La mortalidad infantil en Mendoza mostró una mejora en el último año, aunque el análisis de los datos deja ver un escenario más complejo, atravesado por la caída de la natalidad. Según datos oficiales, en 2025 la tasa de fallecimientos se ubicó en 6,3 por cada mil nacidos vivos, lo que representa una baja cercana al 20% respecto de 2024, que se registró el 7,5.

En ese contexto, las cifras del Registro Civil aportan otra dimensión al fenómeno: durante 2024 se registraron 18.541 nacimientos frente a 17.370 en el 2025, lo que representan 1.171 nacimientos menos y una caída del 13% en relación al año anterior.

En el sistema público, los partos pasaron de 10.895 en 2024 a 10.299 en 2025, mientras que en el ámbito privado descendieron de 7.621 a 7.071 en el mismo período. Se trata de una baja sostenida en ambos sectores, aunque con un impacto significativo en términos generales.

El dato no se limita solo a hospitales y clínicas. También se registró un cambio marcado en los nacimientos fuera del sistema de salud: en viviendas particulares se pasó de 21 casos en 2024 a ninguno en 2025, y en otros lugares no especificados, de 4 a 0.

En cuanto a los fallecimientos de niños menores de un año, en el 2024, fueron 139, de los cuales el mayor porcentaje fue en el sector privado, mientras que en el 2025, el total descendió a 110.

“Buscamos que la mujer llegue a la maternidad correcta, que tenga todas las condiciones para un parto seguro y que el bebé nazca bien”, explicó Natalia Courtis, directora de Maternidad e Infancia, en referencia a un esquema de control que se intensificó en los últimos años y que ahora empieza a reflejarse en las estadísticas.

El detalle de las cifras

La disminución de la tasa de mortalidad infantil llega después de un año crítico. En 2024, la tasa había trepado a 7,5, con un fuerte incremento respecto de 2023, cuando se ubicaba en 5,5. Ese salto encendió alarmas en el sistema sanitario y estuvo vinculado, en parte, a dificultades en los controles durante el embarazo y al impacto del contexto económico.

Uno de los factores que explica por qué la tasa no desciende más es la caída en la cantidad de nacimientos. “La tasa (de mortalidad) no baja significativamente porque al haber menos nacimientos nos ubica en un 6,3 contra un 7,5. Si hubiéramos tenido la misma cantidad de nacimientos, la tasa hubiera sido mucho menor”, explicó Courtis.

Desde el Gobierno atribuyen la mejora de las cifras a la implementación de un plan integral de salud materno infantil, con foco en el seguimiento de los embarazos y el fortalecimiento de la atención primaria.

“Todo este control a través del plan que hemos implementado nos ha permitido lograr esto. Estamos encima de las embarazadas, no para perseguirlas, sino para que lleguen a la maternidad correcta y tengan un parto seguro”, sostuvo Courtis.

Las causas y los indicadores más duros

En cuanto a las causas de muertes de los niños menores de un año, la funcionaria explicó que no hubo cambios sustanciales: “Las causas siguen siendo las mismas. La prematurez es uno de los factores principales”.

Del total de 110 fallecimientos registrados, la mayoría se concentró en los primeros días de vida. En concreto, 61 ocurrieron en la etapa neonatal precoz, es decir, entre los 0 y 6 días. A su vez, 19 se dieron en la etapa neonatal tardía (de 7 a 27 días) y los 30 restantes en la etapa posneonatal, que abarca desde el primer mes hasta el año de vida.

Según explicaron desde el área de Maternidad e Infancia, en este último grupo se incluyen causas más diversas, como malformaciones congénitas o accidentes, que inciden en la estadística general.

Otro dato clave está vinculado al peso al nacer, uno de los indicadores más sensibles. Los bebés con peso extremadamente bajo —menos de 1.500 gramos— pasaron de 70 casos en 2024 a 53 en 2025. En la misma línea, también se redujeron los nacimientos con peso entre 1.500 y 2.499 gramos, que bajaron de 31 a 23.