Los alegatos por el crimen de Fernando Ansuini (18), un joven estudiante que fue acribillado, se cree, por error, en el barrio Santa Elvira de Guaymallén en enero del año pasado, terminaron ayer por la tarde en la Primera Cámara del Crimen, y el fiscal Javier Pascua solicitó que los tres sospechosos sean sentenciados a la pena máxima: prisión perpetua.
Tras un nuevo cuarto intermedio en el proceso que arrancó en mayo, los magistrados decidieron que el fallo se conozca el viernes a las 9. Los tres imputados por homicidio agravado con premeditación y alevosía, según el cambio de calificación que solicitó Pascua durante el juicio oral y público, Anthony Tony Góngora, Javier Blaise, alias Lali, y Gustavo Andrés Molina –conocido en el barrio como el Gordo–, dieron su versión del suceso, y dos de ellos reconocieron que estuvieron en la escena cuando Ansuini fue ejecutado en la puerta de un quiosco, aunque aseguraron que no apretaron el gatillo.
Se trata de Góngora y Molina, quienes dijeron en el proceso que acompañaron a un tal Luis Cabanillas, Lucho, porque este quería buscar a Luquitas (Lucas Tapia, un joven que fue asesinado dos meses después del hecho que se está juzgando), conocido de la víctima fatal.
Según los dichos de los imputados, Lucho –quien no participa en el debate y se cree que está en Bolivia– fue quien disparó al grupo de jóvenes que estaba en la puerta del local ubicado en Pedro Vargas, entre calles Rodríguez y Cadetes Chilenos, en el citado complejo, ya que creía que allí se encontraba Luquitas. Pascua fue duro en sus argumentos y solicitó perpetua por las pruebas que están en el expediente, principalmente, de varios testigos que ubicaron a los tres acusados en la escena.
Sin embargo, las defensas, representadas por Dante Vega, Pablo Salinas y Ricardo Sánchez, afirmaron que sus clientes son inocentes y solicitaron al tribunal la absolución durante sus alegatos. Vega, en charla con este diario, sostuvo que Góngora no mató a Ansuini y así lo declaró en el juicio.
Por su parte, Salinas, que defiende a Blaise, agregó que el fiscal Pascua pidió perpetua para su pupilo procesal “por un solo” testimonio y no tuvo en cuenta en sus argumentos otros que afirmaron que el acusado estaba en su casa cuando sucedió el hecho de sangre. Así las cosas, después de escuchar los alegatos, los jueces Lilia Vila –quien preside el tribunal–, Julio Carrizo y Elda Scalvini fijaron fecha para la sentencia, que se conocerá el viernes por la mañana.
EQUIVOCADOS. Fernando Ansuini tenía 18 años cuando recibió en el corazón el balazo que terminó con su vida. El 22 de enero del 2009, llegó de la cancha y se juntó con cuatro amigos del barrio. Fueron a comprar una gaseosa a un quiosco y se quedaron charlando en la puerta. Mientras dialogaban, se presentaron tres sujetos con el rostro cubierto. Dejaron sus bicicletas y, sin mediar palabra, uno de ellos sacó de entre sus ropas un arma de fuego. Disparó contra el quinteto de muchachos y se dio a la fuga.
Uno de los proyectiles dio en el pecho de Ansuini, quien corría por la balacera. Otros dos chicos resultaron heridos en glúteos y piernas. Al parecer, los agresores se equivocaron de persona.
