El caballo estaba atado al palenque, en el segundo sector de faenamiento. Era marrón tipo alazán y tenía la cabeza apenas inclinada, como si presintiera lo que ocurría a su alrededor. Cuando los policías cruzaron el corral improvisado de chapas, maderas y lonas verdes y azules, lo vieron inquieto, con los ojos húmedos. “Lloraba”, describió uno de los efectivos que participo del procedimeinto.
Estaban a punto de matarlo. La escena -según relataron luego- fue una sensación fuerte, inesperada incluso para quienes están acostumbrados a procedimientos rurales y hallazgos crudos. Ese instante marcó el tono de un operativo que terminaría el miércoles pasado con varios detenidos, 1.800 kilos de carne equina secuestrados y un circuito de comercialización clandestina al descubierto en Guaymallén.
La intervención comenzó al mediodía, pasadas las 12.15, cuando un llamado anónimo ingresó al Centro Estratégico de Operaciones (CEO, 911). La voz advirtió que, en calle Milagros, 200 metros al norte de Ferrari, en el ingreso a un asentamiento del lado oeste, se estaba realizando el faenamiento clandestino de un equino.
Desde la Policía Rural se desplazaron móviles de Guaymallén y Maipú y se coordinó un punto de encuentro con el equipo de la división VANT (drones) para tener más pruebas para avanzar en el caso.
Uno de estos aparatos sobrevoló el predio y confirmó lo que la denuncia anticipaba: en el lateral sur de una vivienda pintada de naranja, tres hombres cargaban restos de un caballo en la caja de una Toyota Hilux gris oscura cubierta con una lona negra.
Con la novedad confirmada desde el aire, los uniformados ingresaron al domicilio luego de pactar los trabajos con el Ministerio Público. Encontraron vísceras, huesos y piernas colgadas en un corral precario. En la camioneta había recipientes plásticos con carne ya fraccionada y manchas hemáticas en la caja.
Tres hombres fueron aprehendidos en el lugar. Un cuarto, que estaba con el torso descubierto y gorra negra, escapó hacia el oeste por un campo inculto y fue identificado por los investigadores, ya que había sido sindicado en hechos similares trabajados por la misma unidad.
El procedimiento de la Rural se amplió a los sectores linderos. Frente a la vivienda, otro corral improvisado de chapas y lonas exhibía más restos: cabezas decapitadas, vísceras y extremidades.





En un pozo séptico con agua estancada hallaron otro equino muerto. Dentro del inmueble y en domicilios contiguos se hallaron freezers y canastos con carne de dudosa procedencia, además de un arsenal de herramientas: 45 cuchillos de distintas medidas, machetes, chairas, sierras, una motosierra, ganchos carniceros, balanzas mecánicas y electrónicas, mandiles y pecheras. También se secuestraron 28 libretas sanitarias equinas y varios teléfonos celulares.
En el fondo del predio había más animales en pie: caballos, vacunos, caprinos y ovinos en corrales sin forraje ni bebederos, hidratándose con agua estancada en estado de putrefacción.
Con intervención de Bromatología municipal y de la Dirección Provincial de Ganadería, se dispuso el secuestro de los animales y la constatación del peso de la carne incautada: 1.800 kilos de carne equina. Se retiraron además seis carretelas y dos tráiler, que fueron trasladados junto a tres camionetas a la Subcomisaría Ceresoli.
Tan grande fue el procedimiento que la ministra de Seguridad, Mercedes Rus, y director de la Policía, Marcelo Calipo, se dirigieron hasta el predio.




La investigación avanzó entonces sobre el destino de esa carne. Uno de los aprehendidos reconoció que un familiar tenía un comercio en la zona de Ferrari y Severo del Castillo, en Guaymallén, donde se vendían carnes y fiambres.
Con orden judicial se allanó el local, y se incorporaron elementos a la causa. Según la información a la que accedió El Sol, la carne equina no sólo era distribuida en Guaymallén sino que también iba a parar a Godoy Cruz, donde era vendida sin control sanitario. Parte del producto estaba fraccionado para venta externa en la vía pública y para expendio interno.
En una riñonera hallada dentro de la Hilux se secuestraron 145.000 pesos. La fiscal Virginia Rumbo ordenó el secuestro de vehículos, celulares y demás elementos de valor, y dispuso que los detenidos quedaran alojados en la Comisaría 9ª de Guaymallén.
Por lo que detallaron las fuentes, la causa avanzaba por faenamiento clandestino y comercialización ilegal de carne, mientras esperaban por el análisis de los teléfonos incautados y la documentación secuestrada.
