Detrás de las postales de aguas turquesas que se transformaron en la cara visible de Mendoza ante el mundo, las costas del dique Potrerillos exponen las dificultades que presenta el modelo de desarrollo turístico que impulsó el Gobierno.
Lo que se presentó como un hito histórico de participación privada, con promesas que superaban los diez millones de dólares solo para la primera etapa, es hoy un escenario dominado por la parálisis.
A casi cuatro años de haberse otorgado concesiones por cincuenta años sobre las tierras públicas más codiciadas de Mendoza, las grandes obras siguen sin aparecer. Solo hay intervenciones puntuales, trabajos menores y sectores acondicionados por emprendedores que están instalados en el lugar mucho antes de que el Gobierno avanzara en su plan.

La confirmación más contundente surgió de un documento oficial que certificó que el grado de avance de las obras civiles en todo el perilago era prácticamente igual a cero. Se trata del Acta N° 32 de la Comisión Técnica del Fideicomiso para el Desarrollo y Aprovechamiento Integral del Perilago de Potrerillos (FiDAIPP), rubricada el 10 de marzo de este año, que aprobó el trabajo de dos consultoras contratadas específicamente para controlar el cumplimiento de los proyectos ejecutivos y las demás obligaciones asumidas por los adjudicatarios.
Una recorrida por la costa sur del dique, epicentro de las promesas de inversión, permite corroborar a simple vista lo que dejaron plasmadas las consultoras Liñán e Interacción Consultoras en sus informes, que fueron aprobados por los ministros Jimena Latorre (Energía y Ambiente) y Natalio Mema (Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial), junto con Gabriela Testa, titular del Emetur, y Alfonso Brandi, responsable de Mendoza Fiduciaria.
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La diferencia entre lo comprometido y lo ejecutado vuelve a poner el foco sobre una pregunta que atraviesa todo el proyecto: ¿qué pasó con las inversiones? La respuesta no solo involucra a las empresas adjudicatarias, también interpela al Gobierno provincial, responsable de controlar el cumplimiento de contratos firmados para explotar durante medio siglo uno de los espacios turísticos más valiosos de Mendoza.
Los compromisos siguen en el papel
Tras la adjudicación dispuesta en julio de 2022, el desarrollo de la costa sur quedó en manos de Potrerillos Resort y Mendo Travel. Ambos proyectos atravesaron distintas instancias técnicas y obtuvieron la aprobación de sus proyectos ejecutivos dos años después.
El caso de Potrerillos Resort, una sociedad anónima constituida por el desarrollador inmobiliario Hugo Ojeda y el arquitecto Walter Morbidoni, es emblemático. Creada con un capital social de apenas $300.000 pocos días antes de la apertura de sobres de la licitación, presentó un ambicioso proyecto, posteriormente modificado, que incluye un camping, un sector para 50 motorhomes, un centro comercial, asadores, fogoneros, estacionamientos, glamping, 30 cabañas, un restaurante premium, tres lagunas artificiales, un parque acuático, una estación de servicio, una terminal para ómnibus turísticos, un área gastronómica y un nuevo complejo con unas 70 cabañas familiares.

Pero la infraestructura avanzó mucho más en los papeles que en el árido terreno de la montaña mendocina. La empresa no ejecutó obras importantes y, en cambio, gestionó y obtuvo el aval gubernamental para subconcesionar parcelas estatales a Agrícola Los Pozos y BeZeta. También avanzó en negociaciones para firmar acuerdos con al menos otros dos privados.
Por su parte, Mendo Travel proyectó una urbanización completamente distinta. El masterplan prevé una zonificación ambiciosa que va desde la Zona 0, integrada a la actual Villa Potrerillos, hasta la Zona 6 de costa pública.
En el medio, se proyecta la Zona 1 con 765 lotes de hasta dos mil metros cuadrados para viviendas, hoteles y apart-hoteles. En la Zona 3 se diseñó el centro vitivinícola Potrerillos Lodge, con una bodega y una posada de 75 alojamientos. También se incluyeron un polo gastronómico, oficinas, un centro financiero y espacios recreativos.


