La escena y el joven de 18 años capturado después del hecho.

La causa por el brutal asesinato de Federico Germán Scattareggi (49) en un local de comidas rápidas del barrio Trapiche de Godoy Cruz sumó en las últimas horas pruebas clave que terminaron de cerrar el círculo acusatorio sobre Ángel Gastón Buenaventura, el joven de 18 años que trabajaba para la víctima y es señalado como el autor del crimen.

Los resultados genéticos y forenses que incorporó la fiscal de Homicidios Florencia Díaz Peralta en el expediente confirmaron una secuencia de hechos que apuntaron a una agresión violenta, sostenida y con intención de provocar un sufrimiento extremo, lo que le valió al sospechoso la imputación por homicidio agravado por ensañamiento, delito que contempla la pena de prisión perpetua en caso de ser hallado culpable.

Los elementos científicos del caso descubierto el 26 de mayo se convirtieron en pruebas centrales para el avance de la causa. Por un lado, el informe preliminar del Cuerpo Médico Forense reveló que la víctima recibió 65 heridas cortopunzantes con un arma blanca, la mayoría en la espalda, lo que indicó que fue atacado por detrás, posiblemente mientras intentaba escapar o ya reducido.

Tres de esas lesiones fueron letales, al haber comprometido órganos vitales en la zona del tórax. Para la fiscal Díaz Peralta, el ataque fue planificado y ejecutado con un nivel de violencia inusitada, lo que justificó la figura agravada que se le impuso al imputado cuando fue capturado días después del hecho de sangre ocurrido en Río Horcones al 807, frente al Parque Benegas.

En paralelo, los peritajes de ADN que se adjuntaron a la causa terminaron de reforzar esa hipótesis. El material biológico o genético hallado debajo de las uñas de Scattareggi -restos de piel- pertenece a Buenaventura, lo que indicó que el comerciante intentó defenderse durante el ataque.

La escena reveló, además, un forcejeo, una reacción desesperada por parte de la víctima ante un ataque sorpresivo y letal. Pero no fue el único resultado comprometedor. En las zapatillas secuestradas al joven se detectaron manchas de sangre compatibles tanto con el perfil genético de la víctima como con el suyo propio, lo que demostró que estuvo en el lugar del crimen para los pesquisas del caso.

Incluso, los peritajes de Científica demostraron que la suela de ese calzado coincidió con las huellas halladas en el piso del local, un dato más que lo ubica en el teatro del hecho.

El crimen fue descubierto el día citado por tarde, cuando un hermano de Scattareggi ingresó al local de comidas rápidas “Pancho Grande”, y encontró el cuerpo sin vida del comerciante. El lugar estaba cerrado con candado desde afuera y presentaba manchas hemáticas ingreso y en el baño, sector donde los investigadores creen que se produjo -o culminó- el ataque.

Con estos indicios, la fiscal solicitó la detención de Buenaventura, quien fue localizado en una vivienda de calle Serpa, en Luján de Cuyo. La pista que condujo a su arresto surgió a partir del análisis de los primeros testimonios y del aporte clave de su madre, quien reconoció que el joven tenía lesiones recientes en sus manos, compatibles con cortes defensivos producidos durante el ataque.

Tras ser capturado, el joven fue imputado formalmente pero se abstuvo de declarar en esa instancia. Por lo que describieron las fuentes, permanece alojado en el penal, a la espera de que esta semana se realice la audiencia de prisión preventiva.

Aunque en los primeros días circularon distintas hipótesis sobre el posible móvil del asesinato, la teoría que tomó más fuerza en la investigación fue la de un conflicto económico.

Scattareggi había contratado a Buenaventura como empleado en su local y, según detectaron los pesquisas, le había transferido una suma de dinero días antes del crimen. Al parecer, el joven habría insistido con nuevos pedidos de adelanto que el comerciante se negó a conceder. Esto decantó una pelea o venganza de parte del sospechoso.

El entorno de la víctima también direccionó la causa hacia esa teoría. “No le quiso adelantar más plata. Vivía pidiendo adelantado. Tiene antecedentes por violencia y de haber atropellado a una persona y abandonarla. Ha estado preso. Ese es el perfil del asesino”, publicó una familiar en redes sociales. En otro mensaje señaló que, pese a su historial, Scattareggi lo había reincorporado al trabajo: “Lo volvió a contratar porque supuestamente iba a ser padre”.

La necropsia realizada al cuerpo permitió reforzar la interpretación de la fiscalía respecto del agravante de ensañamiento. Las heridas no fueron ejecutadas en un único episodio, sino de forma reiterada y sistemática, con una clara intención de causar dolor. Las puñaladas por la espalda no solo sugirieron indefensión, sino también una crueldad desproporcionada, incompatible con un arrebato o un acto impulsivo.

Con la evidencia biológica, el contexto económico y los resultados de los estudios forenses, la fiscal Díaz Peralta presentará esta semana ante la jueza Mirna Elisa Montaldi, del Juzgado Penal Colegiado Nº2, el pedido para la medida cautelar que afecta la libertad para Buenaventura. De ser dictada, el próximo paso será requerir que el expediente pase a juicio.