En la provincia de Mendoza viven cerca de 70.000 personas nacidas en el extranjero, según el último censo nacional de 2022. Estos ciudadanos llegaron a tierras mendocinas para instalarse y comenzar una nueva vida por distintas razones, como por amor, oportunidades laborales o huir de una complicada situación en su país de origen.
Cindy Zhou, de China, y Sascha Jacobsen y Shanika Thomaston, de Estados Unidos, dieron a El Sol su testimonio de cómo y por qué llegaron a Mendoza para formar su hogar aquí.
Una navidad diferente
Cindy Zhou nació en la ciudad de Shanghái, China, y decidió junto a su esposo dejar su país en noviembre de 2022, debido a la crisis del COVID-19, que tuvo severas consecuencias en el país asiático durante los años siguientes a la pandemia de 2020.

En el año en que Cindy dejó Shanghai, relató que hubo nuevamente cuarentenas de hasta 4 meses en varias partes de la ciudad, donde en muchos casos la gente no estaba preparada y hubo problemas con los medicamentos y la comida en muchos casos. Vivir esta experiencia llevó a que decidiera determinantemente cambiar su vida.
“Comencé a viajar con mi esposo, buscando un lugar para asentarnos, por lo que viajamos sin parar desde Canadá hasta Argentina“, relató Cindy.
Su primer contacto con el país fue en junio de 2023. Pero aunque les gustó la Ciudad de Buenos Aires, no vieron un futuro para ellos allí, por lo que siguieron viajando. La curiosidad por conocer la zona oeste del país los llevó a conocer Mendoza.

Al llegar a tierras mendocinas, Cindy relató una llamativa historia, a la que describió como “el destino”.
“Llegamos, recuerdo muy claramente, el 24 de diciembre de 2023, en la víspera de Navidad. No teníamos amigos, no tenemos familia, no conocemos a nadie. Así que mientras estamos revisando nuestro Airbnb, vimos en Facebook un post de una mujer en Mendoza, dueña de un kiosco, que decidió invitar abiertamente a una cena de Navidad”.
Al encontrarse con esta propuesta, la pareja pensó que era una gran idea ir y saludar a la señora, cuya cena fue en Godoy Cruz: “Aunque solo queríamos saludar e irnos, todas las personas que estaban allí nos insistieron en quedarnos a cenar con ellos. Era una mesa gigante con choripán, asado, ensalada rusa, y todas las comidas tradicionales para las fiestas”.

Para Cindy y su esposo, esa muestra de hospitalidad argentina fue muy especial y diferente al resto de lugares que visitaron durante más de un año viajando.
Tras ese momento comenzaron a pensar que “tal vez Mendoza, especialmente Godoy Cruz (donde hoy viven), es el lugar”. Actualmente, trabaja en una empresa de inteligencia artificial en remoto.

Con el pasar de los meses la idea de quedarse en Mendoza se fue haciendo más fuerte y finalmente decidieron asentarse aquí: “Al principio pensábamos en un par de meses. Pero luego empezamos a vivir, y nos encanta”.
Entre los mayores atractivos que encontró en Mendoza, Cindy resaltó el trato con los vecinos; el clima seco y la tranquilidad que halló aquí. “Me siento tan tranquila. No sé por qué, solo me siento tan tranquila“, aseguró.
Un cruce complicado y una primera noche difícil
Shanika Thomaston llegó a Mendoza junto a su familia hace menos de un mes. Ella es oriunda del estado de Misuri, pero nacida en Alemania.

La decisión de dejar los Estados Unidos se dio luego de que la crisis del COVID-19 afectó en gran medida su negocio familiar de producciones audiovisuales, según Shanika:
“Nuestro negocio fue devastado por COVID y nos vimos obligados a cambiar nuestros servicios. Nuestra empresa tiene licencia en 22 estados de Estdos Unidos para proporcionar productos financieros diseñados para proteger y preservar la vida, la riqueza y los activos“, describió. Para la estadounidense, “esa parte de nuestro negocio arrojó luz sobre la importancia de la economía y finalmente nos llevó a nuestra decisión de abandonar Estados Unidos mucho antes de lo previsto”.
Pero para tomar esta radical decisión, también contempló “el alto costo de vida y la disminución de la calidad de vida”.
Con la decisión de emigrar tomada, el primer destino de Shanika, su esposo y sus tres hijos fue Santiago de Chile. “Originalmente, planeamos mudarnos a Paraguay, pero mi esposo no creía que Paraguay estuviera lo suficientemente desarrollado para nosotros. Así que al llegar a Santiago, comenzamos a buscar lugares alternativos para establecernos“, explicó Shanika.
Evidentemente, no era del otro lado de la cordillera. “Mientras explorábamos Chile, conocimos a muchas personas maravillosas. Nos hicimos buenos amigos de un técnico de reparación de computadoras llamado Rey, quien nos presentó la idea de vivir en Argentina. Él se ofreció a llevarnos a Mendoza y todos nos enamoramos instantáneamente”, recordó.

