El club ubicado en Guaymallén.

La denuncia por un presunto abuso sexual en el marco de una “ceremonia de iniciación” dentro del plantel femenino de hockey del Club Alemán volvió a tensar el escenario judicial en los últimos días, con criterios enfrentados dentro del Ministerio Público Fiscal y una definición interna que es poco clara.

A casi tres años del hecho, el expediente atraviesa una instancia clave: mientras se analiza una posible imputación de hasta diez jugadoras, las defensas sostienen que no existió delito y apuntan a inconsistencias en la acusación. En el medio de toda la “batalla” por si corresponde avanzar penalmente, existe una causa civil millonaria.

El caso se remonta al 20 de abril de 2023, durante una concentración en el predio de Guaymallén, cuando una jugadora que por entonces tenía 16 años participó de una “bienvenida” organizada por integrantes del plantel superior.

Según su relato, la situación incluyó prácticas que describió como humillantes y con connotación sexual. Primero no las había denunciado. Luego cambió de opinión. La causa tuvo un derrotero irregular: fue archivada en un primer momento por la fiscal María de las Mercedes Moya, quien entendió que no se configuraba delito, pero esa decisión fue revertida tras la intervención de la Procuración.

A partir de allí, la instrucción cambió de rumbo. La fiscal adjunta María Paula Quiroga ordenó a fines del año pasado avanzar con la causa al considerar que los hechos sí podrían encuadrar en un delito contra la integridad sexual.

El expediente pasó entonces a manos del fiscal Mauro Perassi, quien, pese a la directiva, ha sostenido en distintas instancias que no hay elementos suficientes para imputar. En paralelo, el fiscal Alejandro Iturbide, quien intervino luego de la inhibición de Daniela Orieta Chaler (jefa de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual) emitió un dictamen en el que planteó que la calificación legal debería ser aún más gravosa: abuso sexual simple agravado por haber sido cometido por dos o más personas.

Esa diferencia de criterios dentro del propio Ministerio Público Fiscal abrió un nuevo frente de conflicto. Mientras se analizan imputaciones que podrían alcanzar a una decena de jugadoras -al menos seis en una primera etapa-, las defensas se oponen a que se avance en ese sentido.

Plantearon que los hechos fueron descontextualizados y que no existió una conducta con relevancia penal. La resolución del caso quedó en manos de la jueza Miriam Nuñez, quien deberá definir si respalda la postura que descarta la existencia de delito.

En ese marco, en los últimos días se sumó un nuevo elemento de expresión pública: la difusión de una carta abierta firmada por la madre de una de las jugadoras denunciadas. El planteo no solo cuestiona el avance de la causa penal, sino que introduce un dato central en todo el caso: la existencia de una demanda civil millonaria impulsada por la familia denunciante contra las jugadoras y el Club Alemán.

Según ese escrito, el reclamo económico –que supera los 96 millones de pesos entre daño patrimonial y extrapatrimonial– podría verse fortalecido en caso de que se concreten las imputaciones en sede penal.

La joven solicita gastos de tratamiento psicológico, daño material por cambio de institución deportiva e incapacidad psicológica, viaje de estudios, creación de medidas educativas y preventivas y hasta pedido de disculpas públicas de parte de club.

Las defensas también remarcaron antecedentes dentro del propio expediente que, a su entender, debilitaron la acusación. Entre ellos, destacaron que el padre de la denunciante inicialmente no promovió una acción penal y que otras jugadoras que habrían participado de la misma actividad no se consideraron víctimas.

A eso sumaron peritajes psicológicos que no detectaron indicadores compatibles con un cuadro de abuso sexual durante el “ritual”, así como testimonios que describen la situación como una práctica habitual dentro del ámbito deportivo.

En ese contexto, la causa quedó atravesada por posiciones contrapuestas: por un lado, quienes sostienen que existió una situación de abuso en un contexto de vulnerabilidad; por el otro, quienes aseguraron que se trató de una actividad grupal sin connotación delictiva, posteriormente reinterpretada.

La decisión judicial que se tomará en los próximos días, posiblemente el mes próximo, será determinante para el futuro del expediente y para la situación procesal de las jugadoras denunciadas.

La carta de la mamá de una de las jugadoras

“CARTA ABIERTA DE UNA MADRE A LA JUSTICIA MENDOCINA, A LA COMUNIDAD DEL HOCKEY Y A LA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO”

Soy la mamá de una de las diez jugadoras de Hockey del Club Alemán acusadas de abuso sexual durante una bienvenida realizada en las instalaciones del club por las chicas integrantes del equipo, amigas desde hace años porque juegan juntas desde chiquitas. Decidí romper el silencio porque me harté de escuchar y leer mentiras y porque la Justicia, como lleva el expediente, está cerca de imputar a inocentes.

En abril de 2023, cuando esto empezó (una larga pesadilla), los papás y mamás de las chicas acusadas decidimos hacer silencio frente a los incesantes embates de los padres acusadores y de sus abogados en los medios provinciales y nacionales y redes sociales cada vez que en el ámbito judicial no salían las cosas como ellos querían. Tomamos esta decisión y aún hoy mantenemos el anonimato para cuidar a nuestras hijas porque tenemos la certeza de que no son responsables de lo que las acusan y porque confiamos en la Justicia… ¿Nos habremos equivocado en confiar en la Justicia?

