En el oeste de Godoy Cruz no solo abundan las organizaciones criminales dedicadas a la venta de drogas en pequeñas cantidades; esas que están enquistadas hace años y generan pánico con tiroteos diarios para ganar territorialidad a sus rivales. También reina la inseguridad con varios grupos delictivos que buscan dinero fácil perpetrando asaltos. Los robos han sido tan extremos en los últimos tiempos que provocaron una zona intransitable para vecinos y trabajadores del volante.
Quienes conocen las barriadas ubicadas principalmente entre calles Salvador Civit y Salvador Arias, porque tienen domicilio allí, entienden por dónde hay que moverse y a qué hora hacerlo para evitar cruzarse con las gavillas. Saben qué lugar específico es peligroso y cuál no. Pero muchos conductores de aplicaciones de viajes y taxistas aceptan pedidos para seguir sumando dinero de recaudación diaria e ingresan a un mundo desconocido que puede terminar siendo una pesadilla.
Desde hace menos de tres meses, los asaltos a taxistas y conductores de empresas como Uber y Maxim se han incrementado al punto de volverse intratables para los policías de la jurisdicción -Comisaría 40ª-, quienes, a pesar de esto, vienen desarrollando acciones nocturnas y de madrugada con patrullajes preventivos y controles biométricos a los vehículos en calles principales como las dos citadas y Arturo Illia, Punta Arenas y Chapadmalal (principalmente) para intentar evitar los golpes.
Los integrantes de las bandas, la mayoría jóvenes de entre 16 y 25 años oriundos del asentamiento Campo Papa y barrios cercanos (como Los Toneles, Sarmiento y Los Paraísos, entre otros), se las ingenian para continuar en las calles sin control, tal como viene revelando este diario desde hace años.. También hay participación de algunos sujetos de mayor edad (promedian los 35 años), según declararon testigos y víctimas ante los investigadores, pero en menor cantidad de casos.
El Sol realizó tareas en la zona en búsqueda de historias sobre este tipo de golpes. Accedió al detalle de la mayoría de los casos perpetrados desde mediados de noviembre hasta estos días y el modus operandi que utilizan los malvivientes.
Habló con víctimas para conocer el detalle de lo que sufrieron y casi todas coinciden en lo mismo: son engañados para luego sufrir amenazas con armas de fuego. “Los golpes duran menos de un minuto”, aseguraron. Otros, en cambio, prefieren no radicar la denuncia y esto impide conocer con exactitud cuántos hechos se han registrado entre fines de noviembre y principios de este mes.
Para las fuentes policiales y judiciales que trabajan en algunos expedientes generados por estos hechos, “se han contabilizado más de 50 golpes” en poco más de dos meses en la misma zona e iguales protagonistas.
Los malvivientes utilizan armas blancas y de fuego, y la mayoría son perpetrados por dos bandas de entre tres y cinco integrantes cada una. “Van rotando, pero tienen el mismo objetivo”, describió un pesquisa de la División Robos y Hurtos de Investigaciones consultado por la problemática. Desde esa área contaron que están trabajando en los casos y elaborando preventivos para intentar atrapar a los responsables.
Los autores de los asaltos buscan dinero en efectivo, pero también apuntan a los teléfonos celulares. Casi todos solicitan el servicio a través de las aplicaciones que usan las citadas compañías y luego abordan al chofer para cambiarle el recorrido y llevarlo hasta una zona de escasa seguridad para que el golpe termine siendo “perfecto”.
Con la víctima controlada, le saquean todas sus pertenencias y se dan a la fuga. Por lo que detallan los trabajadores, en casi todos los casos uno de los malvivientes se sienta en el asiento del acompañante delantero y el resto de los pasajeros en los traseros, desde donde uno toma por el cuello y, bajo amenazas, le sustraen las pertenencias.
Lograr identificar a los integrantes de las bandas no es una tarea sencilla. Pero hay personajes conocidos que se mueven en el mundo más oscuro de esas barriadas. La gran mayoría están mencionados en causas de comercio de drogas y abuso de armas, y familiares también han sido investigados y hasta asesinados en guerras narco que se potenciaron en los últimos años.
Uno de los citados como asaltante es un chico de 14 años que fue baleado a principios de año en el barrio Bicentenario, quien también protagonizó el año pasado salvajes tiroteos en el oeste de Ciudad y Godoy Cruz con persecución policial. También un joven conocido con el nombre de Yair y otros sujetos que llegan desde Las Heras para luego volver a su zona de confort para evitar caer en las garras policiales.
