El trayecto marcado por su tobillera electrónica se convirtió en la prueba más contundente contra Walter Jesús Molina, el condenado por abuso sexual que fue beneficiado con salidas transitorias y que ahora enfrenta una nueva imputación: el femicidio de Flora Inés Moyano, su pareja, cuyo cuerpo fue hallado este domingo en un descampado frente al albergue Palmeras del Sol, en Las Heras.
Según confirmaron fuentes del caso, el sistema de geolocalización del dispositivo que debía monitorear al imputado lo ubicó en el lugar y momento clave al momento que se sospecha ocurrió el crimen.
El recorrido marcado por el GPS del aparato mostró que Molina se trasladó desde su vivienda, en el barrio Democracia -donde también residía la víctima- hasta el terreno baldío de calle Junín, donde personal de Investigaciones, luego del aviso de un carretelero, encontró el cadáver de Moyano, de 60 años, con signos de haber sido brutalmente golpeada y asfixiada. “La lesión más importante la presentaba en la cabeza”, describió un pesquisa que habló del hecho de sangre.
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Continuando con el análisis de los movimientos que registró la tobillera, el sábado por la noche regresó a la Colonia Penal de Gustavo André, luego de terminar su salida transitoria de 16 horas, y allí quedó detenido como sospechoso número uno.
La fiscalía de Homicidios, a cargo de Gustavo Pirrello, utilizará esa secuencia para sostener la acusación por homicidio doblemente agravado por mediar una relación de pareja y por tratarse de un femicidio. La pena, en caso de ser hallado culpable, será la prisión perpetua. Por lo informado por las fuentes, mañana por la tarde Molina será acusado formalmente.
El hallazgo del cuerpo ocurrió a las 11.15 del domingo, luego de que un hombre advirtiera la presencia de una mujer sin vida entre las malezas. Estaba boca abajo y tenía una inscripción en la espalda, lo que para los investigadores refuerza la hipótesis de un crimen por celos. La víctima había sido reportada como desaparecida horas antes, cuando su hija denunció que no regresó tras haber salido a las 19 del sábado para encontrarse con Molina.
El acusado cumplía una condena por abuso sexual agravado contra su hija, dictada en 2015, y se encontraba alojado en la Granja Penal de Gustavo André. Pese a que el artículo 72 de la Ley 8.465 prohíbe expresamente otorgar beneficios como salidas transitorias a condenados por ese tipo de delitos, la jueza Mirna Elisa Montaldi resolvió en marzo 2023 declarar inconstitucional esa disposición y le concedió el permiso.
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Desde entonces, Molina comenzó a salir una vez por mes y luego dos, durante lapsos de hasta 16 horas. Usaba pulsera electrónica con GPS, y estaba autorizado a permanecer en el domicilio de su madre, en el barrio Democracia. Las condiciones también incluían una orden de restricción de contacto con la víctima del abuso, pero no con su actual pareja, a quien también mantenía amenazada de acuerdo con lo que declaró su familia.
En su entorno, Flora Moyano había contado que quería terminar la relación con Molina. Los encuentros entre ambos se repetían en inmediaciones del mismo descampado donde fue hallado el cuerpo. Para los investigadores, ese dato, sumado al trayecto captado por la tobillera y los antecedentes del acusado, reforzaron la hipótesis de un crimen premeditado.


El caso generó conmoción a las pocas horas y derivó incluso en un ataque a balazos contra dos viviendas del barrio Democracia, donde vivían familiares del acusado, tal como reveló El Sol.
Uno de sus hermanos resultó herido y varios testigos apuntaron como autores a nietos de la víctima. La principal hipótesis es que se trató de una represalia, motivada por la bronca que generó el crimen. Una amenaza previa, que advertía “sangre por sangre, madre por madre”, fue recibida por el sobrino de una de las moradoras de esas propiedades.
La causa por el tiroteo también quedó bajo investigación judicial y policial.
Este martes, el fiscal Pirrello imputará a Molina por femicidio. La prueba del GPS, según confirmaron fuentes del caso, es el eje de la acusación que lo coloca en el lugar del crimen y que marca la secuencia del traslado que terminó con la muerte de Moyano.
