La Legislatura es un fiel reflejo de la división histórica que existe en los partidos políticos. Y esa pelea se está materializando en algunas alianzas para ver quién se queda con las presidencias de las comisiones, de los bloques y hasta de los principales cargos de las cámaras legislativas. Todos estos puestos se renuevan el 1 de mayo y ya empezó el combate, aunque en forma muy solapada, porque, a viva voz, nadie se anima a aventurar qué pasará.
En este escenario es que se están discutiendo temas importantes para la provincia, como las leyes que marcarán el futuro del agua, de la tierra y del petróleo. Ejemplo de esto son los proyectos de creación de un organismo administrativo de los recursos del dique Potrerillos, el de uso del suelo y el que delimita cuáles son las zonas que se pueden explotar en materia petrolera y ganadera en la reserva de Llancanelo.
Además, está el proyecto que piden desde el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) para que las casas que han sido mal utilizadas vuelvan al Gobierno y el que ratifica el acuerdo firmado entre la Nación y la Provincia para la construcción de la faraónica obra hidroeléctrica Portezuelo del Viento.
Incluso, para muestra aparece la puja por la conducción de algunas comisiones, como la de Medio Ambiente, Urbanismo y Vivienda del Senado y las de Economía y Obras Públicas de Diputados, que están en la mira de algunos hambrientos radicales y justicialistas ubicados bandos contrarios a quienes hoy las presiden.
UNO PARA TODOS. Pero lo que entra en juego aquí no son las ideologías, sino los nombres de los postulantes. Es más, la venida del ex ministro de Economía Roberto Lavagna durante la Vendimia avivó un posible acuerdo entre los seguidores de Roberto Iglesias y de los demócratas Omar De Marchi y Gabriel Llano.
Esto tendría su correlato en la Casa de las Leyes, ya que algunos iglesistas ya asumen que la disputa contra el gobernador Julio Cobos se daría en el marco de esta alianza.
En cuestión de números, el escenario sería el siguiente: para el cobismo, el problema se le presentaría en la Cámara Alta, porque allí es donde está la mayoría de los laderos de Iglesias.Y, en Diputados, si bien el gobernador cuenta con doce aliados (el resto, nueve, son iglesistas), la posición que adopten los justicialistas será decisiva para el mapa político que se dibuje a partir del 1 de mayo.
TODOS PARA UNO. Paralelamente, en el justicialismo, sobre todo entre los que pretenden que Celso Jaque sea gobernador y quienes están más arrimados a Cobos para elaborar una fórmula conjunta en la provincia, se da un panorama similar. Según fuentes legislativas, quienes apuntalan al ex intendente malargüino estarían predispuestos a que los dos bloques peronistas del Senado se vuelvan a unir para tener más fuerza.
Pero los que siguen a los dirigentes que ya aseguraron su apoyo al gobernador piensan hasta en formar un grupo aparte, junto con los legisladores oficialistas puros. Y esto se ve en la votación de leyes y cuando se busca el despacho de alguna comisión.
