Las investigaciones penales dependen, en su gran mayoría, de la declaración de testigos. Lo que puedan llegar a contar del delito que se instruye será fundamental para que un fiscal impute y un juez de Garantías confirme esa pesquisa. Un declarante puede llegar a ser tan o más importante que la evidencia física. Hace pocos días, después de una serie de quejas formales, la Cámara de Apelaciones en lo Criminal confirmó el debate oral y público contra un joven de 20 años que ingresó a robar a un quiosco de la Cuarta Sección de Ciudad en marzo del año pasado y disparó contra uno de los presentes.
Matías Iván Neza no fue detenido en la escena sino un par de días después en el barrio Cooperativa La Virginia de Guaymallén. No le encontraron el arma utilizada en el robo pero lo reconocieron como quien entró y disparó contra Matías Vargas, que salvó su vida en un hospital.
La declaración y el reconocimiento que hizo la víctima, de 21 años, contra Neza fue clave para que la Justicia lo imputara y dictara la prisión preventiva en su contra. La defensa del acusado, a cargo de Mariano Tello, no coincidió con la jueza de Garantías que participó en el proceso –Alejandra Mauricio– y apeló la medida cautelar que afecta el derecho de la libertad y también la elevación a juicio. Por esto, el expediente llegó al tribunal de alzada.
En la resolución se destaca que “apuntó su arma en dirección al cuerpo del denunciante, en una zona vital y a corta distancia, con la finalidad de evadirse y procurar la impunidad”.
El abogado siempre mantuvo el mismo criterio en sus presentaciones para intentar que su cliente recupere la libertad: que la víctima no corrió peligro de vida, que no se incautó el arma utilizada en el atraco y que tampoco hubo intención de matar de parte del presunto autor del hecho. Sin embargo, no fue suficiente para que le dieran la razón. Tanto la titular del Tercer Juzgado de Garantías como el juez preopinante de la Cámara de Apelaciones, Alejandro José Miguel, coincidieron: “El autor tenía como objetivo la consumación del robo, y cuando disparó hacia zonas vitales del cuerpo, el resultado buscado fue el efectivo de muerte”. La jueza, en su resolución, entendió y agregó: “Neza entró al negocio, portaba un arma de fuego con la clara intención de utilizarla, lo que permite inferir que contaba con un plan delictivo previo”.
En la resolución se destaca que Neza “apuntó su arma en dirección al cuerpo del denunciante, en una zona vital y a corta distancia, con la finalidad de evadirse y procurar la impunidad”. Por eso se confirmó la calificación por la que tendrá que responder en el debate en su contra: robo agravado en poblado y en banda en grado de tentativa en concurso real con homicidio criminis causa en grado de tentativa.
Sorpresa
El asalto ocurrió el martes 18 de marzo del año pasado a las 19 en el quiosco de Santa Fe y Federico Moreno de Capital. Allí estaban Matías y Valeria Vargas, atendiendo el lugar. Ingresó un sujeto y, con un revólver, amenazó a los presentes. Como no logró el objetivo de sustraer dinero, ante la resistencia de las víctimas, apretó el gatillo del arma para escapar sin ser reconocido con posterioridad.
El proyectil impactó entre el hombro y el tórax de Matías Vargas. El agresor escapó con un cómplice en un Ford Taunus y luego cayeron presos cuando los atraparon efectivos de la Unidad Investigativa de Capital. En la instrucción, la joven víctima, quien defendió a su hermana, declaró y su aporte fue de importancia. “Me disparó porque quiso, no porque se haya disparado el arma. Él me quiso disparar, no fue que el disparo salió por un forcejeo o un empujón sino que él me disparó. Me apuntó a la zona del tórax, sobre mi lado derecho”, señaló en la instrucción.