La firma de Fernando Porreta, uno de los principales contratistas del Estado mendocino, obtuvo visados y certificados desde 2024. Sobre el terreno, no existen loteos y mucho menos indicios de una bodega o posada. Tampoco hay movimiento de suelos de gran escala, estructuras permanentes ni desarrollos compatibles con la magnitud de las inversiones comprometidas.
El avance se reduce a excavaciones de calicatas para análisis de suelo y exploraciones arqueológicas supervisadas por la Dirección Provincial de Patrimonio. Este medio se comunicó con responsables de Mendo Travel para obtener información sobre el estado de avance de los proyectos, pero no recibió respuestas.
La realidad sobre el terreno
La recorrida realizada por El Sol mostró un escenario muy distinto al que describen los proyectos aprobados. En los sectores concesionados no se observan las construcciones que debían constituir la primera etapa de esos desarrollos.
Las intervenciones visibles corresponden a acuerdos celebrados por Potrerillos Resort con pequeños emprendedores que ya desarrollaban actividades en la zona, convenios que les permitieron permanecer en el lugar a cambio de ejecutar obras básicas de infraestructura, como conexiones de agua potable, tendidos eléctricos y sanitarios.
La principal actividad observada hasta ahora corresponde a Agrícola Los Pozos, una de las empresas que ingresó posteriormente mediante una cesión parcial autorizada por el fideicomiso.
La firma, integrada por Sebastián Halpern, Renzo Giuffre y Gustavo Bernardi, recibió 130 hectáreas con obligaciones de reforestación, instalación de riego y asadores. Realizó nivelaciones, plantó árboles, colocó mangueras y poco más. Vecinos de Potrerillos indicaron que hacia fines de 2025 detuvo las tareas y que en marzo de este año retiró las máquinas y no volvió. Antes de irse, instaló alambrados sobre hectáreas linderas a la Ruta Provincial 82 sin permiso de la Dirección Provincial de Vialidad ni del municipio.


“El alambrado se hizo para proteger algunos sectores, dar cierto orden mientras se desarrolla el proyecto y es de carácter provisorio”, respondieron desde la empresa.
En las 26 hectáreas asignadas a BeZeta no hay obras de infraestructura permanente. Tampoco se desplegó la oferta gastronómica y náutica comprometida. De acuerdo con un informe oficial, una de sus pocas intervenciones se limitó a financiar el traslado de la escuela de kitesurf que operaba en la zona hacia otro sector del embalse.
El acuerdo entre Potrerillos Resort, Agrícola Los Pozos y BeZeta dio origen al proyecto Costazur. A través de un comunicado, la empresa que ahora concentra el desarrollo del sector sur anunció un nuevo plan de acción que incluye una costanera, senderos peatonales, áreas recreativas y estacionamientos.
“Estamos desarrollando una propuesta integral que busca potenciar el enorme valor paisajístico de Potrerillos, equilibrando las dimensiones ambiental, social y económica. Nuestro desafío es construir un destino turístico de excelencia para todo el año”, indicó Gustavo Albera, director del proyecto. Y añadió que “el trabajo del equipo se orienta a lograr que todos los desarrollos del Perilago funcionen de manera coordinada, potenciándose mutuamente y generando una experiencia integrada para turistas y visitantes”.
Sin embargo, el comunicado de prensa al que accedió este medio omite la fecha de inicio de obras y el cronograma de ejecución. “Los plazos responderán a la aprobación de los proyectos ejecutivos de las unidades funcionales de la Etapa 1, tanto en las dependencias provinciales como en el municipio. Esperamos que podamos dar continuidad a las obras en los próximos seis meses”, indicaron desde Costazur.
Lo que reveló la auditoría oficial
El informe de la consultora Liñán SA, contratada para auditar las obras sobre la costa sur, reveló la intención de Potrerillos Resort de reducir el retiro obligatorio de costa, pretendiendo pasar de los cincuenta metros estipulados por las directrices de ordenamiento territorial a solo quince.
“Argumentando que el cumplimiento de los 50 metros los dejaría sin algunas penínsulas”, sostiene el documento. Esta pretensión no es un detalle técnico menor, sino un desafío directo a la preservación del acceso público.
Desde Costazur ensayaron una justificación técnica centrada en la fluctuación del embalse. Según la postura de la subconcesionaria, el mayor desafío para el desarrollo sostenible de las actividades reside en la inestabilidad del nivel de agua, la cual registra variaciones de hasta 300 metros en determinados sectores. Esta oscilación estacional genera un perímetro cambiante que, de acuerdo con la empresa, dificulta la planificación territorial y la consolidación del suelo.

