Tras poco más de un año y medio de búsqueda, policías capturaron la mañana de este jueves a un homicida que había sido liberado de la cárcel por error. Se trata de Luis Miguel Robledo, de 28 años, quien había sido condenado junto a su hermano a seis años de encierro por matar a su cuñado en Año Nuevo de 2018.
El convicto fue atrapado durante un allanamiento que realizó la División Búsqueda de Prófugos, con colaboración de la Unidad Especial de Patrullaje Las Heras (UEP), en el asentamiento Covirpol.
Desde hace semanas, los uniformados colaboraron en la investigación realizando tareas de vigilancia, después de que los pesquisas de Investigaciones recibieron el dato de que Robledo había regresado a la villa de la que es oriundo, tras permanecer un largo tiempo en San Juan, donde pudo mantenerse en la clandestinidad.
En su momento, había surgido la versión de que el asesino podría haber salido del país, pero esa versión fue descartada con el tiempo.
Lo cierto es que, tras la detención, Robledo quedó a disposición del Tribunal Penal Colegiado Nº 1, que dispondrá que regrese a prisión en las próximas horas, para que continúe cumpliendo la pena correspondiente.
Yerro penitenciario
Fue en octubre de 2019 cuando Robledo fue condenado por el asesinato del novio de su hermana.
A ese proceso judicial se le había acumulado un expediente en el que estaba acusado por un homicidio en grado de tentativa a un quiosquero, también ocurrido en Las Heras, por el que terminó absuelto.
Desde la Justicia, enviaron la documentación correspondiente al Complejo Penitenciario Boulogne Sur Mer, que daba cuenta que Robledo había recuperado la libertad en esa causa, así como también los papeles que explicaban que había sido condenado por el otro hecho.

Pero un error de interpretación provocó que los agentes penitenciarios de la División Judicial del penal le otorgaran la libertad. El reo firmó unos papeles, le devolvieron su documentación y pertenencias y le abrieron la puerta de salida.
El hecho provocó polémica en el Servicio Penitenciario y desde la Inspección General de Seguridad (IGS) iniciaron un sumario administrativo a los agentes responsables de ese área.
Tras tomar conocimiento sobre la situación, desde la Justicia ordenaron la inmediata captura de Robledo, que se efectivizó este jueves.
Crimen en Año Nuevo
Corrían las 11.30 del primer día del 2018 cuando un llamado ingresó a la línea de emergencias 911 y alertó sobre una pelea en calle Olascoaga, sobre las vías férreas ubicadas en el distrito de El Resguardo.
Hasta el lugar fue desplazada una movilidad y los policías se encontraron con el cadáver de un joven tendido detrás de un montículo de tierra, a pocos metros del cruce de Olascoaga y Armada Argentina.
La víctima, identificada como Sergio David Hernández Vargas, de 22 años, tenía un cuchillo clavado en el costado derecho del cuello.
De las averiguaciones surgió que el joven había ido a visitar a su pareja, de 16 años, con quien tenía un hijo en común.

Pero en la vivienda mantuvo una discusión con los hermanos de la chica, quienes jamás estuvieron de acuerdo con la relación que mantenía Hernández con la adolescente.
La pelea fue subiendo de tono y los cuñados de la víctima, Mario Darío (43) y Luis Miguel Robledo, comenzaron a perseguirlo con un arma blanca. Parte del hecho, fue captado por cámaras de seguridad del Centro Estratégico Operativo (CEO), que complicó a los autores.
Un mes después, los sospechosos fueron capturados en un basurero de Los Corralitos, en Guaymallén, y las fiscal Claudia Ríos, que lideró el expediente, los imputó por homicidio en riña, calificación por la que terminaron condenados poco más de un año después.