Después de los robos y con el dinero y teléfonos celulares en su poder (también se han destacado casos de “trueques” de herramientas), comentaron vecinos a este diario, los malvivientes se contactan con otros sujetos de mayor peso y poder y los intercambian por algunas dosis de estupefacientes (principalmente cocaína, denominada “alita” en ese territorio) en los “quiosquitos” barriales.
El dinero que roban no es de grandes cantidades porque la mayoría de los trabajadores cobran el servicio con una transferencia “oficial” de la app. Pero “el botín que obtienen va directo a jóvenes que lo gastan en drogas”, agregaron los pesquisas.
Creen que son 50 golpes: los detalles
Uno de los primeros casos que comenzaron a trabajarse ocurrió a fines del año pasado en el interior del barrio Jardín Victoria, ubicado hacia el este del Campo Papa. Un trabajador de 55 años de la empresa Maxim se movilizaba en un Renault Logan y aceptó un pasaje en calle Ceferino Namuncurá minutos antes de las 7.30. El destino inicial que le habían indicado era el Hospital Central, pero todo era parte de la maniobra delictiva: dos sujetos subieron al rodado con el claro y único fin de delinquir.
Cuando habrían recorrido unos pocos metros y llegaban al cruce con San Luis, ya que buscaban girar hacia la izquierda para tomar por Salvador Arias hacia el este, los malvivientes sacaron un arma de fuego y lo amenazaron. Le sustrajeron un teléfono Samsung A14 negro, la billetera con documentos varios y 30 mil pesos en efectivo.
El martes 24 de diciembre, minutos antes de las 5, tres malvivientes asaltaron a un trabajador de Maxim en calles Chile y África, en el barrio Nahuel. La víctima circulaba en un Ford Fiesta cuando, al llegar al lugar citado a través de la aplicación, fue abordado por tres malvivientes que lo amenazaron y le quitaron 80 mil pesos en efectivo, el celular y una billetera.
El lunes 30 de diciembre se produjo otro asalto en calles Punta Arenas y Chapadmalal, una de las esquinas que más hechos ha registrado en las últimas semanas: se trata de los sectores más complicados para transitar en el oeste de Godoy Cruz, que divide a las barriadas Campo Papa, Sarmiento, Esperanza I y II, a escasos metros de los colegios Ignacio Pirovano y Emaús.
En esa ocasión, otro conductor de Maxim, de 24 años, fue sorprendido a las 23.30 por dos delincuentes cuando iba a recoger a un pasajero. Como sospechan los investigadores que trabajan casos de robos, se trató de un engaño para asaltarlo en una zona roja. Lo amenazaron con un arma de fuego y le sustrajeron documentación personal, un celular y 4.000 pesos.
El 9 de enero, por su parte, un nuevo trabajador de Maxim fue abordado a las 7.30 en Carola Lorenzini y Ceferino Namuncurá, ya en el barrio 8 de Diciembre, colindante con el Jardín Victoria y Los Paraísos hacia el sur. La víctima, de 43 años y oriunda de Perdriel, Luján, tomó un viaje en calles Jacarandá y Salta con intención de llegar hasta el Hospital Lencinas. Esa era la idea inicial. También actuaron dos delincuentes.
Cuando llegaban a la intersección citada, uno de los ladrones tomó del cuello al trabajador y otro le exhibió un arma de fuego “tipo pistola” color negra. En pocos segundos, le sustrajeron un teléfono celular Motorola E20 gris con funda negra, una riñonera con la recaudación en efectivo (80.000 pesos) y documentación. Luego del ataque, bajaron y se dieron a la fuga corriendo hacia el sur y finalmente tomaron hacia el este, cuando los perdió de vista.
Al otro día se registró otro hecho de estas características. Siempre en el mismo cuadrante. Cuando faltaban algunos minutos para las 7 del 10 de enero, un catamarqueño de 49 años domiciliado en Las Heras y desarrollando tareas para una de las apps de viajes, fue asaltado en calles Rivadavia y África. La primera de las calzadas divide los barrios 8 de Diciembre y Los Paraísos.