Aunque la ciudad les maravilló, el viaje para mudarse definitivamente fue toda una odisea para la familia.
A la hora de cruzar, con todas sus cosas, desde Chile a Mendoza, el responsable de llevarlos no contaba con la documentación para hacer el cruce fronterizo, por lo que los dejó en plena noche en la aduana chilena. Allí un colectivo de línea les ofreció llevarlos, pero por un alto costo.
Al llegar a la terminal de colectivos en Mendoza, la familia se dividió en dos para poder llevar todo su equipaje. Por lo que Shanika viajó sola, junto con la mayoría de sus bienes, y su esposo junto a sus 3 hijos.
No obstante, un error del conductor que llevaba a su familia, llevó a un tenso momento a la 1 de la mañana en el microcentro mendocino.
“Debido a un chofer, perdí a mi familia en el centro de la ciudad la primera noche que llegamos aquí a Mendoza. Mi conductor de taxi contactó a la Policía por mí, explicaron la situación y finalmente me ayudaron a localizar a mis seres queridos perdidos“, y agregó, “aunque hablo muy poco español, todas las personas con las que tuve contacto fueron muy amables y preocupadas. Extraños en la plaza Independencia custodiaron nuestro equipaje mientras mi esposo e hijos buscaban refugio en un hotel cercano”.
Tras horas de preocupación en la noche de un país hasta entonces desconocido, la familia pudo hospedarse en un hotel, pero su hijo mayor tuvo un accidente al caer de la bañera. Por ende, la familia debió salir rápidamente en busca de ayuda médica, cerca de las 3 de la mañana y sin hablar el idioma.
Ya con su hijo atendido, que necesitó puntos para cerrar la herida, la familia pudo por fin descansar en su primera noche mendocina.
Aunque la primera experiencia de la familia viviendo en Mendoza no fue la mejor, luego de instalarse en estas últimas semanas, Shanika comentó que están felices con la decisión y con lo que la ciudad les ha ofrecido.
“Mendoza es mucho más limpia, las aceras son más grandes y atractivas para los peatones y el aire es mucho más fresco. Hay un fuerte enfoque en la familia y en la cultura de ambos países, lo cual es muy importante para mí“, comparó la estadounidense con su experiencia en Chile.

Sin embargo, uno de los problemas que aún no pueden resolver es el tema de alquilar en Mendoza: “Al llegar como turistas, nos resultó difícil alquilar directamente a los propietarios sin documentos financieros ni garantes. Tenemos 6 meses de alojamiento en Airbnb mientras procesamos nuestra residencia temporal”.
En cuanto a lo económico, la norteamericana describió que “encuentro que los precios son similares a los de Estados Unidos. He notado que marcas de comida chatarra son un poco más caras aquí, así que limito nuestro consumo de comida chatarra para ahorrar dinero. También limitamos comer fuera, lo cual no es tan difícil porque tampoco hemos descubierto muchas opciones veganas en Mendoza”.

Finalmente, Shanika comentó cual es su situación actual en torno a la obtención de papeles de residencia:
“Actualmente estamos en el proceso de obtener la residencia temporal para poder trabajar, vivir, eventualmente comprar una propiedad y hacer negocios aquí en Mendoza. Hasta que nos convirtamos oficialmente en residentes, estamos disfrutando del hermoso paisaje, el clima perfecto y la comodidad de vivir en un pequeño paraíso“, concluyó entusiasmada nueva ciudadana mendocina.
Una milonga al lado de la cordillera
La historia de Sascha Jacobsen está directamente conectada con su pasión musical por el tango. Oriundo de San Francisco, Estados Unidos, Sascha escuchó el tango por primera vez tras interesarse por otros estilos de música latina provenientes de Brasil y Cuba, pero cuando entró en contacto con el género nacional decidió dedicar su carrera a este género rioplantese con el contrabajo.

Al seguir esta pasión, hace más de 20 años atrás, el estadounidense fue contactado por un grupo llamado Trío Garufa, en California. Junto con un guitarrista bahiense y un bandolonista suizo, comenzaron a tocar en los Estados Unidos y en Buenos Aires.
En esta inmersión tanguera conoció a Andrea, quien en ese momento era manager de la banda, pero que hoy es su pareja y la madre de sus dos hijos. Ella, mendocina, llegó a Estados Unidos para estudiar danza.

Durante años viviendo en tierras norteamericanas, Sascha visitó en varias ocasiones Mendoza, lugar donde se casó con Andrea, en la Casa de Gobierno.
Los viajes a la Argentina comenzaron a hacerse más habituales, y Buenos Aires se volvió un punto al que Sascha visita muchas veces para presentarse a tocar tango y donde siguió aprendiendo el género y a bailarlo también.
Sin embargo, ya con sus dos hijos nacidos y criados en San Francisco, hace poco más de 3 años decidieron mudarse a Mendoza, específicamente a Chacras de Coria, en Luján de Cuyo, donde también viven los padres de Andrea.
El músico explicó que para su adaptación en Mendoza tuvo una gran importancia la calidez de la gente, sobre todo, en las milongas mendocinas: “La gente del tango me aceptó con amor. Es un lujo porque yo soy extranjero y cuando fui a las milongas para conocer a la gente, todos tenían buena onda para charlar, para enseñarme la lengua“, recordó.
Además, otro factor importante en su vida en la provincia es la naturaleza local, especialmente, la montaña. Lugares como el Parque Provincial Aconcagua o el Puente del Inca impresionaron a Sascha al conocerlos por primera vez.
Actualmente, su carrera musical sigue activa. Viaja dos veces al año a California y Buenos Aires para presentarse. Normalmente, pasa cerca de un mes en la costa oeste de Estados Unidos.

“Me encanta la cultura argentina, la vida acá es muy familiar y para los chicos que tienen amigos, deportes, juegan al fútbol, mi hija al voleibol. Está muy bien”, dijo Sascha sobre sus impresiones luego de vivir tres años en Mendoza.
