El sector vitivinícola argentino atravesó un tercer trimestre de 2026 con resultados negativos tanto en el mercado interno como en el externo. Después de un primer semestre de relativa estabilidad en las ventas domésticas y de crecimiento en las cantidades exportadas, los datos de julio, agosto y septiembre mostraron un cambio de tendencia que encendió señales de alerta para la actividad.

De acuerdo con el informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sobre la base de las estadísticas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre julio y septiembre se comercializaron 2.035.237 hectolitros de vino en el mercado interno. La cifra representa una disminución del 2,2% respecto del mismo período de 2025, cuando los despachos habían alcanzado los 2.080.555 hectolitros.

La evolución mensual mostró un deterioro progresivo. En julio, los despachos retrocedieron 1,4% interanual; agosto se mantuvo prácticamente estable y septiembre terminó con una caída del 4,7%. Este último dato reflejó una pérdida de dinamismo respecto de los primeros meses del año y marcó el peor resultado mensual del trimestre.

La situación adquiere otra dimensión cuando se observa la trayectoria acumulada. Entre enero y septiembre se comercializaron 5.479.026 hectolitros, apenas 0,2% menos que en igual período del año anterior. Sin embargo, esa aparente estabilidad esconde una modificación importante en los productos que llegan al consumidor.

Mendoza concentró los despachos y creció por encima del promedio

Uno de los datos más relevantes para la provincia es su participación en el mercado interno. Mendoza concentró el 91,6% de los despachos nacionales durante septiembre y acumuló un crecimiento del 5,5% entre enero y septiembre de 2026.

El desempeño contrasta con el de San Juan, otra de las principales provincias elaboradoras, que registró una caída acumulada del 48,5%. De esta manera, la estabilidad que muestran los números nacionales no refleja una evolución homogénea entre los territorios vinculados con la actividad vitivinícola.

La participación mendocina resulta especialmente significativa por el peso que tiene la provincia en la estructura productiva del sector. El informe recuerda que Mendoza concentra la mayor parte de la superficie implantada, la producción de uva y la elaboración vitivinícola argentina. Por eso, la evolución de sus despachos constituye un indicador central para seguir el comportamiento de la actividad.

En términos generales, mientras el mercado interno nacional prácticamente no registró variaciones en los primeros nueve meses, Mendoza consiguió sostener una evolución positiva. No obstante, el crecimiento de los volúmenes comercializados no necesariamente implica una mejora equivalente en la rentabilidad o en el valor de los productos vendidos.

Menos varietales y mayor participación de vinos de menor valor relativo

La composición de las ventas es uno de los aspectos que más preocupa del diagnóstico elaborado por CEPA. Durante el tercer trimestre, los vinos sin mención varietal se mantuvieron prácticamente estables, con un incremento del 0,2%, mientras que los varietales registraron una caída del 7,6%.

En el acumulado enero-septiembre, la diferencia fue todavía más pronunciada. Los vinos sin mención varietal alcanzaron los 3.805.515 hectolitros, con un crecimiento del 8,7% interanual. En cambio, los varietales sumaron 1.473.468 hectolitros, lo que representó una contracción del 18,1%.

La tendencia también se manifestó en los tipos de vino según su color. Durante el tercer trimestre, los blancos crecieron 11,9%, mientras que los vinos color disminuyeron 6,7%. En el acumulado anual, los blancos registraron una suba del 6,9% y los vinos color retrocedieron 2,6%.

Otro indicador de esta transformación aparece en los envases. En septiembre, las ventas de vino en botella cayeron 9,4% interanual, mientras que el tetra brik aumentó 7,2%. Si se considera el período enero-septiembre, la botella acumuló una baja del 2,5% y el tetra brik mostró un crecimiento del 5,9%.

El informe interpreta estos movimientos como una recomposición del consumo hacia segmentos de menor valor relativo. La mayor participación de los vinos sin mención varietal y de formatos de mayor volumen convive con una marcada retracción de los varietales y de las presentaciones tradicionales en botella.

El consumo per cápita también mostró una disminución. Entre enero y septiembre alcanzó los 11,79 litros por habitante, frente a los 11,84 litros registrados durante el mismo período de 2025, una baja del 0,4%.