La víctima detalló en su denuncia que tomó un viaje de un hombre de remera blanca en calle Corrientes de Las Heras y, al momento de arribar al domicilio pactado, lo agarró del cuello para inmovilizarlo y así lograr que frenara la marcha. En ese momento, aparecieron otros dos cómplices que vestían remera roja y una campera Adidas azul y un morral, respectivamente, y lo amenazaron con una pistola que describió como calibre 9 milímetros.
Sin provocar daños en el vehículo ni causar lesiones al conductor, le robaron dos celulares Motorola –uno modelo G42–, el carnet de conducir, sus zapatillas Adidas blancas con verde y las llaves del rodado. Tras el robo agravado, escaparon corriendo por Namuncurá hacia el sur, donde los perdió de vista.
Un par de días después, el 12 de enero, se registró otro asalto en la marcada esquina de Punta Arenas y Chapadmalal. Por el modus operandi, se trataba de la misma banda delictiva que venía dando golpes en ese mismo sector, como el descripto en el hecho ocurrido el 30 de diciembre.
Minutos antes de las 17, personal policial de la Comisaría 40ª fue desplazado hasta calles Joaquín V. González y Salvador Civit. Hasta allí había llegado la víctima después del ataque que sufrió.
El hombre, de 33 años y oriundo de Villanueva, Guaymallén, contó que levantó un viaje con tres hombres cerca de la escuela Emaús y que, a las dos cuadras de iniciado el recorrido, cuando se encontraban cerca del ingreso al Campo Papa, los malvivientes le mostraron un arma de fuego y lo atacaron. Le robaron un celular Moto G azul, 35 mil pesos y un líquido marca 3M para la restauración de cuero. Luego del asalto, los malvivientes se metieron a la villa y la víctima dejó de verlos.
Cuando faltaban poco minutos para las 7 del 16 de enero, el grupo delictivo volvió a actuar en la citada esquina de Chapadmalal y Punta Arenas.
La víctima fue un trabajador de Uber de 42 años a quien le sustrajeron un celular Xiaomi C30 azul con funda verde y 20.000 pesos en efectivo. Policías fueron desplazados hasta la zona del Hospital del Carmen y entrevistaron al conductor, quien dijo que dos sujetos le habían solicitado un viaje previamente. Uno se sentó adelante y otro detrás. En un momento, le colocaron un cuchillo en el cuello y lo obligaron a ir hasta el Campo Papa, donde le quitaron sus pertenencias.
Ese misma jornada, pero a las 19.30, otro trabajador de Uber fue asaltado en el interior del Campo Papa, sobre calle La Virgen. La víctima, oriunda de Carrodilla, dijo que se movilizaba en un Fiat Cronos y dos hombres subieron a la parte trasera del rodado sobre el Corredor del Oeste. Luego lo obligaron a ir hasta el asentamiento y el “apoyaron lo que sería un arma en las costillas”.
Bajo amenaza, la víctima fue despojada de un celular dorado, tarjetas verde, de crédito, débito y azul, DNI y entre 15 y 20 mil pesos. Luego del asalto, se dieron a la fuga por calles Chuquisaca y Salvador Arias. Luego se presentó un sujeto, que no había actuado en el robo, y le pidió 10 mil pesos a cambio de recuperar la documentación y que se hiciera presente en la zona entre las 20 y las 21.

Tres asaltos en la misma jornada
El sábado 18 de enero hubo tres asaltos: uno ocurrió en los monoblocks del barrio Los Paraísos, otro en la citada Punta Arenas y Chapadmalal y el último en Salvador Arias.
Por orden cronológico, el primero sucedió a las 6. La víctima, conductor de Uber, detalló que aceptó un viaje desde Capital hasta la Rotonda Carola Lorenzini en Godoy Cruz y que, al momento de realizar el pago, el único sujeto que circulaba en el auto simuló realizar una llamada telefónica a su pareja para que le entregue dinero en efectivo.
En ese momento, al llegar al barrio Los Paraísos, se presentaron dos malvivientes y le apuntaron con un arma.
Uno de los sujetos era delgado y vestía camiseta blanca de Independiente Rivadavia (la suplente), gorra de ese mismo color y pantalón de jeans. Por su parte, el otro medía 1,70 metros, era de tez trigueña y llevaba una remera roja con pantalón azul.
Lo cierto es que, en cuestión de minutos, le robaron el celular Redmi 13 Pro verde, una billetera marrón con documentación y otra negra con 25 mil pesos.
