Tiene 22 años, estudia abogacía y desde este domingo es la reina nacional de la Vendimia. Giuliana Lucoski ganó la elección por una amplia diferencia (obtuvo 86 votos contra 39 de la virreina, Rocío Fuster de Lavalle) y durante un año tendrá el honor de representar a Mendoza en el mundo.
“La ley del karma y la ley de la atracción guían mi vida. Yo soy mucho de sentir las energías de las personas. En eso se basa mi forma de ser”.
La joven que representó a Luján se define como una persona tranquila, familiera, pensante y estudiosa. Es traductora de inglés, practica yoga con su madre y conoce el trabajo de la viña por su padre.
“Es muy sacrificado el trabajo que tiene, así que en este momento siento que estoy representando eso, el esfuerzo de mi familia“, dijo la joven en una entrevista con El Sol en la previa de la gran fiesta.
Por eso asegura que una reina de la Vendimia debe conocer el sacrificio de los productores. “Yo hoy no estoy en la tierra, pero sí lo viví y considero que una persona que lo ha vivido de cerca, ha sufrido y ha experimentado esos momento de gratificación que sentís cuando lograste sacar ese fruto que tanto esperaste todo el año, lo sabés transmitir. Sos la representante de eso. Si hay chicas que no lo saben, que lo estudien. La reina de la vendimia está representando eso, el cultivo, la tradición y el valor histórico de la viña“, señaló.
Giuliana nació el 15 de octubre de 1993 y cursa quinto año de Derecho. Antes de ser elegida reina nacional, sentenció que le gustaría “trascender pero no por mi nombre, sino por lo que llegue a las personas y que se sientan contenidas”.
“Quiero ayudar socialmente porque me he dado cuenta que la comunidad ve a la reina no sólo por el lado del vino y la cultura, sino también por cuestiones como el cuidado del agua, de los niños, de la salud y de la educación. Me gustaría encarar un proyecto de educación más lúdico que atraiga a los jóvenes que se aburren en la escuela“, agregó la joven lujanina. Desde y durante un año, tendrá la chance de convertir esos proyectos en realidad.
