En el corazón de los caminos del vino y del circuito olivícola mendocino abrió sus puertas un café – panadería que combina identidad local, hospitalidad y sabores auténticos con un modelo de negocio pensado para crecer de la mano del turismo y el desarrollo habitacional de la zona. Se trata de Luna Lunta, nombre que surge de un juego de palabras entre Lunlunta y la luna, evocando las medialunas que acompañan un buen desayuno.
Los ideólogos del proyecto son Roxana y Gabriel, una pareja con espíritu emprendedor que decidió transformar una necesidad en oportunidad: ofrecer un servicio gastronómico de calidad tanto a los huéspedes del complejo de cabañas que ya gestionaban, como a visitantes y vecinos de Lunlunta, un distrito que vive un auge turístico y residencial.



Ubicado en una zona clave para el turismo enológico y olivícola, el nuevo espacio funciona como complemento perfecto para quienes recorren bodegas, olivares o se hospedan en las cabañas del complejo. Incluso los ciclistas de la zona cuentan con un espacio especialmente diseñado para dejar sus bicicletas y disfrutar de una pausa gastronómica.
“El crecimiento sostenido de la zona y la escasa oferta gastronómica nos impulsaron a apostar por un espacio que celebre la cercanía, lo simple y lo rico”, explica Roxana Aldasoro, enóloga y cofundadora del proyecto.
El lugar es tranquilo y amplio, rodeado de espacios verdes y con un salón para disfrutar incluso en los días más fríos de desayunos, meriendas, licuados frutales, milkshakes, pastelería artesanal, opciones saladas como la focaccia de jamón crudo, rúcula y aceite de oliva -una de las más pedidas- así como alternativas sin TACC, keto y veganas.
“Queremos que nadie tenga que trasladarse hasta la ciudad para encontrar opciones de calidad. Nuestro lema es acercar lo mejor de la gastronomía a la comunidad local y a quienes nos visitan”, señalan.



Valor agregado y visión de negocio
El café no solo busca ofrecer un menú variado, sino también experiencias. Una vez al mes organiza talleres y actividades culturales al aire libre que integran música, arte y gastronomía. Además, el lugar pronto sumará una carta de vinos y tragos con foco en productores regionales, reforzando el concepto de que “el sabor también es territorio”.
La sustentabilidad es parte importante del modelo: el uso de envases de papel y cartón, la reducción de plásticos y la promoción de medios de transporte amigables con el ambiente son prácticas que refuerzan su identidad como negocio responsable y alineado con las tendencias actuales.
A mediano plazo, los propietarios visualizan el espacio como un punto de encuentro turístico y comunitario, con potencial para convertirse en un modelo replicable en otras zonas en crecimiento.
Ubicado en Videla Aranda y callejón Murichi de Lunlunta, el local abre sus puertas todos los días, de lunes a viernes de 8 a 14 y de 16 a 20 y los sábados y domingos de 8 a 20.