Una hora después, otro trabajador de Uber fue asaltado. La escena fue otra vez Chapadmalal y Punta Arenas. El trabajador, domiciliado en el barrio Covimet, detalló cuando se presentó en la base de la Comisaría 40ª que había recibido un viaje a través de la aplicación y que, al llegar, un sujeto se subió a su auto, un Fiat Cronos gris. Acto seguido, el sujeto sacó un arma de fuego y le sustrajo un Samsung S4 negro sin funda y una billetera marrón con tres mil pesos.
Esa misma jornada por la noche, un chofer de Maxim fue asaltado en Salvador Arias. Minutos después de las 22, la víctima, de 57 años, se presentó a la Comisaría 27ª y relató que conducía un Toyota Yaris XS blanco y que a las 21 había levantado a dos hombres que iban por calle Salvador Arias. Agregó que uno se sentó adelante y el otro atrás.
A las tres cuadras, el sujeto que circulaba a su lado le detuvo el auto y el de atrás sacó un arma de fuego gris. Uno de los malvivientes llevaba gorra. Le robaron un teléfono celular Samsung S24 Ultra (valuado en más de dos millones y medio de pesos), una billetera marrón con tarjetas varias y 25 mil pesos en efectivo.
Al otro día se registró un nuevo asalto sobre calle Salvador Arias, en el asentamiento Campo Papa. La víctima fue un trabajador de Uber de 35 años oriundo de Los Corralitos, en Guaymallén. El chofer llegó hasta la Comisaría 40ª y relató que habían solicitado un viaje sobre calle Chapadmalal, frente a la escuela Pirovano, pero en el lugar había dos hombres y dos mujeres.
Todos subieron y una de las chicas le pidió al chofer si podía dar vuelta a la manzana para ir a su casa porque se había olvidado el celular. El conductor se dirigió hasta el lugar citado y allí lo obligaron a detener la marcha mediante el uso de un revólver calibre 22 corto.
En cuestión de segundos, le robaron dos teléfonos celulares Samsung (un Galaxy M12 y un A10S), una billetera negra y 50 mil pesos y escaparon por las calles del Campo Papa.

Otra jornada repleta de hechos
El martes 21 de enero, otros choferes fueron víctimas de asaltos en el oeste de Godoy Cruz. Los hechos, que ocurrieron con pocas horas de diferencia, tuvieron como blanco a trabajadores de las plataformas Maxim y Uber, quienes fueron interceptados por delincuentes en zonas poco transitadas y amenazados para que entregaran sus pertenencias.
El primero de los asaltos sucedió cerca de las 0.30 en la intersección de Chapadmalal y Mar del Plata, en el barrio Sarmiento. El conductor, de 43 años y al mando de un vehículo de Maxim, había aceptado un viaje en su Renault Fluence gris cuando, al llegar al punto de partida, fue abordado por dos hombres de aproximadamente 25 años.
Los asaltantes le exigieron que se detuviera y, mediante amenazas, le arrebataron su teléfono celular Motorola negro con funda transparente. Luego escaparon hacia el Campo Papa por la calle Salvador Arias. La víctima contó que uno de los agresores vestía una remera color crema y gorra naranja, mientras que el otro llevaba una remera naranja y gorra roja.
Horas después, cerca de las 8, se produjo un nuevo robo bajo una modalidad similar en la intersección de Monte Hermoso y Salvador Arias, en la zona que divide los barrios Sarmiento y La Paz. La víctima fue un trabajador de 59 años de Uber con domicilio en el barrio Laprida, quien había llegado al lugar para recoger a un pasajero, fue sorprendido por un grupo de entre cinco y seis sujetos. Este hecho fue destacado como uno de los que más autores presentó.
Uno de ellos le apuntó con un arma de fuego en la cabeza mientras los demás le sustraían sus pertenencias: un celular Xiaomi Redmi Note 11 negro con funda plástica transparente, un soporte de teléfono, unas zapatillas Adidas color crema con tiras rojas, un reloj digital Shark negro y unos lentes Ray-Ban. Tras el asalto, los delincuentes escaparon, y la víctima radicó la denuncia.
El tercer hecho de la jornada ocurrió alrededor de las 21 en la esquina de Arturo Illia y Arias, en el ingreso al asentamiento Campo Papa. El chofer, de 55 años y también de Maxim, había aceptado un viaje con destino al Hospital Central cuando, al llegar al punto de inicio, fue abordado por dos hombres.