¿Qué pasa con algunos medios que se dedican a difundir información proporcionada y manipulada por el estudio jurídico (lobos disfrazados de ovejas) y la familia sin una mínima investigación? ¿Cuál es el vínculo?

¿Hasta dónde hemos descendido como sociedad que somos capaces de defenestrar a cualquier persona en las redes, solo por lo que dice alguien con acceso al discurso público, sin corroborar y sin conocer a las personas involucradas?

Frente a la angustia que me genera, como mamá, esta situación y frente a la evidente estrategia utilizada por los abogados y la familia acusadora, que es manejar la causa a través de los medios periodísticos, me pregunto y no puedo dejar de hacerlo: ¿Qué hace una madre que ve desmoronarse el futuro de su hija a la que crió con amor y contención, con valores éticos y morales; en el marco de una familia presente y que acompaña en todos los ámbitos de la vida por una situación en la que se tergiversaron los hechos, se sacaron de contexto y se están utilizando para otros fines?

Vos, papá, si tu hija fue víctima de abuso sexual… ¿Te conformarías con presentar una simple nota al club?

La denuncia penal fue realizada vía web por el abogado del club a partir de esa nota en la que los padres de la supuesta abusada solicitaban una sanción deportiva para las mismas a la que hoy acusan de abuso sexual.

El padre de la “víctima” fue citado a declarar dos veces y en la segunda declaración cambia completamente lo que dijo en la primera.

Primero dice que no quiere hacer ninguna denuncia penal y que no considera que: “lo sucedido en el ‘baustismo’ se relacione con un abuso sexual y que su hija no lo vivió así”. Luego, una vez que los abogados que contratan se constituyen en querellantes (7 de junio de 2023), es citado nuevamente el padre a prestar declaración testimonial (28
de junio de 2023).

Es ahí, cuando le preguntan nuevamente si quiere instar la acción penal a lo que contesta que han cambiado de idea. ¿Por qué el padre cambia su declaración? ¿Cambian los hechos cuando los abogados que los representan se constituyen en querellantes? ¿Primero no hubo abuso y después sí? La bienvenida fue hecha a seis chicas, casi todas menores. Seis chicas “supuestas víctimas”.

Los padres acusadores las nombran en la nota que solo firman ellos. La fiscalía cita a declarar a tres padres de las seis chicas, quienes aseguran que sus hijas les contaron que fue una bienvenida como siempre, en el contexto de un torneo con sus compañeras de equipo y amigas. De hecho, uno de los padres expresó su molestia porque incluyeron el nombre de su hija y la invocaron como víctima sin su consentimiento. Si fueron seis las “víctimas”, ¿por qué solo una y su familia las acusa?

¿Por qué las otras cinco “supuestas víctimas” siguieron jugando en el mismo equipo junto con sus “supuestas victimarias” y hasta el día de hoy lo siguen haciendo?

La única testigo nombrada por los padres de la “víctima” participó activamente en la bienvenida. ¿Por qué pasó de partícipe a testigo? Entonces… ¿Por qué ambas (“víctima” y “testigo”) aparecen en un video filmado la noche del supuesto “abuso” bailando, cantado y haciendo coreografías si habían sufrido semejante y traumática experiencia?

El resultado de la PERICIA PSICOLÓGICA PSIQUIÁTRICA realizada por el EQUIPO DE ABORDAJE DE ABUSO SEXUAL a cargo de profesionales del Ministerio Público Fiscal de la Provincia de Mendoza concluyó que “la examinada no presenta signos y síntomas que configuren un Trastorno de Estrés Postraumático (según DSM-V)”; y “no se hallaron elementos típicos y contundentes que permitan discriminar una escena configurada bajo la lógica de un acto intencionado de victimización sexual, sino más bien, impresiona tratarse de prácticas grupales naturalizadas en el ámbito deportivo, las cuales F. habría problematizado y posteriormente expuesto…”

La fiscal a cargo, previo consultar a la Jefa de Fiscales, en igualdad de criterios, solicita el archivo de la investigación por “no encuadrar el hecho en figura penal alguna”. Posteriormente la querella se opone a esa solicitud y requiere que se remita al Juzgado Penal Colegiado para que se sustancie la oposición en una audiencia oral. Al mismo tiempo, en otro ámbito, los mismos abogados solicitan una audiencia de conciliación que es obligatoria previa a una acción civil en la que la familia denunciante pretende una reparación económica millonaria. (Más datos consultar con el estudio jurídico y la familia sobre montos y conceptos que reclaman)

Increíblemente, tanto el Juez como la actual Fiscal adjunta Penal, disponen continuar la investigación justificando sus decisiones en los dichos de la víctima, quien fue a la audiencia oral y leyó entre lágrimas, ante el Juez, el libreto en su teléfono celular. Una vez más, recurren a artimañas ante la ausencia de sustentos jurídicos. En esta instancia, los actores de la justicia no tuvieron en cuenta y/o desmerecieron las testimoniales de los padres de las otras chicas, las contradicciones en las declaraciones del padre y la opinión de los peritos. Cuestionaron y pusieron en duda la actuación de la Fiscal interviniente, como así también la de su Fiscal en Jefe, quien están a cargo de la Unidad Fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual.

¿Con qué criterios resuelve la Justicia? ¿Se puede creer y confiar en la Justicia de Mendoza? ¿Qué garantías tienen las diez chicas acusadas en este proceso? ¿Qué hay detrás de todo este montaje? ¿Hay una víctima o en realidad son diez?