Dos testigos relataron este miércoles en el juicio que se le sigue al ciudadano israelí Gilad Pereg por el doble homicidio de su madre Pyrhia Sarussi (63) y a su tía Lily Pereg (54), que escucharon gritos de mujer y tres disparos procedentes de su vivienda el 12 de enero de 2019, 14 días antes de que las mujeres fueran halladas asesinadas y enterradas en un sector del predio que él habitaba en Guaymallén.

Se trata de Jorge y Oscar Salinas, padre e hijo, respectivamente, quienes tienen un taller mecánico que linda con la parte trasera del terreno que pertenece a Pereg, situado en la calle Roca al 6000, de ese departamento del Gran Mendoza.

Salinas padre recordó ante el jurado popular a cargo del debate que ese día su hijo le dijo: “¡Papi, papi! ¿Escuchaste a una mujer diciendo ‘no, no’, como defendiéndose?’”. Agregó que “luego se escuchan tres disparos”.

El testigo recordó además que el acusado, quien desde que fue imputado actúa como si creyera ser un gato, era un hombre “muy bien hablado e inteligente” a quien “jamás” escucharon maullar, como hace cada vez que es convocado por la Justicia, como por ejemplo este martes, en la jornada de inicio del juicio, lo que le valió ser desalojado de la sala de audiencias.

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Pereg permanecía este miércoles en la alcaidía del Polo Judicial, siguiendo la audiencia de manera virtual, aunque no se descarta que en algún momento de la jornada la jueza técnica que dirige el debate, Laura Guajardo, lo vuelva a convocar al recinto.

Tras Salinas padre, declaró como testigo su hijo Oscar, quien ratificó haber escuchado los gritos de mujer y los disparos.

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Luego, fue convocado ante el jurado el delegado de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC), Alejandro Pelliza, quien reveló que el israelí tenía permiso de tenencia para más de 40 armas de fuego y que para ello fue sometido a todos los controles y estudios que prevé la ley.

Consultado por la defensa del propio Pereg acerca de si no le pareció extraño que el hombre requiriera tantos permisos, Pelliza respondió: “No, porque estaba todo en condiciones”.

El caso

Gil Pereg se encuentra tras las rejas desde el viernes 25 de enero de 2019, cuando las autoridades todavía buscaban a su madre y su tía. Un día después, los cadáveres de las mujeres fueron encontrados en el predio del imputado, frente al cementerio de Buena Nueva, en Guaymallén.

Los cuerpos estaban enterrados a unos dos metros de profundidad y tapados con piedras y tierra. De la necropsia surgió que a Saroussy la ahorcaron con un lazo y a su hermana le dieron tres balazos con un arma de fuego.

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Las mujeres fueron buscadas durante dos semanas, tras desaparecer el sábado 12 de ese mes, un día después de llegar a Mendoza. Fue el mismo Pereg quien denunció el paradero de ambas para despistar a los detectives, de acuerdo con la investigación.

Sin embargo, las pruebas lo terminaron complicando y fue detenido e imputado por homicidio agravado por el vínculo y homicidio agravado por el arma de fuego, calificación que prevé perpetua y con la que llegó al juicio por jurados. 

Tras ser descubierto el doble crimen, Gil Pereg quedó detenido y durante su estadía en la cárcel mostró comportamientos extraños y aseguró ser “un gato”.