Se pixela la foto del imputado para preservar la identidad de la víctima.

Los tres integrantes de la familia del Este provincial involucrados en la causa por abusos sexuales intrafamiliares fueron imputados por “abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo”. La investigación está a cargo del fiscal de Violencia de Género y Delitos contra la Integridad Sexual, Federico Bergamín.

Los dos hermanos ya fueron trasladados a la cárcel. El padre de ellos, también abusador de la denunciante, de 80 años y con una enfermedad terminal, quedó alojado bajo prisión domiciliaria.

Uno de los acusados es un policía de 29 años que cumplía funciones en la Policía Rural Delegación Este. Fue el último en ser detenido y su caso es el más estremecedor del expediente. La víctima que realizó la denuncia había manifestado que durante años fue atacada por su padre y sus hermanos, por lo que desconocía quién era el padre biológico de uno de sus hijos, actualmente de 10 años. En una primera instancia se realizó un estudio genético sobre el padre de la mujer, que resultó negativo. Sin embargo, ese mismo análisis indicó que el progenitor del niño pertenecía al mismo grupo familiar.

Fue entonces cuando los investigadores recurrieron al sistema CODIS, la herramienta para almacenar y comparar perfiles genéticos en causas penales. Como el sospechoso integraba la fuerza de seguridad provincial, ya existían muestras registradas que permitieron el cotejo. El resultado fue contundente: la compatibilidad genética confirmó que el uniformado era el padre biológico del menor. Con esa evidencia incorporada al expediente, el fiscal ordenó su captura.

La detención se concretó mediante un allanamiento en una casa de Palmira, donde fue encontrado en el interior. En el procedimiento también se secuestraron su pistola Taurus calibre 9 milímetros, dos cargadores, municiones de distintos calibres, un chaleco balístico y un teléfono celular.