Un jurado popular declaró culpable al reconocido delincuente del barrio Santa Teresita de Las Heras, Hugo César Ruarte Zuleta, conocido como el “Bolaño”. Fue por el robo agravado por lesiones gravísimas en grado de tentativa, perpetrado en agosto de 2024 contra Mauricio Emanuel Mubilla. El sujeto le disparó con una escopeta en una pierna y la víctima sufrió una amputación.
Además, los miembros del jurado lo encontraron culpable por otros tres delitos vinculados a este caso: otro robo agravado por el uso de arma de fuego, cuya aptitud para el disparo no fue acreditada (luego del primero contra un joven de apellido Fernández); amenazas agravadas por el uso de armas (contra la pareja de Mubilla mientras estuvo prófugo) y por daños agravados por el fin de impedir el libre ejercidio de la autoridad (por dañar el patrullero cuando lo detuvieron).

Es el primer antecedente en la provincia en el que un juicio por jurados define sobre un caso con esta imputación, ya que hasta el momento los otros habían sido por homicidios. Fue el número 69 en la provincia.
Este viernes fueron los alegatos finales del juicio, bajo la órdenes de la jueza técnica Carolina Colucci. La Unidad Fiscal de Robos, Hurtos Agravados y Sustracción de Automotores que llevó adelante la investigación fue representada por el fiscal Juan Manuel Bancalari. La defensa fue oficial y estuvo a cargo de Silvina González.

Durante el juicio, el imputado se había declarado inocente de un robo y dijo que disparó en legítima defensa tras quitarle el arma a Mubilla, a quien acusó de haberlo agredido para pedirle que se retire de la zona. Durante el alegato, pidió la palabra para dar su última definición: “Yo siempre dije la verdad y hay un Dios que todo lo ve. Él mintió. Le pido perdón por lo que le pasó a él, pero yo me defendí“.
El hecho
El hecho que llevó a Hugo César Ruarte Zuleta a quedar bajo investigación ocurrió el 6 de agosto de 2024 en el barrio Santa Teresita, de Las Heras. Según la denuncia, el hombre interceptó a Mubilla, vecino del barrio de 41 años, en calle Bolívar y le exigió que le entregara su teléfono celular. Ante la negativa, la víctima intentó escapar, pero el agresor le disparó con una escopeta en la pierna derecha.

El hombre fue trasladado de urgencia al Hospital Lagomaggiore, donde los médicos debieron amputarle parte de esa pierna debido a la gravedad de las lesiones. A partir de ese episodio, Ruarte Zuleta quedó sindicado como el autor del ataque y fue buscado intensamente.
Cayó dos meses después, el 14 de octubre de 2024, en la intersección de calles Lencinas y Los Glaciares, en un operativo policial desarrollado por la División de Homicidios, la Unidad Investigativa de Las Heras y la UEP departamental. Durante la detención, el hombre produjo roturas en el móvil policial.
En aquella oportunidad, fuentes del caso le confirmaron a El Sol que durante el tiempo en el que estuvo prófugo amenazó a la víctima y a su pareja. Motivo por el cual también fue imputado, junto con la agresión al móvil y por el robo que cometió contra un Facundo González.
Ruarte Zuleta cuenta además con un amplio prontuario. Antes de los hechos por los cuales fue condenado, había salido de prisión tras cumplir una condena por otro robo.
El juicio y las versiones cruzadas
Durante el juicio, la víctima declaró que ese 6 de agosto de 2024 partió de su casa hacia el domicilio de una persona identificada como “El Facha”, a 20 metros de la esquina de Lencinas y Bolivar en ese barrio, donde residían familiares de Ruarte Zuleta, quien en ese momento moraba allí. Mubilla se entrevistó con su amigo para pedirle trabajo y luego un vaso con agua. Cuando “Facha” ingresó al domicilio, Ruarte habría aprovechado para asaltarlo.
La víctima dijo que intentó escapar y que fue el momento en el Ruarte Zuleta disparó. Declaró que en la huida ya herido escuchó al menos tres detonaciones más. Esa versión fue coherente con la de otras personas testigo en el lugar que dijeron oir un “tiroteo”, aunque la defensa reclamó que no necesariamente eran disparos del condenado.
La versión de Ruarte Zuleta, desestimada por el jurado, era completamente distinta. Dijo que llegó de trabajar por la tarde de ese día en ese domicilio de la esquina, y que minutos más tarde salió a la calle con un balde a buscar agua. Fue en ese momento que por la vereda opuesta vio llegar a Mubilla, a quien reconoció como un “cabecilla” del barrio, llegar con una escopeta “recortada” en la mano. Dijo que el agredido le exigió que se fuera de la casa y que por eso se trenzaron a golpes. En ese periplo, le habría quitado el arma y luego disparado para defenderse. Aseguró que recibió dos patadas de la víctima.