Uno de ellos le apuntó con un arma de fuego “tipo revólver” en el cuello y lo obligó a desplazarse hasta una cancha ubicada en calle La Virgen, donde le sustrajeron su celular Moto G51 azul con funda transparente y una suma de 10.000 pesos en efectivo. Sin poder identificar hacia dónde huyeron los delincuentes, el trabajador del volante abandonó la escena y dio aviso a un móvil policial que se encontraba realizando tareas preventivas en calle La Virgen e Illia.
Para esa fecha, el personal policial tomó contacto con otros dos asaltos: uno en la intersección de calles África y Rivadavia, y otro sobre calle Carola Lorenzini 1920.
La víctima del primer caso fue un taxista de la empresa Llámenos, quien describió que tres hombres armados, uno de ellos vistiendo una campera gris, lo robaron cuando salía de su casa y tomaba el primer viaje.
Agregó que dos de los ladrones se sentaron detrás de él y el restante a su lado. Bajo el mismo modus operandi que en otros casos, lo tomaron del cuello y le robaron dos teléfonos celulares, uno marca ZTE Blade y otro Motorola, las llaves del vehículo, una billetera con documentación y 90 mil pesos en efectivo.
Personal de la Unidad de Acción Preventiva (UAP) tuvo contacto con el hecho, pero la víctima no quiso radicar la denuncia. “Nunca hacen nada, quiero seguir trabajando para recuperar la recaudación”, señaló el conductor. Según la información a la que accedió este diario, el Ministerio Público Fiscal no avanzó ante la falta de denuncia y ordenó el archivo del caso.
El otro hecho ocurrió en calle Carola Lorenzini, donde la víctima, un trabajador de Uber de 43 años, sufrió un golpe en la cabeza y necesitó atención médica. El chofer se presentó en el Hospital Lencinas y detalló que había sido abordado por tres malvivientes que habían solicitado un viaje.
El robo fue a las 6.45, y uno de los malvivientes le dio un golpe con un “elemento contundente”, sin precisar de qué tipo. Lo cierto es que le robaron 6.000 pesos y su teléfono celular. El aparato fue tirado a la calle por uno de los sujetos y el conductor logró recuperarlo.
En el citado nosocomio del oeste godoicruceño, recibió la atención médica correspondiente luego de un diagnóstico de “raspón en el cuero cabelludo y reposo”, pero el trabajador continuó realizando tareas.

Fines de enero y principios de febrero, sin freno
A fines de enero y principios de este mes, en un período de apenas ocho días, al menos cinco conductores de servicios de transporte por aplicación y taxi fueron víctimas de la inseguridad en el oeste de Godoy Cruz.
El domingo 26 de enero, a las 15, un conductor de Uber de 28 años fue asaltado en el interior del Campo Papa. Los delincuentes, que solicitaron el viaje desde el barrio San Martín, lo amenazaron con un arma de fuego y le sustrajeron 20 mil pesos y su teléfono celular.
Dos días después, el martes 28 a las 3.30, otro chofer de Uber fue víctima de un asalto en la intersección de las calles África y Rivadavia. Tres individuos abordaron su vehículo y le robaron su celular Samsung A15, una billetera con tres mil pesos y diversos elementos personales. En su denuncia, el conductor aseguró que uno de los malvivientes lo atacó y amenazó con un cuchillo.
La seguidilla de robos continuó el sábado 1 de este mes, cuando un chofer de Uber de 27 años fue asaltado en la misma zona de África y Rivadavia, mientras iba al mando de un Fiat Cronos blanco. Tres delincuentes, también armados con un arma blanca, le sustrajeron dos teléfonos celulares —un Motorola Edge 30 y un iPhone 14 Plus— y 50 mil pesos en efectivo.
Este domingo se registraron dos asaltos más. El primero ocurrió a las 14.15, cuando un taxista de 58 años de la empresa Llámenos fue despojado de su billetera con 20 mil pesos, documentación y un celular Samsung Note 10 Plus en la intersección de Salvador Arias y Mar de Ajo.
Apenas veinte minutos después, un conductor de Maxim fue atacado en la cercana intersección de Salvador Arias y Monte Hermoso. Dos asaltantes lo abordaron, y uno de ellos lo golpeó en la cabeza con la culata de una pistola antes de robarle su celular Honor 7 y la rueda de auxilio del vehículo.
La víctima se presentó en el Centro de Salud del barrio La Estanzuela para contar lo que le había sucedio y recibir atención médica.
