El caso de tráfico internacional de drogas sintéticas que salió a la luz en las últimas horas permitió confirmar este lunes que el operativo que culminó con la detención de la mexicana Vania Ramos (20) el sábado 29 de marzo no fue un hecho aislado.
Según pudo confirmar El Sol a través de fuentes judiciales y policiales, apenas dos semanas antes, el viernes 14, otro ciudadano oriundo del mismo país había sido capturado con metanfetamina en el aeropuerto Internacional Francisco Gabrielli utilizando exactamente el mismo modus operandi.
En ese caso, que es considerado el primero por orden cronológico, permitió la incautación de 2 kilos de esa droga transportados en forma similar a la joven “mula”: adheridos al cuerpo y asegurados con cinta adhesiva gris, distribuidos estratégicamente en distintas partes del torso y espalda.
El sospechoso, identificado como Carlos Mejia Garnica, de aproximadamente 40 años, arribó a El Plumerillo en el vuelo semanal de Copa Airlines que conecta México con Argentina, previo escala en Panamá, ruta que los investigadores ya tenían bajo la lupa como corredor para el ingreso de sustancias ilícitas.
Los detectives que hablaron con este diario señalaron que, con seguridad, se encontraban ante una modalidad sistemática que demostró la existencia de una organización narco criminal estructurada.
Para las fuentes no se trató de casos aislados, sino que respondieron a un esquema que viene operando desde hace un tiempo y que tiene relación directa con algunos personajes con base en Mendoza.
Los operativos, que involucraron a la Policía Federal Argentina, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y funcionarios de Aduanas luego de información aportada por la Procunar (Procuraduría de Narcocriminalidad), que fue contactada por el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (Department of Homeland Security) fueron mantenidos bajo estricta reserva para no entorpecer las investigaciones en curso.
Video: cayó un eslabón de una red mexicana de metanfetamina en el aeropuerto de Mendoza
Un cuidadoso trabajo de inteligencia que se extendió durante semanas culminó exitosamente cuando fuerzas de seguridad federales interceptaron en el Aeropuerto Internacional Francisco Gabrielli de Mendoza, El Plumerillo, a una joven mexicana de 20 años que actuaba como “mula” para una…
El primer caso quedó a cargo de la fiscal federal María Eugenia Abihaggle, mientras que el posterior, que permitió la detención de Ramos, es investigado por su par Patricia Santoni.
Los dos kilos de metanfetamina incautados en este primer operativo tienen un valor aproximado de 50.000 dólares, lo que sumado a los cuatro kilos del caso Ramos, evidenciaron un intento de introducir a Mendoza sustancias por un valor superior a los 150.000 dólares en menos de un mes.
Investigadores agregaron que la provincia está siendo utilizada como punto estratégico para el ingreso de drogas sintéticas al país y también la región, aprovechando las conexiones aéreas internacionales, principalmente con Chile.
Por eso, el Ministerio Público también iba a intentar determinar si ese estupefaciente era para distribución y comercio local o si tenía como objetivo llegar al vecino país, donde podría duplicar o triplicar su valor y generar mayores ganancias a los carteles mexicanos que envían sus “mulas”.
Las investigaciones federales se encontraban este lunes en pleno desarrollo de las causas y no descartaban que ambos casos formen parte de una misma red de tráfico internacional que viene operando desde hace tiempo en la región.
El análisis de los teléfonos celulares a los dos detenidos era considerado “fundamental” para establecer posibles conexiones entre ambas personas y si mantenían comunicaciones con los mismos receptores de las sustancias.
Ambos detenidos fueron formalmente imputados por el delito de contrabando de estupefacientes y les dictaron la prisión preventiva días después. El ciudadano mexicano fue trasladado al Complejo Penitenciario Federal VI de Cacheuta, donde, donde permanecerá detenido mientras avanza la investigación.
En cuanto a Ramos, las autoridades judiciales se encontraban definiendo su situación de encierro, considerando particularmente que la joven tiene menos de 21 años, lo que implica consideraciones especiales en el sistema penal argentino. La fiscalía evaluaba alternativas de detención en contacto con el Consulado de México, debido a que atravesaba una situación familiar compleja, mientras continuaba la instrucción sobre su participación en la presunta red de tráfico de estupefacientes.
Una de las teorías, que está bajo análisis y no ha sido confirmada con pruebas, es que los detenidos respondían a la misma estructura criminal y que los expedientes podrían eventualmente trabajarse en conjunto en una causa mayor sobre tráfico internacional de estupefacientes, dependiendo de las evidencias que surjan del análisis de los dispositivos electrónicos y otras pruebas recolectadas.
