La incorporación de pruebas físicas y testimoniales en la investigación que lidera el fiscal de Homicidios Carlos Torres por el hecho que terminó con el señalado asaltante Manuel Oscar Molina (28) baleado durante la madrugada del sábado en Guaymallén permitió el lunes por la mañana que el acusado, el policía David Ernesto Cañizares, recuperara la libertad.

Mientras Molina continúa en estado de coma en el Hospital Central por los tres balazos que recibió sobre calle Bandera de los Andes casi Lavalle, el representante del Ministerio Público le notificó la imputación de intento de homicidio en exceso de legítima defensa al miembro de la fuerza.

Al tratarse de una calificación excarcelable –prevé entre 2 y 5 años de cárcel– y que se basa en una acción desproporcionada de defensa, Cañizares fue liberado mientras continúa el desarrollo de la instrucción a la espera del resultado de una serie de peritajes.

Las imágenes que captaron las cámaras de seguridad de la zona sirvieron para conocer cómo se produjo el hecho que culminó con Molina herido de gravedad. Además, el relato del miembro de la fuerza coincidió con todas las pruebas incorporadas.

Para los detectives, prima facie, no hubo dudas: el policía, que se encontraba de civil y acababa de dejar a su pareja en su casa, fue abordado con fines de robo y se defendió con su arma reglamentaria calibre 9 milímetros disparando cuatro veces (tres proyectiles dieron en el cuerpo de Molina).

Más allá de la instrucción, y para analizar todo lo que hace al caso, los detectives policiales focalizaron la investigación en el hombre herido.

Los pesquisas tardaron en identificar Molina porque, cuando se encontraba en estado desesperante en el nosocomio, se negó a ser identificado mediante el sistema biométrico. Pasó a Quirófano y lograron estabilizarlo.

En ese momento, pasadas las 8 del sábado, accedieron a sus datos filiatorios. Quedó alojado en la sala de Terapia Intensiva y hasta este lunes por la noche continuaba en coma inducido.

Ver también: Imputaron al policía que baleó tres veces a un asaltante

Narcomenudeo

Supieron que Molina es un hombre nacido el 20 de octubre del 1992 y que pisó varias veces un establecimiento carcelario. La condena más importante que recibió fue por tenencia de drogas para la comercialización.

El 10 de mayo del 2017 reconoció en un juicio abreviado –pactaron la pena, su defensa, a cargo de Andrea Durante, y la fiscal María Gloria André– que vendía drogas en un domicilio de calle Hipólito Irigoyen, de Guaymallén, y lo descubrieron casi dos años antes. El juez Roberto Julio Naciff lo sentenció a 4 años y dos meses de encierro.

Molina fue detenido la noche del 19 de junio del 2015 junto con una mujer luego de una investigación de policías que trabajan casos de narcocriminalidad sobre un vivienda de venta de drogas y el narcomenudeo que allí se producía.

Los sabuesos se apostaron en las adyacencias del “quiosquito” y detectaron a las 20.45 el arribo de un Peugeot 504 blanco con dos ocupantes.

El que iba como acompañante descendió del rodado y fue atendido por Molina en la puerta del domicilio. Realizaron el típico pase de manos de la compra-venta de estupefacientes y el visitante se retiró.

Quince minutos después, ante la confirmación de que se estaba frente a un lugar de comercialización de drogas, los policías irrumpieron con orden de allanamiento. Detuvieron a Molina y a una joven identificada como Brenda Adriana Cárdenas.

A la mujer le encontraron en su ropa interior una bolsa de nailon blanca con 57 nudos de cocaína, que pesaban 218 gramos.

Durante la requisa del inmueble se halló otra bolsa con 165 gramos del polvo blanco y otros 16 envoltorios.

También, dinero en efectivo de diversa denominación además de un trozo compactado y picadura de marihuana.

Por este procedimiento, ambos fueron a juicio (Cárdenas tenía otras causas de drogas: una del 2013 por intentar ingresar 22 gramos de marihuana a la cárcel de Almafuerte mientras se encontraba con su hija menor y otra por viajar en auto y llevar 86 gramos de cocaína entre las piernas en el 2015) y fueron condenados.

Además de la causa por violar la ley 23.737, Molina fue condenado por tentativa de hurto simple. Salió de la cárcel en marzo del año pasado. Los antecedentes le jugaron una mala pasada al señalado asaltante baleado.

Por todo esto, la hipótesis de que el sábado mientras caminaba unos 10 metros adelante del policía sobre calle Bandera de los Andes y se volvió para abordarlo con fines de robo es la más fuerte que tiene la fiscalía.

Además, Torres esperaba un informe sobre un arma de fuego hallada a dos metros de donde se desplomó Molina luego de ser baleado.

Se trató de un revólver calibre 22 plateado marca Shots. Se cree que lo llevaba para amedrentar a la víctima.

Si bien en las imágenes no se observa que tenía un arma de fuego (sí se ve que suelta un teléfono celular cuando recibe los primeros plomos en el cuerpo), para los detectives lo tenía entre sus manos y oculto entre sus prendas de vestir.