Bajo este argumento, la firma sostiene que reducir momentáneamente la franja busca permitir obras de adecuación y manejo del borde costero. El plan planteado por los privados sostiene que, para mitigar los impactos de la subida y bajada del agua, se requiere definir una línea de costa funcional, segura y restaurada ecológicamente. Siempre según la versión de la compañía, una vez regularizada esa franja afectada por la variabilidad hídrica, se avanzará en la construcción de un paseo costero equipado que terminará superando ampliamente los cincuenta metros de ancho exigidos por el Plan Estratégico de Ordenamiento Territorial.
La auditoría dejó otra consideración llamativa: luego de detectarse el uso inadecuado de un terraplén para el despegue y aterrizaje de un helicóptero con fines comerciales, se suspendió esa actividad hasta que la empresa presentara la documentación habilitante, según destacó el acta de la Comisión Técnica del FiDAIPP.
Finalmente, la empresa obtuvo el aval y actualmente realiza sus actividades en regla. Lo llamativo es que el 13 de agosto de 2025, una gacetilla de prensa del Gobierno ya promocionaba la propuesta privada, incluso antes de que consiguiera la autorización legal.

Los optimistas anuncios oficiales
Durante nueve meses, Liñán SA e Interacción Consultoras SAS auditaron los proyectos en ambas costas. El proceso culminó en marzo de 2026 con la firma del Acta 32, donde el propio Estado terminó por certificar lo que la realidad mostraba a simple vista.
Finalizados los contratos de las consultoras a fines de febrero de 2026, la tarea de inspección regresó a los organismos técnicos del Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial.
Pese a la falta de obras, el discurso oficial mantuvo un tono muy diferente. En septiembre de 2025, el gobernador Alfredo Cornejo encabezó un acto en Potrerillos para presentar una nueva etapa del desarrollo del perilago.
Durante esa actividad, se anunció una inversión inicial superior a los 5.000 millones de pesos que, según informó oficialmente, se ejecutaría entre fines de 2025 y los primeros meses 2026. El comunicado habló de obras inmediatas, infraestructura turística, servicios, gastronomía, camping, sanitarios, estacionamientos, actividades recreativas y nuevos emprendimientos privados.
En ese mismo acto, uno de los empresarios incorporados al proyecto aseguró que las máquinas ya estaban trabajando y que la primera etapa debía estar concluida antes de diciembre de ese año. Ocho meses después, esa meta tampoco aparece cumplida.
Qué pasa en la costa norte
Si la costa sur camina a paso lento, la costa norte parece haber quedado congelada en una era de hielos administrativos. Esta zona fue adjudicada a seis oferentes –Dosados, Domos Potrerillos, Inmendoza, Mapsa Group, Perafting y la Universidad Nacional de Cuyo– y a la fecha no se registran avances relevantes en relación con las principales obras de infraestructura turística o servicios.
Aunque en este caso, la situación tiene una particularidad: el único ingreso a la costa norte es un viejo puente ferroviario de 60 metros que no permite una conectividad adecuada.
Se trata del denominado “puente de Anderson”, que depende de Vialidad Provincial. Desde el Gobierno aseguran que están previstas obras sobre esa estructura, aunque no figuran en el presupuesto.
“El puente que cruza las márgenes del perilago permite la circulación en un solo sentido y se encuentra en malas condiciones. Esto genera desconfianza en los transeúntes, lo que disminuye las visitas y entorpece la logística de la provisión de materiales y consumibles además de generar trastornos de tránsito en las horas pico de ingreso o egreso”, describe el informe de Interacción Consultora, que agrega como sugerencia reemplazar los durmientes del puente por losa pretensada hueca, una solución que -según el documento- fue aplicada en situaciones similares con excelentes resultados.
La consultora también señala que la huella de esta margen carece de asfaltado y mantenimiento básico, lo que presenta serias dificultades para el tránsito. Tampoco existe claridad sobre la repartición responsable de su arreglo y mantenimiento.
Además resalta la falta redes públicas de servicios básicos, lo que obliga a los emprendedores a litigar de forma conjunta ante el Departamento General de Irrigación para gestionar permisos de extracción directa de agua desde el dique. El organismo público que preside Sergio Marinelli no respondió las consultas de El Sol al respecto.
Sin avances en los municipios
La respuesta de las municipalidades completa el cuadro. En Luján de Cuyo, competente por la costa sur, ningún emprendimiento presentó aún la documentación en la Dirección de Obras Privadas para obtener la habilitación definitiva y el correspondiente padrón municipal, pasos indispensables para iniciar cualquier edificación legal en la zona.
Frente a esta parálisis en los registros comunales, Costazur aseguró haber presentado la documentación ante la Comisión Técnica del Fideicomiso, organismo integrado por el propio municipio de Luján de Cuyo.
En Las Heras, que tiene jurisdicción sobre la costa norte, los proyectos deben pasar por la Dirección de Desarrollo Urbano, Planificación Urbana, Catastro y Obras Privadas.
Fuentes oficiales confirmaron que solo Dosados presentó planos; el resto todavía no inició los trámites correspondientes.
Cómo se llegó hasta acá
El 26 de octubre de 2018 la Provincia firmó con Mendoza Fiduciaria el contrato que dio origen al FiDAIPP. La Comisión Técnica del organismo se formalizó en octubre de 2019 y, luego de la pandemia, en marzo de 2021 se publicaron las bases del masterplan y se lanzó la licitación internacional.
El 15 de julio de 2022, mediante el Decreto 1187, el entonces gobernador Rodolfo Suárez adjudicó la margen sur a Potrerillos Resort y Mendo Travel. Los contratos de concesión se firmaron entre septiembre y noviembre de ese año, con un compromiso inicial de diez millones de dólares a ejecutarse en veinticuatro meses. Los proyectos ejecutivos recién obtuvieron la aprobación de la Comisión Técnica durante 2024.