Las exportaciones cayeron casi 15% en el trimestre

El frente externo presentó un escenario más complejo. Durante el tercer trimestre, las exportaciones argentinas de vino alcanzaron los 456.646 hectolitros, lo que significó una caída del 14,9% respecto de igual período de 2025.

La contracción estuvo marcada por los resultados de julio y agosto. En el primer mes, las exportaciones disminuyeron 39% interanual y en agosto retrocedieron 31,8%. Septiembre mostró una recuperación: se exportaron 230.744 hectolitros, un 24,2% más que un año antes y un 100,4% por encima de agosto.

Sin embargo, el repunte del último mes no alcanzó para revertir el balance negativo del trimestre. Además, la caída no se limitó a las cantidades comercializadas, sino que también impactó en los ingresos generados por las ventas al exterior.

El valor FOB de las exportaciones vitivinícolas llegó a los 155,7 millones de dólares durante el tercer trimestre, frente a los 186,3 millones del mismo período de 2025. Esto representa una disminución del 16,4%.

Por modalidad de comercialización, el vino fraccionado registró una caída del 11,6% en volumen y del 15,3% en valor. El granel tuvo un retroceso todavía mayor: disminuyó 26,9% en cantidades y 34,9% en el valor FOB.

El precio promedio de exportación también bajó. Pasó de 3,47 dólares por litro en el tercer trimestre de 2025 a 3,41 dólares en igual período de 2026, una disminución interanual del 1,8%.

Más vino exportado, pero menos dólares en el acumulado anual

A pesar del resultado negativo del tercer trimestre, el balance de los primeros nueve meses muestra un incremento de las cantidades exportadas. Entre enero y septiembre, Argentina comercializó en el exterior 1.480.437 hectolitros de vino, un 3,2% más que en el mismo período de 2025.

El problema aparece al observar los ingresos. Durante esos nueve meses, el valor FOB alcanzó los 474,4 millones de dólares, frente a los 497,8 millones del año anterior. La disminución fue del 4,7%.

En otras palabras, el país consiguió exportar más vino, pero recibió menos dólares por esas operaciones. La explicación se encuentra, principalmente, en la composición de las ventas y en la caída de los precios promedio.

El vino fraccionado acumuló una disminución del 3,1% en volumen, con 1.073.929 hectolitros exportados. En cambio, el granel creció 24,5%, hasta alcanzar los 406.508 hectolitros.

Sin embargo, ese incremento de las cantidades de vino a granel no se tradujo en una mejora proporcional de los ingresos. Su valor FOB aumentó apenas 1,3%, mientras que el precio promedio por litro cayó 18,6%.

El fraccionado, por su parte, concentró la mayor parte de los ingresos externos, pero registró una caída del 5,1% en su valor FOB, hasta los 442 millones de dólares.

El precio promedio general de exportación descendió de 3,47 a 3,20 dólares por litro, una reducción del 7,6% interanual. Así, el crecimiento físico de las exportaciones no estuvo acompañado por una mayor capacidad de generación de divisas.

El Niño suma incertidumbre para la próxima vendimia

A las dificultades vinculadas con la comercialización se suma un factor climático que podría condicionar la próxima campaña vitivinícola. El informe advierte sobre la consolidación de un fenómeno de El Niño de intensidad fuerte a muy fuerte, cuyo pico está proyectado entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.

Ese período coincide con etapas sensibles del ciclo productivo de la vid en Cuyo, como el cuaje, el envero y la maduración. De confirmarse un escenario de precipitaciones superiores a las habituales en Mendoza, la cosecha 2027 podría verse afectada tanto en volumen como en calidad sanitaria y enológica.

El documento señala que la cosecha 2026 ya había registrado una merma cercana al 8% respecto del año anterior, con una producción de 18,4 millones de quintales, según el informe final del INV.

Además, identifica señales de anticipación en el mercado. Las cámaras y los operadores del sector comenzaron a registrar una mayor demanda de vino a granel destinado al mercado interno, ante la posibilidad de una menor disponibilidad futura y los riesgos cualitativos asociados a una vendimia húmeda.

Este comportamiento podría tener un efecto ambivalente. Por un lado, permitiría sostener los despachos internos y aliviar el ajuste de stocks. Por otro, profundizaría la tendencia hacia productos de menor valor relativo, en un contexto en el que los varietales y el vino fraccionado ya muestran retrocesos.

El informe