– Quiero que seas mi compañero de fórmula, el candidato a vicegobernador. ¿Cómo lo ves? ¿Qué te parece? – Yo te agradezco Celso, pero para ocupar la candidatura tengo que dejar la Pastoral.No creo que pueda. En esos términos, Carlos García, el padre Flecha como popularmente se lo conoce, actualmente al frente de la Pastoral Social de la Iglesia Católica, rechazaba la posibilidad de convertirse en el segundo de la provincia.
Claro, eran tiempos de campaña, recién arrancaba la contienda electoral, muy pocos conocían a Celso Jaque y otros menos le daban alguna chance de imponerse aquel histórico 28 de octubre, como sucedió. Así, también, con la negativa de Flecha, se le abría la puerta al joven arquitecto Cristian Racconto, devenido, finalmente, en el segundo más alto funcionario de la provincia.
Ya convertido en gobernador, y cuando se devanaba por armar un gabinete de lujo y de excelencia como pretendía, Jaque volvió a llamar por teléfono al padre Flecha. “Quiero que seas el ministro de Desarrollo Social (luego convertido en Desarrollo Humano)”, le ofreció Jaque. La respuesta del cura fue calcada a la que le dio cuando le había pedido que fuera su candidato a vice. Debía dejar la Pastoral Social de la iglesia para asumir un cargo en el Ejecutivo.
Al cumplirse dos semanas de Jaque en el Gobierno, su relación con la iglesia no es la ideal, ni mucho menos, la que desearía tener. La trascendencia en algunos ámbitos del interés de Jaque por convocar a su administración a dirigentes católicos, cercanos a la Pastoral Social o que se formaron en ella con una actitud militante distinta a la tradicional de la iglesia, encendió la mecha de una interna en la iglesia que se mantuvo contenida hasta esta semana.
Las declaraciones del obispo José María Arancibia, el miércoles, cuando aclaró que la iglesia es “autónoma e independiente” del Gobierno, tuvieron un variado efecto y en varios ámbitos. El cortocircuito tuvo más bien consecuencias hacia adentro de la institución religiosa, más que hacia afuera. En primer lugar, obligaron a Flecha García a aclarar que su relación con Jaque es de larga data, que tienen feeling, pero que de ninguna manera ocupará algún cargo en el Ejecutivo.
Aunque, tampoco se negará a involucrarse en alguna medida del Gobierno que afecte su campo de acción específica. Un grupo de curas, cercanos a Arancibia, quienes prefieren una actitud de la iglesia más distante con el Gobierno, pidieron explicaciones por la presencia de algunos hombres, entre ellos García, en la gestión de Jaque. “Si fuimos críticos con Cobos, lo mismo tenemos que ser con Jaque”, plantearon.
Fue casi una sentencia. Que al gobierno de Jaque hayan llegado el ex cura Hernán Nacho Hernández o David Funes, éste último muy ligado a la Pastoral Social, no significa que Jaque haya querido, y mucho menos concretado, un pacto con la Iglesia Católica, como se especuló desde la tapa de algunos diarios, durante la semana.Podría decirse que es todo lo contrario, aunque, tampoco los extremos corresponden.
Y no es así por varias razones, explicadas algunas por la misma historia de Hernández y Funes dentro de sacerdocio el primero y en la Pastoral los dos. Nacho Hernández dejó los hábitos hace algún tiempo, está casado y es padre de una niña. La decisión de formar una familia y renunciar al sacerdocio le valió un enfrentamiento con Arancibia, que no corresponde analizarlo aquí.
Pero, su impronta al frente de la parroquia, sus planteos progresistas, su llamado a un papel más activo por parte de la iglesia católica en las cuestiones sociales y en las políticas públicas inquietaban al Arzobispado, más propenso a equilibrar críticas y a suavizarlas. Su salida fue un alivio para la actual estrategia y visión eclesiástica. El teólogo acaba de asumir como director de Familia del gobierno de Jaque El caso de Funes es parecido.
Luego de la crisis del 2001 y 2002, el Diálogo Argentino, motorizado especialmente por la iglesia a nivel nacional, afectaba, transversalmente, todos los ámbitos de discusión. Marcaba la agenda pública y se había transformado, casi, en una asamblea social extendida a todo el país.
En Mendoza, uno de los integrantes más visibles de ese ámbito resultó ser David Funes. Su protagonismo mediático, ganado merced a un discurso llano, sin ambigüedades ni desvaríos, igual al de Hernández, sedujo a los medios que canalizaban el reclamo social. Su alto perfil desembocó en un distanciamiento con monseñor. Funes, Hernández y otros integrantes de la Pastoral comenzaron a alejarse de la institución, aunque no del todo.
El miércoles, cuando Arancibia adelantaba algunos lineamientos de lo que será el plan pastoral de la iglesia para los próximos cinco años, habló para todos los medios explicando el rol de la iglesia, en la línea de la independencia y la autonomía. Pero, para una radio fue un poco más allá, al manifestar que si un integrante de una organización católica como Cáritas, ejemplificó, ocupase un cargo ejecutivo en el Gobierno, debía dejarla.
No dio nombres, ni tampoco le preguntaron. Se refería a Noemí Massolo, una técnica, coordinadora de Cáritas Mendoza, quien asumirá hoy una de las direcciones del Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad, que conduce la maipucina Silvia Ruggeri. El gobierno de Jaque cumple, este fin de semana, los primeros quince días, identificados como la transición entre lo viejo –que encontraron– y lo nuevo –que deberían poner en práctica–.
Todavía con problemas para cubrir los cargos de segundo y tercer nivel en varios ministerios, Jaque avanza profundizando las señales que lo identifican con un pragmático típico, aunque celoso de lo que se comunica y de lo que se informa.
Abrió el juego al PD con el manejo de la seguridad, permitió la llegada de retirados de la fuerza para el manejo operativo y también administrativo del plan en marcha, convocó a los hombres de la Pastoral Social diferenciados de Arancibia, llamó a penalistas progresistas y surgidos de los Derechos Humanos como Diego Lavado, conformará un Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) con funcionarios de varias comunas, logró alguna independencia de la Presidencia de la Nación sin tomar distancia del todo, se acercó a los nuevos gobernadores peronistas que ganaron sus territorios con procesos similares al suyo, está de acuerdo con restatizar YPF –aunque sea empezando por retomar una pequeña porción de la petrolera contra los gurúes que critican esa intención– y sigue andando, con señales para todos lados y en todos los sentidos. ¿Quién es en realidad Jaque? ¿Puede decirse que es de derecha o de izquierda? ¿liberal? ¿conservador? Quizás sea de todo un poco. Está por verse.
