A dos frentes tendrá que prestarles atención de ahora en más el gobierno de Rodolfo Suarez con la decisión de asociar Potasio Río Colorado (PRC) a la mina Hierro Indio, próxima a encarar los trabajos de exploración para conocer cuánto le queda de mineral en sus entrañas: por un lado, al eterno conflicto con La Pampa, luego de que desde esa provincia se advirtiera que hará una presentación para conocer qué tipo de intervención tendrán los trabajos sobre el río Atuel, cercano al yacimiento; por otro lado, a las consabidas sospechas de medioambientalistas que, aunque el emprendimiento esté encuadrado dentro de los límites que demarca la ley 7.722 y pese a que se ha reiterado que no se utiliza agua para lo que viene, de igual manera han levantado sus críticas. Y, probablemente, aunque esto último esté por verse, en el horizonte de los riesgos podría emerger otro desafío a resolver: una dura y a la vez solapada crítica originada en el mismo sector minero que apunta a que se utilizarán mal los recursos públicos al ser invertidos en un negocio de escala familiar, pequeño y, posiblemente, sin ningún tipo de relevancia estratégica para Mendoza.
La provincia encierra estos encantos, con lo que no habría que reaccionar con sorpresa frente a cualquier intento por frenar o entorpecer un proceso de inversión económica que esté por fuera de lo que mandan la tradición, la cultura, la historia. La posible tormenta que tenga que afrontar la nueva sociedad mixta, conformada por PRC –la que a su vez administra la mina de sales de potasio que está en pleno proceso de búsqueda de un inversor– y el geólogo Guillermo Re Kühll, de Hierro Indio SA, tendrá que garantizar la transparencia desde el vamos en todo el procedimiento y, a la vez, su viabilidad. A todo ello se le tiene que sumar si el gobernador fue bien asesorado cuando afirmó, en el hilo de Twitter donde anunció la operación, que de confirmarse los resulta dos de la exploración y tras la puesta en producción Hierro Indio, podría remplazar hasta el 30 por ciento de las importaciones de hierro de Argentina. Es que, una de las dudas alrededor de todo el proceso que se avecina se refiere, precisamente, al volumen de producción basado, desde ya, en lo que se confirme luego de los trabajos exploratorios. “Sólo existe un potencial geológico que no es el más prometedor sino más bien modesto. Por eso, las cifras, por ahora, no tienen fundamento”, decía ayer un especialista ligado al negocio minero en Mendoza.
Así también desde el sector se preguntan qué pudo haber visto PRC para involucrarse en un negocio al que, posiblemente, le ha costado conseguir financiamiento para darle continuidad a la etapa de exploración. Sin embargo, Re Kühll, el dueño del emprendimiento, consultado por El Sol, aseguró que tenía un par de ofertas para seguir adelante con la etapa, pero que optó por PRC por estar en Malargüe, además de la capacidad técnica y logística con que cuenta.
“Me gustaría saber cuál es la fuente de información que tienen los críticos para asegurar qué es negocio y qué no”, reaccionaron por el lado del Gobierno. La referencia tuvo un origen concreto: en las redes, escenario de discusiones de todo tipo y calibre, con o sin fundamento, además de excitaciones y apelaciones destempladas, se podía leer la opinión de un geólogo que había llamado la atención entre los funcionarios. “¿Ese es el tipo de minería que queremos para Mendoza?, ¿otra empresa estatal? La idea es atraer capital privado y no gastar los impuestos de los mendocinos en esto”, graficó Martín Carotti, el profesional en cuestión, a lo que le agregó que la plata debe ir a educación, salud y seguridad.
Emilio Guiñazú, el titular de PRC, descalificó todas las críticas. En primer lugar, dijo: “PRC no recibe recursos de la Provincia, sino que se financia con flujos de caja provenientes de la administración de los activos de la empresa, de servicios (que presta) y de alquileres, todo lo que comenzamos a hacer desde hace un año”. También, aseguró que la inversión aproximada puede estar en el orden del millón de dólares, aunque podría ser menos, porque PRC tiene muchos de los equipos en Malargüe y parte de ese material está disponible para los trabajos de exploración. “Al estar en Malargüe y tener toda la infraestructura disponible, a nosotros nos sale mucho más barato. La logística es compartida con PRC y tenemos todos los estudios que hicimos para el caso del potasio”, agregó.
La historia, como se ve, recién está empezando con otro emprendimiento de características distintas de las que, en apariencia, soporta y tolera una parte de la Mendoza tradicional; una parte, pero que tiene fuerte incidencia, como la ambientalista de neto corte reaccionario y que conforma otro de los costados de una provincia que se ha jactado de ser desarrollista y emprendedora. Precisamente, La Pampa, eterna enemiga del progreso hídrico de Mendoza, cuenta con el apoyo de las asambleas del agua y medioambientales de esa provincia, aunque el objetivo no sea el que persiguen sus militantes.
Ayer nomás, el secretario de Recursos Hídricos pampeano, Néstor Lastiri, en declaraciones publicadas por el diario La Arena,sostenía como argumento en contra del emprendimiento minero en Hierro Indio supuestas manifestaciones de los ambientalistas mendocinos. “Ni bien asumió Suarez, las asambleas del agua que hubo en Mendoza cuestionaron severamente este emprendimiento minero, con movilizaciones impresionantes. Hoy parece que no pasó nada y lo vuelven a reflotar”, dijo. “Me frustran los ambientalistas hablando de agua de un proyecto que no usa agua”, respondió Economía del Gobierno mendocino.
