El crimen de Marina Vedia Durán (40) sacudió a la comunidad del distrito Los Corralitos, Guaymallén. Los habitantes de la zona cercana al callejón Salcedo, donde residía la víctima, que cursaba un embarazo de tres meses al momento de su muerte, realizarán el jueves por la noche una “manifestación pacífica” para pedir justicia ya que temen que la causa quede “en la nada”, aseguraron.

En tanto, el único imputado en la causa, Luis Alberto Araujo (35), quien mantenía una relación informal con la mujer, está cada vez más complicado en la instrucción que lidera el fiscal Gustavo Pirrello. 

La madrugada del 12 de abril, Marina salió de su casa cerca de la 1. La mujer vivía junto con cuatro de sus hijos, otros dos residen con el padre, y nunca les dijo hacia dónde se dirigía. De acuerdo con una persona cercana a la víctima que habló con El Sol, “a esa hora solía juntarse con él (por Luis Alberto Araujo)”. Y aseguró que ambos salían hace casi un año en secreto, aunque su entorno conocía la relación. 

Ese fue el último día que Marina fue vista por sus seres queridos. Cuando esa mañana no se presentó en la empacadora de frutas y verduras en la que trabajaba, sus compañeras se sorprendieron. “Ella nunca faltaba, era responsable, tampoco podíamos creer que dejara a sus chicos solos. En ese momento pensamos que algo malo le había pasado”, aseguró una de ellas a este diario. 

Durante varios días, investigadores policiales y judiciales realizaron una exhaustiva búsqueda de la mujer. Pero, finalmente, un civil realizó el hallazgo

Un hombre que iba caminando por el callejón Groso, cerca del límite con Colonia Segovia, divisó una jauría comiendo lo que parecía ser una pierna, por lo que dio aviso a la Policía. Rápidamente, efectivos se hicieron presentes en la zona junto con representantes de la Fiscalía de Homicidios para iniciar las tareas de rastrillaje.

A escasos metros se logró dar con un cadáver que había sido mutilado por los animales y estaba en un avanzado estado de descomposición. Luego se comprobó que correspondía a Vedia y se constató que cursaba el tercer mes de embarazo. 

El fiscal Pirrello junto a efectivos de Científica en el lugar del hallazgo. 

Cabe destacar que, durante la madrugada de ese día, personal de la División de Búsqueda y Recuperación de Personas había estado trabajando para encontrar a la mujer.

Durante el procedimiento, los investigadores se dirigieron a la casa de Araujo –tenían la pista de que salía con ella– y canes adiestrados detectaron que un cuerpo humano había sido trasladado en el baúl de su auto, debido a que hallaron algunos rastros humanos. Por eso, Araujo fue detenido y se le secuestró el vehículo y teléfonos celulares. 

Al día siguiente, el fiscal Pirrello decidió imputarlo por homicidio agravado por mediar violencia de género y fue trasladado al penal de Boulogne Sur Mer. Esto porque existieron contradicciones entre las declaraciones que realizó en un primer momento y las que brindó luego en la fiscalía. 

La principal hipótesis sobre la causa, por la que Araujo podría haber terminado con la vida de Vedia, sería una discusión por el bebé que ella esperaba. Creen que el hombre era el progenitor pero aguardan el resultado de exámenes científicos para confirmarlo, indicaron fuentes judiciales.

Los allegados a la víctima aseguraron que ninguno de ellos sabía que estaba embarazada y agregaron que le habían advertido a Vedia que “ese tipo” no les gustaba. 

Por otro lado, una de sus amigas comentó: “Marina no se merecía terminar así, era una gran madre. Si él no quería hacerse cargo (del embarazo) tendría que haberla dejado”. 

En tanto, la convocatoria para pedir justicia se realizará la noche del jueves a las 21 en la vuelta de Salcedo, en Los Corralitos.