las acusaciones que le endilgan, que fueron reveladas por este diario en un primer informe sobre las hipótesis que manejan los detectives sobre el hecho de sangre.

El representante del Ministerio Público ordenó que el Gordo Javi pase a la cárcel luego de imputarle una calificación que prevé prisión perpetua en caso de ser hallado culpable: participación primaria en homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria en concurso ideal con homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego agravada por la participación de un menor de edad.

El caso ya tenía tres jóvenes detenidos en la causa marcados como “sicarios”: un menor de 16 años conocido como Chongo como autor material y a otros dos identificados como Pablo Herrara y Lucas Segovia, con una participación primaria en el hecho.

Todos tenían base en Las Heras, se vinculaban con la barra brava del club Huracán y habrían recibido un kilo de cocaína y dinero para ejecutar el plan para terminar con la vida de Miralles, de acuerdo con la teoría de los investigadores del caso.

Lo cierto es que Ideme, apenas llegó a la Unidad Fiscal de Homicidios, fue notificado de la imputación en su contra y decidió hablar en la causa por recomendación de Cazabán. Fuentes judiciales detallaron se desligó de cualquier tipo de vinculación con el asesinato de Miralles en una declaración que duró más de una hora.

Matías Miralles, la víctima.

Las declaraciones clave

Miralles fue asesinado durante la siesta del 9 de junio del año pasado en un departamento de calle Montecaseros 2850 de la Cuarta Sección de Ciudad. Hasta la escena llegaron dos jóvenes en una moto de baja cilindrada. Uno llevaba una caja de Pedidos Ya para intentar pasar desapercibidos por los vecinos de la zona. La reconstrucción señala que Pablo Herrera conducía y el Chongo viajaba armado con una pistola calibre 9 milímetros detrás.

Llamaron a la puerta y Miralles se asomó por una ventana. Casi no le dieron tiempo a reacción: el menor disparó cinco veces y los plomos mataron a Miralles en cuestión de minutos. Testigos dieron aviso al 911 y a los pocos minutos el lugar se llenó de policías, médicos y funcionarios judiciales.

En la causa hay declaraciones e informes de la División Homicidios que sostienen la hipótesis de que un hombre identificado como Guillermo Emanuel Sosa, dueño de un corralón en Godoy Cruz, mantenía una deuda en dólares con la víctima desde hacía cuatro años, aproximadamente. Al parecer, los números eran millonarios en moneda argentina y alcanzaban los 20 millones de pesos. Los declarantes confiaron que escucharon decir que el prestamista pedía hasta una casa como parte de pago.

De la investigación policial y judicial se desprende que Sosa, nacido el 29 de julio de 1981, habría decidido terminar con la vida de Miralles con la ayuda de su amigo cuevero y sospechado de estar involucrado en temas de venta de estupefacientes, quien también conocía a Miralles. Se trataba de Cristian Javier Ideme, el Gordo Javi.

La instrucción agrega que Ideme, quien se movía por la galería Tonsa y habría estado involucrado en la compra y venta de moneda extranjera, ofreció a través de un hombre que trabajaba para él, Jorge Ballena Herrera -padrastro de Lucas Segovia, el sospechoso de entregar el arma-, “un kilo de merca” y dinero para que mataran a Miralles.

Segovia, con base en el barrio Amigorena de Las Heras y vinculado con la facción Los Hijos de Nadie de la barra brava de Huracán, se habría juntado horas antes con el Chongo y Pablo Herrera en los pasillos de la manzana D del citado complejo para terminar de cerrar el plan para asesinar a la víctima.

Un declarante, quien actualmente se encuentra bajo el programa de protección de testigos, fue quien observó ese encuentro entre los tres jóvenes y aportó en la causa. Brindó una serie de detalles que sirvieron para ir armando el rompecabezas de la teoría de los pesquisas.

La declaración a la que accedió El Sol sostiene que el testigo llegó a su casa del barrio Amigorena para almorzar pero previamente subió a un techo para buscar unas herramientas. En ese momento miró para el pasillo y observó a Lucas Segovia con una moto 110 roja. Al frente del manubrio se encontraba un primo de este joven, Pablo Herrera y detrás el menor conocido como Chongo.

El testigo protegido detalló que vio a Segovia pasarle el arma y que el chico la cargaba. Al mismo tiempo, confirmó que se colocaban la caja roja de Pedidos Ya. Antes de irse, escuchó decir al padrastro de Segovia que había un kilo de merca y plata por matar a una persona y los despidió al decirle “cuídense“.

En los tramos finales de su declaración, dijo que le comentó a su familia lo que había visto y oído y que, horas después, se enteró del crimen del prestamista en la Cuarta Sección cuando ingresó a su perfil de Facebook y leyó algunos diarios.

Agregó que dedujo que los autores habían sido los jóvenes que se reunieron previamente en el barrio porque las noticias hablaban de dos sujetos en moto como autores que se movilizaban con la caja de Pedidos Ya.

Por último, contó que horas más tarde se volvieron a juntar Pablo Herrera y el Chongo y escuchó decir que uno de ellos dijo “lo pusiste”.

La declaración del padre de Miralles, quien se encuentra preso desde hace algunos años, también apuntó contra Ideme y los otros hombres detenidos entre el martes y este miércoles por pedido de la Justicia y coincidió con la que realizó la pareja de la víctima, quien se presentó espontáneamente ante la Justicia el 9 de mayo de este año.

La testigo manifestó que los días previos al asesinato, Miralles “había puesto a girar plata” con unos prestamistas de la Galería Tonsa. Aportó los nombres de Sosa e Ideme y dijo que entregaban dinero por semana. La mujer señaló que tenían la intención de mudarse a otro lado y Miralles comenzó a exigirle el dinero a Sosa. “Le empezó a dar vueltas y ponía peros, no le pagaba”, se desprende del expediente.

De esta testimonial surgió que Miralles le dijo a Sosa “cuatro o cinco días antes del crimen” que, si no le entregaba el dinero, iba a secuestrar a su padre. Asimismo, aportó que se había enterado de que el Gordo Javi y otros personajes movían dinero y drogas y que el Ballena era uno de los encargados de comercializarla. “Guillermo (Sosa) y Javier (Ideme) le debían mucha plata a Matías”, declaró la mujer.

El caso generó una profunda investigación en Homicidios. Con la detención e imputación confirmada de Ideme, el último de los buscados, el fiscal avanzará en los próximos días para solicitar una audiencia de prisión preventiva. Ese sería el momento ideal, confiaron fuentes del caso, para exponer todas las pruebas que se fueron recabando desde hace un año.