En la costa norte, el llamado a concurso se realizó a fines de 2023. En febrero del año siguiente se firmó el contrato con Perafting y algunos meses después Mendoza Fiduciaria rubricó los acuerdos con Dosados, Domos Potrerillos, InMendoza, la Universidad Nacional de Cuyo y Mapsa Group.

A casi ocho años desde la creación del fideicomiso, el desarrollo integral del perilago de Potrerillos continúa siendo una de las apuestas turísticas más ambiciosas de Mendoza. Sin embargo, el impulso inicial que demostró el Gobierno, que destinó casi $100 millones para contratar a consultoras para “realizar el debido seguimiento y control” de las obligaciones asumidas por los adjudicatarios, fue perdiendo fuerza.
Lejos de aquel envión, hoy las autoridades provinciales no demuestran inquietud por los evidentes retrasos y afirman que las obras están dentro de los plazos estimados. “Hubo demoras en algunas autorizaciones administrativas, pero nada fuera de los tiempos calculados en un comienzo”, indicaron fuentes oficiales.
El mismo pliego que dio inicio a todo el proceso licitatorio es flexible, ya que define que los plazos podrán prorrogarse a pedido del adjudicatario, aunque la decisión final es del FiDAIPP. Ese fideicomiso puede ejecutar garantías e imponer sanciones frente a eventuales incumplimientos. No son opciones que, por el momento, estén bajo análisis de los responsables políticos.
Frente a este panorama, la pregunta central permanece abierta: ¿por qué las obras que debían transformar Potrerillos todavía no lograron reflejarse en el territorio? Esa respuesta ya no depende de planos, maquetas, renders ni anuncios oficiales. Depende de una ejecución que, al menos por ahora, avanza bastante más lento que las promesas.
