En agosto, un malviviente protagonizó una frenética persecución luego de asaltar a dos mujeres e intentar matar a una de ellas en un complejo de departamentos de Guaymallén. En la huida, utilizó dos vehículos robados y los chocó, por lo que terminó detenido.
Casi cuatro meses después, la Justicia condenó este jueves a Marcelo Alejandro Quinteros Ramírez (37) por ese raid delictivo. El sospechoso confesó y su situación se resolvió en tiempo récord.
Fue mediante un acuerdo que alcanzaron entre la defensa del acusado y la fiscal de Homicidios Andrea Lazo para definir la causa mediante un juicio abreviado, en el que recibió una pena de 11 años en efectivo luego de reconocer la autoría frente al juez Juan Manuel Pina.
El magistrado del Juzgado Penal Colegiado Nº 1 homologó el pacto entre las partes, dictó la sentencia por homicidio criminis causa en grado de tentativa y también declaró la reincidencia de Quinteros, por lo que deberá cumplir con su castigo sin la posibilidad de acceder a beneficios carcelarios.
En fotos: la frenética persecución de un ladrón que chocó dos veces con diferentes vehículos robados
Un delincuente en solitario protagonizó un raid delictivo y una frenética persecución la tarde de este martes en Guaymallén. En su desesperado intento por darse a la fuga, chocó dos veces a bordo de diferentes vehículos robados. Después del segundo accidente…
Fue el martes 15 de agosto cuando el ladrón, oriundo de la provincia de Buenos Aires y radicado en Godoy Cruz, estaba alojado en un complejo de departamentos de calle Tirasso 1.739, en el distrito de Capilla del Rosario.
Allí abordó a la dueña del lugar, le apuntó con un revólver y le dijo: “Quédate callada porque está cargada y te voy a matar. Vamos para adentro de tu casa”. Ante la negativa, gatilló el arma de fuego, pero no salió el proyectil y la víctima salvó su vida de manera milagrosa.
Una vez dentro de la casa de la mujer, le apuntó a otra chica que allí se encontraba, a quien le sustrajo una notebook. También robó un televisor, una heladera, un termotanque, un horno eléctrico, una pava eléctrica, un juego de baño, una bacha de mármol, un anafe, una mesa, dos sillones y una estufa a la propietaria del complejo.
Todos los elementos fueron cargados a una Fiat Strada en la que se movilizaba Quinteros y que tenía pedido de secuestro por un robo.
En ese vehículo se dio a la fuga y en el trayecto, ingresó a contramano por la Lateral Norte del Acceso Este Al llegar a la intersección con Arenales, su peligroso andar fue advertido por personal de Tránsito municipal.
Fue allí cuando los inspectores trataron de frenarle el paso, pero el maleante terminó chocando la camioneta, por lo que abandonó el vehículo y salió corriendo.


En medio de su escape a pie, ingresó a un local de Pago Fácil de calles Froeber y López de Gomora. En ese lugar, interceptó a un hombre, lo amedrentó con su arma y le quitó las llaves de su Chevrolet Agile rojo, vehículo en el que continuó con la huida.
Así, a toda velocidad y de manera tempestiva buscó perderle la vista a los móviles policiales que lo buscaban en la zona. Pero eso provocó terminara impactando contra la pared de un galpón en una esquina de calles Paso de Los Andes y Cipolletti, mientras era seguido por uniformados de la Comisaría Novena.
Allí Quinteros fue detenido y en el interior del automóvil, hallaron un revolver calibre 32 largo cargado con siete proyectiles. Un posterior análisis de la División Balística confirmó que el arma era apta para la ejecución de disparos.
Ese peritaje fue clave para la investigación y comprometió a Quinteros, ya que demostró que hubo una intención de quitarle la vida a la mujer que asaltó en la génesis del hecho y por eso recibió la dura imputación de homicidio criminis causa en grado de tentativa, por la que finalmente fue sentenciado.
