La Puertita Azul, como llaman a una casa que funciona como aguantadero para un grupo de jóvenes, quedó en la mira tras el asesinato del ex convicto Gustavo Gabriel Díaz Montivero (43), ocurrido la tarde del miércoles en el barrio Palumbo. La propiedad, semiabandonada, está ubicada a poco más de una cuadra de la escena del crimen, y, pesquisas creen que uno de los integrantes del grupo que se “adueñó” del lugar, conocido como el Franquito, fue el autor del disparo fatal que recibió la víctima en la cabeza. La hipótesis sobre el móvil del ataque que tomó fuerza durante las últimas horas es la de un ajuste de cuentas por drogas.

En tanto, los investigadores siguen la pista de la camioneta en la que, aparentemente, se movilizaban los agresores y analizan las imágenes captadas por cámaras de vigilancia de esa zona godoicruceña. La causa que está a cargo del fiscal de Homicidios Carlos Torres continúa sin detenidos.Los pibes del Palumbo
Unas horas después del homicidio de Gustavo Díaz, mientras Policía Científica realizaba labores en el teatro del hecho, dos vecinos pasaron por allí y, tras conocer que había ocurrido un crimen, uno de ellos dijo: “Debe ser uno de los pibes del Palumbo”, en referencia a la víctima.
Pese a que el fallecido no pertenecía al grupo de jóvenes al que el hombre hizo referencia, no estaba tan equivocado al relacionarlos con el hecho. Es que, durante la noche del miércoles, una de las líneas investigativas comenzó a seguir de cerca a una “bandita” que se reúne en una casa semiabandonada conocida como La Puertita Azul.
La misma está localizada en una esquina de Olaya Pescara de Tomba y Uruguay, a unos 120 metros de punto donde Díaz fue ejecutado de un balazo.

Los jóvenes no residen en esa propiedad pero pasan allí su tiempo libre y suelen hacer juntadas en las que abundan las drogas y el alcohol, contaron fuentes policiales de la zona. Uno de ellos fue marcado por los sabuesos como el sujeto que disparó a matar contra Gustavo Díaz.
Los detectives sospechan que en La Puertita Azul se efectúa venta de drogas al menudeo y que una transacción trunca con la víctima pudo haber provocado una bronca que tuvo un desenlace fatal. Incluso, el mismo día del homicidio, un familiar de la víctima dijo a El Sol que los autores del hecho fueron “los transas de acá”, refiriéndose a narcos de la zona.
Pero también hay un antecedente policial que salpica al grupito. La mañana del 13 de noviembre del 2016, vecinos de Palumbo llamaron al 911 ya que se escuchó una serie de disparos de arma de fuego en la casa.
Cuando efectivos llegaron al lugar, aprehendieron a nueve jóvenes, entre varones y mujeres, y secuestraron un revólver calibre 22, 30 papeles de cocaína y un uniforme policial completo.

Uno de ellos, identificado como Daniel Quiroga (19), quedó detenido por el arma, mientras que el resto recuperó la libertad.
Por otro lado, algunos pesquisas sugirieron que el ataque a Díaz fue por “un problema de polleras de donde trabajaba la víctima”, pero esa versión no figura en el expediente, confirmaron fuentes judiciales.
El hecho
Gustavo Díaz, cocinero en el popular local de comidas Loco el Pollo, ubicado en Tiburcio Benegas y Joaquín V. González, salió de trabajar el miércoles a las 15 y se dirigió hasta la zona de La Puertita Azul a bordo de una Suzuki 150cc roja.

Durante el trayecto, Díaz fue interceptado por una camioneta en la que iban sujetos armados y empezaron a perseguirlo, de acuerdo con la reconstrucción. Los agresores le dieron alcance en calle Manuel García, entre Olaya Pescara de Tomba y Tiburcio Benegas, y le efectuaron un balazo en la cabeza que terminó con su vida.
Una vez que personal de Homicidios y Científica llegó al lugar y comenzó con sus tareas, se logró identificar el cadáver.

Esto permitió conocer que Díaz había salido hacía algún tiempo de un penal y contaba con un extenso prontuario con algunos robos agravados y simples registrados desde 1996. También, en una oportunidad, fue detenido por un homicidio en riña, según confirmaron fuentes policiales.
