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El Gobierno de Mendoza presentó un proyecto de ley para actualizar la regulación de las farmacias y ampliar las posibilidades de expansión de los titulares. La iniciativa elevaría de 2 a 8 los locales por titular, pero además habilitará sumar otras 10 mediante franquicias, por lo que la norma regularizaría las cadenas nacionales que actualmente están en litigio contra el Estado provincial. La normativa vigente permite que una persona sea titular de hasta dos farmacias.

En la actualidad, Mendoza cuenta con más de 600 farmacias y, con el proyecto presentado, el Ejecutivo busca modificar las normas que rigen tanto para los establecimientos comunitarios como para los hospitalarios.

La Ley 7.303, sancionada en 2004, establece actualmente que una misma persona física o jurídica puede ser titular de hasta dos farmacias, con excepciones para establecimientos en zonas rurales o suburbanas de baja densidad poblacional. Y pone límites a las cadenas nacionales: acota a dos la cantidad de locales que pueden funcionar con el mismo nombre de fantasía, incluso si tienen distintos propietarios bajo un sistema de franquicias.

Debido a esta ley, la cadena Farmacity tuvo que adecuar su negocio y limitar la cantidad de sucursales para desembarcar en Mendoza.

La contradicción del Ministerio

El proyecto presentado en la Legislatura abre una contradicción entre los objetivos que plantea el Gobierno. Mientras el ministro de Salud, Rodolfo Montero, asegura que la nueva regulación busca fortalecer a las farmacias independientes y evitar la concentración del mercado, la iniciativa eleva de dos a ocho la cantidad de locales por titular y permite vincularse con otros diez mediante franquicias. El cambio podría facilitar la expansión de operadores con mayor capacidad económica, pese al objetivo oficial de evitar que el sector quede en manos de pocos grupos.

“La ley de actual permite hasta dos farmacias por titular, nosotros hemos ampliado a ocho farmacias y, además, le permitimos que tengan 10 farmacias más en el modelo de franquicia”, destacó el ministro.

Montero defendió la propuesta al señalar que el sistema de franquicias permitiría a los farmacéuticos de barrio conservar la titularidad de sus negocios y, al mismo tiempo, incorporar herramientas de gestión, tecnología y sistemas de información más modernos. Bajo esa lógica, un establecimiento independiente podría integrarse a una estructura comercial más amplia sin dejar de pertenecer a su propietario.

Habilita la venta online

El proyecto también incorpora la dispensa digital de medicamentos a través de plataformas propias o de terceros. En otras palabras, la venta online de medicamentos o productos en general.

El ministro aclaró que “la intención no es que las aplicaciones comerciales se conviertan en dispensadoras de medicamentos por cuenta propia, sino que funcionen como un canal complementario para las farmacias habilitadas”. La responsabilidad profesional sobre la dispensa, la trazabilidad y las condiciones de transporte seguirá siendo un punto central de la regulación.

La iniciativa también apunta a ampliar el papel de las farmacias en tareas de prevención y vacunación. No obstante, uno de los principales interrogantes que abre el proyecto es cómo compatibilizar la expansión comercial que habilita con el objetivo declarado de preservar la competencia y evitar la concentración del sector.