La ministra de Igualdad de España, Bibiana Aído, acaba de anunciar que no pautará publicidad institucional del Gobierno en aquellos diarios que sigan manteniendo avisos que fomenten la prostitución. En Argentina, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) emitió un comunicado manifestando su preocupación por “la persistente publicación, en diferentes medios gráficos nacionales y regionales, de publicidades que promueven la prostitución y la trata de personas en sus distintas formas”. En tanto, en Río Gallegos se están reuniendo representantes de medios con funcionarios y concejales para regular la divulgación de este tipo de avisos. Por su parte, el diario La Arena, de La Pampa, anunció que no los difundirá más.

CAMPAÑA. Diversas organizaciones de la sociedad civil que luchan contra la trata de personas, vienen monitoreando los avisos que aparecen en el llamado rubro 59 de los medios gráficos argentinos, y que con distintos nombres y artilugios “no sólo fomentan la prostitución, sino que reclutan mujeres con fines de explotación sexual”, según confirma la diputada nacional Fernanda Gil Lozano. Junto a ONG como el Programa Esclavitud Cero y La Alameda, realizó el año pasado una denuncia conjunta sobre la existencia de 613 prostíbulos en la Ciudad de Buenos Aires, sobre la base de los avisos publicados en los principales diarios nacionales. Esta denuncia fue presentada ante el procurador de la Nación, Esteban Righi, y hasta ahora, provocó que se realizaran más de 40 allanamientos. “Descubrimos, por ejemplo, que hay números telefónicos que se repiten en los avisos, lo que es un indicio para que la Justicia investigue”, advierte la diputada, quien se mostró sorprendida por el volumen de publicidades sexuales que se encontraron en los diarios y la falta de investigación judicial. También en el 2009, un equipo jurídico y técnico del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), elevó un informe a la Procuración General de la Nación, mediante el cual solicitaba una investigación sobre este tipo de avisos. El propósito era develar “si promueven el negocio de la trata, si existe violencia mediática contra las mujeres o si promueven o facilitan la corrupción de menores de edad”. Esta investigación puso bajo la lupa los clasificados de contactos personales, de promociones para bajar contenidos sexuales a los celulares, y de pedidos de “señoritas” para cabarets en distintos puntos del país, que fueran publicados en los diarios La Nación, Ámbito Financiero, Crónica, El Argentino, Clarín y la revista Viva.

DINERO EN JUEGO. La legisladora nacional Gil Lozano reconoce que el tema es complejo, pues algunos directivos de medios afirman que se atenta contra la libertad de prensa si se les prohíbe propagar estos anuncios. Para los diarios de mayor tirada de Argentina, el “negocio” representa un ingreso de hasta un millón de pesos mensuales. Periodistas consultados para esta nota confirman que las cifras que ganan los diarios por este tipo de publicaciones son muy importantes, y lamentan que, mientras en una página escriben sobre mujeres explotadas, varias páginas después, el rubro 59 las coloca como mercadería de venta. “Hay que pensar mucho, debatir, para no afectar la libertad de expresión o de prensa. Lo que estamos analizando con las organizaciones sociales es un proyecto donde se condene a estos avisos como propaganda comercial ilícita, porque vender mujeres a través de anuncios publicitarios es ilegal”, explica la legisladora.

EXPERIENCIAS EN EL SUR. Mónica Molina es subdirectora de Políticas de Género de Santa Rosa, capital de La Pampa. Como periodista, denunció reiteradamente la explotación sexual de mujeres, y al asumir la función pública, logró que el Concejo Deliberante cerrara los lugares donde se ofertaba sexo, convirtiendo a esa ciudad en caso testigo en Argentina de la lucha contra la trata de mujeres con fines de explotación sexual. No es extraño que, en este contexto, el diario La Arena de La Pampa decidiera dejar de publicar clasificados sexuales. Si bien no existió un anuncio público del medio, Periodismo Social confirmó con personal del diario que la decisión se adoptó hace dos meses. Molina no duda en afirmar que los avisos en los diarios “son parte de la cadena del sistema prostibulario. La construcción del mensaje promoviendo el comercio sexual es una muestra clara de la forma en que se mueven las redes mafiosas de trata. Si pensamos que los medios de comunicación pueden ser un aporte sustancial al desarrollo de las mujeres, publicitar el comercio sexual los hace cómplice de un delito”. Y destaca la decisión de La Arena: “Desde la Subdirección de Género valoramos que el principal diario de la provincia de La Pampa haya decidido no publicarlos más en sus páginas, es una boca de expendio que se cierra para los proxenetas y tratantes”, y considera necesario “que se legisle en este sentido, y que en una futura modificación de la Ley de Trata, se incluya el tema, de la misma manera que tiene que observarse una vez puesta en vigencia la Ley de Medios Audiovisuales”.

