Daniel Andrés Quijada confesó.

Un camionero chileno fue condenado este jueves por la mañana a siete años de prisión efectiva por haber atropellado a su pareja en un confuso y violento episodio ocurrido en octubre del año pasado en Godoy Cruz.

El fallo, dictado luego de un juicio abreviado final por el juez Marcelo Gutiérrez del Barrio, encuadró el hecho como lesiones gravísimas agravadas por el vínculo y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género. La víctima perdió una pierna luego del hecho.

Daniel Andrés Quijada Valenzuela (45), permanece detenido desde pocas horas después de ocurrido el caso, luego de protagonizar un grave hecho en inmediaciones del Puerto Seco, sobre calle Independencia, tal como confirmó la instrucción de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo.

Allí, su pareja fue hallada agonizando, desnuda y con heridas de extrema gravedad tras haber sido embestida por el pesado camión que conducía el ahora condenado, quien terminó admitiendo los hechos tal como fueron reconstruidos por el Ministerio Público Fiscal (MPF).

Desde ese momento, la causa fue instruida bajo la sospecha de un intento de femicidio, aunque el acuerdo abreviado entre la fiscalía y la defensa derivó finalmente en la calificación de lesiones gravísimas agravadas, delito por el cual se le impuso la pena de siete años.

Que Quijada haya reconocido el hecho tal como lo planteaba la fiscalía fue considerado clave para el MPF. Desde un principio, quedaron en claro la gravedad del ataque y las circunstancias de violencia estructural en las que ocurrió el hecho.

La víctima, cuya identidad se reserva, logró sobrevivir, pero sufrió secuelas físicas severas. Durante la etapa de investigación, se supo que estuvo varios días en estado crítico internada en el Hospital Central, donde fue intervenida en múltiples oportunidades.

El hecho que derivó en la condena se remonta a la madrugada del sábado 19 de octubre, cuando un camionero que circulaba por la zona del Puerto Seco alertó al 911 sobre la presencia de una mujer tirada sobre el asfalto.

Al llegar al lugar, personal policial y del Servicio de Emergencia Coordinado (SEC) se encontró con una escena impactante: la víctima estaba desnuda, con signos de haber sido atropellada y en estado de shock. A su alrededor había manchas de sangre y una zapatilla, pero no se encontraron testigos ni cámaras de seguridad que permitieran reconstruir de inmediato lo ocurrido.

La Unidad Investigativa de Godoy Cruz trabajó durante todo el día en la recolección de indicios, y luego se sumaron policías de la División Homicidios. La víctima no pudo ser identificada de inmediato, ya que no portaba documentación y se encontraba sin habla.

Fue necesario utilizar el sistema biométrico para conocer sus datos. Recién por la tarde, a las 14.15, la madre de la mujer se comunicó con la policía y aportó una pista clave: su hija había viajado a Chile junto a su pareja, un camionero oriundo de ese país, quien la había llamado para contarle que habían tenido un accidente y que ella había resultado gravemente herida.

Con esa información, los investigadores lograron ubicar al sospechoso en una estación de servicio de la ruta 7. Fue detenido de inmediato y trasladado a la comisaría. En su primera versión ante la policía, Quijada intentó deslindar responsabilidad: dijo que habían discutido, que la mujer se había bajado del camión y que él no la volvió a ver. Sin embargo, los peritajes posteriores desmintieron su relato.

Rastreos, sangre en el camión y una pericia clave

Por orden de la fiscal Lazo, el camión Mercedes Benz que manejaba Quijada fue peritado. Los profesionales hallaron rastros de sangre compatibles con la víctima, tanto en la trompa como en la parte baja del vehículo. La fiscalía consideró que estos elementos, sumados al contexto previo de violencia, permitían sostener que el acusado embistió a la mujer con intención de causarle daño.

Por su parte, testimonios recogidos por la fiscalía indicaron que la pareja había mantenido una discusión intensa mientras organizaban un viaje a Chile, lo que derivó en una escalada de violencia.

La calificación inicial fue intento de femicidio, pero con el avance del expediente y ante la falta de una prueba directa sobre la intencionalidad homicida, las partes acordaron un juicio abreviado con una calificación legal alternativa.