El Sindicato de Prensa de Mendoza y el Grupo Uno, de los empresarios Daniel Vila y José Luis Manzano, muestran una llamativa coordinación entre lo que hace uno y difunde el otro. El último episodio de esta connivencia manifiesta se concretó en la edición de ayer del diario Uno, cuando dio amplia difusión a un cúmulo de mentiras sobre el conflicto salarial que tiene como protagonistas a El Sol, a algunos de sus empleados y al Sindicato de Prensa. “Empleados escracharon al dueño de Canal 9, Sigifredo Alonso”, miente el Uno en la página 8, y acompaña la información, amañada y parcial, con una foto de miembros del Sindicato de Prensa haciendo pintadas en la calle Garibaldi.
Consultado Alonso, el empresario prefirió no hacer declaraciones sobre las acusaciones que en su momento formuló el secretario general de Prensa, Roberto Picco, y de reiteradas publicaciones en el Multimedios Uno. Sólo manifestó que “esta situación se dilucidará en el ámbito que corresponde: el judicial”. La mentira está en que ningún empleado de este diario participó en esa “acción directa”, según el glosario sindical. Incluso, en una asamblea concretada el martes a la tarde, se cuestionaron los métodos del sindicato. En la misma publicación se hace referencia a la acción de parte de miembros del sindicato de impedir la distribución de la edición del martes de El Sol, lo que constituye un delito.
Este último episodio forma parte de una seguidilla que comenzó en noviembre, cuando diario Uno y el Sindicato de Prensa aprovecharon un reclamo salarial para difundir hechos falsos. La más escandalosa de estas maniobras se produjo a mediados de diciembre, cuando trabajadores de este diario desmintieron una ampliación de denuncia realizada por el sindicato ante el titular de Derechos y Garantías de Diputados, Ricardo Puga. En una asamblea, los propios empleados rechazaron acusaciones que realizó el gremio respecto de las autoridades de este matutino. En ese ámbito, los periodistas reprocharon la actitud de Picco, por desvirtuar el origen del reclamo apelando a falsos argumentos.
Según consta en el acta Nº1009160, “los trabajadores expresan su disconformidad con el contenido contenido de la ampliación de denuncia presentada en la Comisión de Derechos y Garantías (de Diputados)”. Frente a Picco, los empleados, con vehemencia, desmintieron el contenido de la ampliación de denuncia, en la cual se vertían hechos falaces. Así, quedó sin ningún sustento una nota publicada en diario Uno el 16 de diciembre, donde se dio amplio espacio a las falsas denuncias del sindicato. En otro pasaje del informe de inspección realizado por el Ministerio de Trabajo de la Nación se podía leer: “Los trabajadores piden expresamente quedar excluidos de cualquier otra discusión o conflicto que exceda al reclamo anteriormente expuesto” (en referencia a lo salarial). Otra cuestión que llama la atención y reafirma la connivencia entre el gremio y el Multimedios Uno tiene que ver, justamente, con la actuación de Puga, ligado públicamente al grupo de Vila-Manzano.
Desde hace años, el legislador lleva adelante una columna en los noticieros de Canal 7 y un programa de su creación –Los vecinos–, tal cual se lo presenta, en radio Nihuil. Por esto último, días atrás se presentó en la Fiscalía de Estado un pedido de investigación para determinar si el diputado vende publicidad a organismos estatales. Con un notable entusiasmo, Puga se metió de lleno en el conflicto con la intención de citar a los acusados –autoridades de este diario– en base a las denuncias, desmentidas, del sindicato. Al conocerse la denuncia, no tardaron en escucharse las suspicacias: justo fue presentada en la comisión que preside Puga.
Y TODO ESTO POR QUÉ. Para algún desprevenido, puede ser llamativa esta “sociedad” entre el Sindicato de Prensa y el Grupo Uno, célebre por ignorar las más básicas leyes laborales. Durante más de una década, los empleados del diario Uno estaban contenidos en una cooperativa –Servigraf–, que era manejada por la patronal, que no hacía aportes y mantenía a periodistas y demás empleados en una situación escandalosamente irregular. Ante esta situación, conocidísima en el ambiente, el Sindicato de Prensa se hizo el distraído durante mucho tiempo.
Claro que a través de estas maniobras los dueños del Multimedios Uno lograban reducir los costos en forma sensible, teniendo en cuenta que no pagaban ni un peso en aportes patronales. A juzgar por los hechos, hoy parece que ambos actores de esta historia están enfrascados en una vergonzante devolución de favores: diario Uno magnifica la actuación del sindicato como contraprestación por los años que el gremio miró para otro lado respecto de las flagrantes violaciones a las normas laborales del grupo. En este contexto, los mecanismos de presión y extorsión del sindicato y los medios del Grupo Uno se asemejan de un modo que asombra: el gremio, invocando la defensa de los trabajadores pero involucrándolos en situaciones que ellos mismos rechazan, y diario Uno amplificando cada acción del sindicato, por ilegal que esta sea, con el único fin de atacar a un competidor que muchas veces expuso ante la opinión pública sus métodos e intenciones.
Incluso, el periodista Delfo Rodríguez denunció irregularidades en la última elección, en la que Picco fue reelecto titular del gremio. En el Ministerio de Trabajo constan las presentaciones de Rodríguez. El periodista sospecha de una manifiesta connivencia entre Picco y el grupo Vila-Manzano. “Llama la atención que el titular del Sindicato de Prensa salga en diario Uno cuando, en su momento, este medio expresó su disconformidad hacia la gestión de Picco”, dijo a este medio Rodríguez. Autoridades de este diario manifestaron que el final es incierto, que, escudándose en la defensa de los derechos, pareciera que lo que algunos buscan es la desaparición de El Sol. Lo que ocurre desde hace varios meses forma parte de una nueva embestida contra un medio de comunicación que les incomoda y que reivindica la forma de mostrar la realidad más allá de a quién le moleste. Un estilo de hacer periodismo que se ganó el respeto de miles de mendocinos.
