Alfredo Cornejo tiene tiempo para resolver el principal nudo político que tiene en 2025, aunque las presiones son muchas. Se trata del escenario electoral que se está configurando y en el que tratará de no perder peso ni poder en Mendoza. Las amenazas son varias y la principal tiene nombre y apellido: Javier Milei.
El Partido Demócrata y el dueño del sello Milei en Mendoza, Facundo Correa Llano, son los que llevan adelante en la provincia la campaña para derogar las Primarias. A tono con el argumento de la Casa Rosada, los mileístas mendocinos sostienen que es un despilfarro en lo económico y que no han servido en su objetivo electoral.
Por el contrario, Cornejo y el radicalismo mendocino defienden a ultranza este sistema para definir las diferencias internas en los partidos.
“Es un instrumento validado y valedero para que la población tenga la posibilidad de elegir dentro de los frentes quiénes serán los candidatos. Lógicamente, siempre y cuando haya ese tipo de divisiones. Hay veces, como ha pasado en las elecciones nacionales, en las provinciales no, las distintas fuerzas políticas llevan un sólo candidato y en ese sentido no tienen mucha lógica las PASO“, definió el ministro de Gobierno, Natalio Mema.
Mema también señaló que el costo del operativo electoral “se ha reducido significativamente” a partir de la implementación de la Boleta Única. En la Junta Electoral de Mendoza, todavía no avanzan con este estudio contable. Según Correa Llano, las PASO de 2023 costaron 6,65 millones de dólares.
“Un gasto millonario que recayó sobre todos los mendocinos“, puntualizó el ex demócrata que ahora es libertario.
Pero la cuestión de fondo es el poder. Para Cornejo, el tablero de 2025 se está recién armando a nivel nacional. Entiende que Mendoza ya votó por Milei y muy probablemente vuelva a hacerlo. En función de los armados libertarios, sabe que puede perder sillas de decisión en un ámbito que hoy domina cómodamente y donde tiene lo que la oposición llama “La Votadora“: la Legislatura.
No es un fenómeno desconocido. Cornejo evitó ser el candidato en 2011 y esperó el siguiente turno. Ese año, Cristina arrasó y permitió, por enganche, a Francisco Pérez ser el gobernador. Ahora lo tiene al economista libertario arriba, pero con una condicionante mayor: el que gobierna es él y no hay más turnos. Hay que salir y jugar, pero jugar bien.
Pero hay también una cuestión no meramente económica en el reclamo de los libertarios de derogar las PASO. Se trata de la potencial alianza entre La Libertad Avanza y el PRO, que hoy parece tener más encontronazos que encuentros. Esto terminaría de cerrar políticamente el arco de la derecha argentina.
El otro factor es el proyecto oficialista para la derogación de las Primarias. En el Congreso observan que Milei no tendrá facultad para dar de baja esta norma. La alternativa que se plantea es la suspensión temporal por este año. En Mendoza, la cuestión es distinta, porque tiene una ley provincial para regularlas.
El único que todavía no se ha pronunciado respecto a las PASO ha sido un actor que puede inclinar la balanza: Luis Petri. El ministro de Defensa ha optado por el silencio de radio sobre este tema, quizás más relojeando lo provincial que lo nacional.

La razón es simple: tiene aspiraciones de jugar electoralmente, ya que hay quienes lo apuntan como candidato a diputado nacional por Mendoza con una proyección mayor a 2027: la gobernación. La cuestión en lo inmediato es por dónde jugará: si por dentro de la UCR o por LLA. Con o sin PASO, desdobladas o no, el escenario no es el mismo para el ministro de Defensa.
Con semejante avanzada zulu-libertaria en forma de pinza, Cornejo no se apura. Cuenta con el apoyo de los intendentes radicales. Al igual que el gobernador, temen perder el peso específico que, en algunos casos, han logrado durante años de territorialidad. Cornejo apelará a otra herramienta a su favor: optará por el desdoblamiento de las elecciones en Mendoza. Tiene hasta mayo para resolver. La estrategia siempre apuntó a separar los comicios locales para evitar que cualquier ola se convierta en tsunami.
La mesaza libertaria
Con su llegada a la Casa Rosada, Javier Milei ha tenido la facultad y -tal vez- extraordinaria capacidad para correr los límites discursivos de muchas cuestiones que estaban por demás asentadas en 42 años de democracia.
Lo han hecho en numerosos frentes, pero principalmente en las plataformas, de allí su cerrada defensa de Elon Musk. Por fuera del déficit cero, todo lo que parece importar es la batalla cultural, que no es otra cosa que la guerra por el sentido común del argentino que votará este año.
Ya ganó la principal: convenció sobre el ajuste, se llevó la presidencia y sigue con márgenes altos de popularidad a pesar de la motosierra.
En Davos, el presidente señaló que la pelea es contra el wokismo, al que definió nada menos que como “un cáncer“. Esta batalla cultural tiene otros mentores. El principal influencer libertario contra el wokismo es Agustín Laje, presidente de la Fundación Faro, el think tank liberal. Luego están Nicolás Márquez y Marcelo Duclós, biógrafos de Milei. Por abajo, los trolls libertarios.
Con la crítica visceral al wokismo, está comenzando a gestarse otra avanzada zulu-libertaria contra todas aquellas leyes construidas por el progresismo argentino, principalmente, por el gobierno kirchnerista.
Más allá de ciertas conquistas que son entendidas como ampliaciones de derechos, hay también mucho del progresismo argentino que tornó en un movimiento neoconservador. En varios campos: la comunicación, el arte, el feminismo, la política. Todo aquello con lo que se disentía porque rompía con la corrección política se volvió, de pronto, cancelable.
Y ahí a Milei no hay que echarle la culpa. El progresismo nac & pop se detonó a sí mismo con situaciones que tienen nombre propio, desde Victoria Donda a las más recientes denuncias contra Alberto Fernández. Varias situaciones del progresismo cementaron el camino a esta versión del liberalismo, que también es neoconservador.
En Mendoza, las cartas contra el wokismo las vienen jugando distintos referentes. La que más repercusión se lleva es la vicegobernadora Hebe Casado, que defiende sus posturas con el cuchillo entre los dientes, por más que sus declaraciones a veces son tan espontáneas que hay que avisar cuanto antes al cuarto piso.
Más allá de esta declaración, la vicegobernadora no ha profundizado ningún cuestionamiento hacia las áreas de la Provincia vinculadas a la temática de género.
Se terminó el wokismo con @realDonaldTrump y @JMilei pic.twitter.com/Kxtq5GXMDr
— Hebe Casado (@hebesil) January 20, 2025
Pero Casado no está exenta del tablero político que la ordena y le exige. La vice busca su lugar en una mesaza de la mano de Patricia Bullrich, donde otros jugadores ya tienen su tenedor: Omar De Marchi y el PRO mendocino -que ya anunció que no formará parte de Cambia Mendoza-, Facundo Correa Llano con la incipiente formación de LLA, el PD y el mencionado Petri, que todavía no define dónde se ubicará.
En los últimos meses, han asomado iniciativas que están a tono con tirar abajo los pilares del progresismo. Una de ellas es el proyecto de Álvaro Martínez, el demarchista que fue uno de los primeros en encolumnarse detrás de Milei en la Cámara de Diputados de la Nación. Martínez propuso cambiar la ley de identidad de género, para prohibir el cambio de género en los documentos de identidad en los menores de 18 años.
En el fondo, todos quieren morder de la torta libertaria. Allí la pelea es más visceral, porque no hay porciones para todos y el hambre es mucho.