OTRAS EXPERIENCIAS. En Río Gallegos, capital de Santa Cruz, la Comisión Municipal para la Niñez y Adolescencia (Comuna) mantuvo una serie de reuniones con representantes de los cuatro medios gráficos locales a instancias de la Subcomisión de Género de la Cámara de Comercio, Industria y Afines de esa ciudad, para debatir el tema y buscar soluciones en conjunto. Teresa Soto, titular de Comuna, explicó a Periodismo Social que en el organismo se realiza un trabajo multidisciplinario, y que es preocupación de las distintas organizaciones y organismos que lo integran “la protección de las y los jóvenes, sobre todo durante la noche, ya que muchos chicos salen de los boliches bailables y se van a los departamentos privados que ofrecen sexo y que publican sus ‘servicios” en los medios gráficos”. El año pasado se cerraron por orden judicial en Río Gallegos las denominadas “casitas”, lugares donde se explotaba sexualmente a mujeres, lo que, gracias a la denuncia de La Alameda y el apoyo de ciertos sectores de la Iglesia católica, determinó un megaoperativo en el que se rescataron mujeres cooptadas en distintos lugares del país. Ahora, a través de clasificados, se publicitan departamentos privados, “y estos cambios, nos obligan a buscar nuevas estrategias en conjunto, de ahí la idea de involucrar a los diarios”, señala Soto. Prensa Libre y el Periódico Austral no tienen este tipo de anuncios. Sí existen en La Opinión Austral y en Tiempo Sur. “El primer avance que logramos con los medios es que algunos se comprometieran a no colocar fotos explícitas y a pedir documenta ción a las personas que los contratan. También plantearon que les significa una baja considerable en sus ingresos, pero estarían dispuestos a eliminarlos si todos los medios se comprometen a no publicarlos”, cuenta la funcionaria. Si bien el tema está abierto, Soto reconoce que se sorprendieron al hallar en el Código de Faltas Municipal una Ordenanza, la 2.039, que en su artículo 203 “legisla claramente sobre la prohibición y los controles de este tipo de avisos, por lo que pedimos al Concejo Deliberante que tome las medidas necesarias para que se aplique. Instalamos el debate, ahora debemos ver cómo encontramos acuerdos entre todos”, subrayó. PROYECTO LEGISLATIVO. El 10 de marzo de este año, representantes del Frente Cívico y Social de Santiago del Estero presentaron en la Cámara de Diputados un proyecto de Registro Federal de Ofertas de Empleo para que funcione en la órbita del Ministerio de Trabajo, y sea de acceso público e irrestricto a través de una web. La iniciativa -que se encuentra en la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja para su tratamiento- propone en su artículo 7º que “no se registrarán ofertas de empleo que estén destinadas a ofrecer o reclutar postulantes para: brindar servicios personales de acompañantes, ejercer la prostitución, brindar servicios o hacer contactos de carácter erótico, sexual o pornográfico, brindar servicios de masajes, relax o descontracturantes y/o servicios conexos de personas que no posean título expedido por autoridad competente y no cumplan con los requisitos de habilitación vigentes, ser objeto de explotación sexual física o de sus imágenes, reducirlos o mantenerlos en condición de esclavitud, servidumbre o cautiverio o práctica análoga”. En los considerandos, los legisladores reconocen: “No podemos esperar que los medios que cobran ingentes ganancias por la publicación de los mencionados avisos se autorregulen, por lo que resulta imperioso comenzar a dar algunos pasos normativos al respecto”.

NO MÁS PAUTA OFICIAL. Precisamente, en España, el Gobierno apeló durante varios meses a la responsabilidad social de los medios para que buscaran sus propios mecanismos y dieran de baja los avisos sexuales, pero la operación Olimpo, conocida el jueves 1 de julio, que permitió desmantelar una red que explotaba sexualmente a mujeres chinas y que se publicitaba en periódicos, puso de manifiesto, según el Ministerio de Igualdad, que los anuncios de contactos “no esconden un negocio cualquiera”. Por eso, su titular, Bibiana Aído, confirmó que no pautará publicidad institucional en aquellos periódicos que sigan manteniendo anuncios de prostitución. Según los datos de un informe oficial emanado de una comisión parlamentaria, los periódicos españoles suman unas ganancias de 40 millones de euros anuales por este concepto. Sólo Público, 20 Minutos, La Razón, La Gaceta y el regional Avui no admiten este tipo de avisos. El País los llama “clasificados relax”, ABC los tilda de “anuncios” y El Mundo opta por el tradicional “contactos”. Ante la avalancha de cartas de lectores pidiendo la eliminación de estos avisos, la defensora del lector de El País, Milagros Pérez Oliva, escribió un artículo en el que señala que “estos anuncios no deberían publicarse en este diario”. El 21 de febrero del 2001, cuando 20 Minutos daba a conocer que renunciaba a este tipo de avisos, sus directivos decían: “Ha sido una decisión empresarial difícil y una decisión profesional y ética muy sencilla”. EN OTROS PAÍSES. La L”Associació de Dones Periodistes de Catalunya realizó un informe en el que relata que – salvo en España- en el resto de Europa, al igual que ocurre en Estados Unidos, este tipo de publicidad “está relegada a rotativos minoritarios y sensacionalistas”. En el Reino Unido, la ministra de Igualdad, Harriett Harman, encargó en el 2008 un estudio que relacionó estos clasificados con el tráfico de mujeres. Tras su publicación, la empresa editorial Newsquest y las filiales locales del grupo editor de The Guardian dejaron de publicarlos. En Italia, ya hace años que los principales periódicos eliminaron de sus páginas cualquier reclamo publicitario de este tipo. El conservador Il Corriere della Sera se limita a publicar anuncios de tres o cuatro líneas, que no concretan los servicios ofrecidos y están redactados con gran pudor. Se habla de “acompañantes” y jamás se utiliza la palabra “sexo”, según dice el informe de la asociación periodística catalana. En Francia, ni los periódicos conservadores ni los liberales tienen anuncios de sexo. Libération tiene una sección de contactos para gente que busca citas y que es “vigilada escrupulosamente para evitar que haya prostitución encubierta”. En Alemania, el Tribunal Supremo dictaminó en julio del 2006 que no es ilegal ofertar servicios sexuales; no obstante, los avisos de prostitución sólo están presentes en la prensa local y en los tabloides. En Estados Unidos, la prensa nacional no los publica. Sólo están presentes en ediciones semanales dedicadas al ocio, como Village Voice, en Nueva York, o L.A. Weekly, en Los Ángeles.