Este martes a las 18, los siete ministros de la Suprema Corte de Justicia elegirán al presidente que conducirá el Poder Judicial hasta 2027. El oficialismo judicial tiene a Dalmiro Garay como candidato natural para un cuarto mandato consecutivo, pero en las últimas semanas tomó volumen la postulación de Mario Adaro. En paralelo, se abrió paso la posibilidad de una alternativa que emerja como vía de consenso frente a un cuadro dividido.
Garay llega con la ventaja de su relación directa con el gobernador Alfredo Cornejo y de haber presidido la Corte desde 2020. Su continuidad es leída en el Gobierno como garantía de previsibilidad en la administración judicial y en el vínculo político.
Adaro, por su parte, es el integrante con mayor antigüedad en el tribunal (ocupa su banca desde el 2011) y aparece respaldado por un bloque que en el último año mostró cohesión en fallos clave.
En los últimos meses, Adaro fue uno de los señalados por el gobernador Alfredo Cornejo como un juez “pro vagos“, producto de una serie de fallos a favor de empleados estatales y en contra del Ejecutivo. En este bloque también se encuentran los ministros Omar Palermo y Julio Gómez.
Una tercera alternativa
El escenario se complejiza con la posible aparición de terceros nombres. José Valerio, que hace dos años buscó la presidencia y está enfrentado a Cornejo, circula nuevamente como opción. También Teresa Day aparece en las especulaciones, incluso con el aval de sectores cercanos a Garay.
Cualquiera de estas alternativas podría funcionar como salida si la competencia entre los dos postulantes principales imposibilita alcanzar los cinco votos requeridos por la reforma de 2022. La normativa prevé hasta tres rondas de votación, lo que habilita un juego de alianzas variable dependiendo del desgaste de las posiciones.
La elección será seguida con atención desde la Casa de Gobierno, debido al rol estratégico de la presidencia en la administración interna y en la articulación con el Ejecutivo.
El vínculo entre Cornejo y los ministros también incide en la trama: Garay es considerado un aliado institucional, mientras que Adaro y Palermo han recibido cuestionamientos directos del mandatario, especialmente por fallos laborales que irritaron al oficialismo.
