La venta de acciones estatales de Impsa está demandando mucho más tiempo del previsto por las autoridades nacionales y mendocinas, que a mediados de año firmaron una carta de entendimiento con la estadounidense ARC Energy e imaginaban terminar el 2024 con la empresa nuevamente en manos privadas. Pero la licitación internacional no salió nada bien: el 31 de octubre se abrieron los sobres y se confirmó la participación de un solo oferente, con una propuesta hostil que obligó a extender las calientes negociaciones, con el objetivo de llegar al mejor acuerdo posible con la única firma que mostró interés real en la exPescarmona.

Mientras las tratativas al más alto nivel se demoran, Impsa siguió acumulando problemas, como retrasos en el pago de salarios y paros. Así las cosas, el gobierno de Alfredo Cornejo prefiere mirar de lejos el proceso encabezado por la Casa Rosada, aunque tuvo que intervenir veladamente para intentar bajar la tensión.

En tanto, si bien la administración de Javier Milei mantiene su discurso duro y asegura que no enviará fondos para sostener a Impsa, lo cierto es que tuvo que abrir la billetera para colaborar con el pago de salarios y así ganar algo de tiempo, soñando con un acuerdo lo más rápido posible con ARC Energy. El aporte, según fuentes locales, fue de 3 millones de dólares.

En ese contexto de malas noticias, Impsa dio una señal de vida al mercado. El 31 de diciembre pagó casi 5,2 millones de dólares correspondientes al primer vencimiento de los intereses compensatorios de las Obligaciones Negociables (ON) clase VII, que lanzó a fines de 2021.

En concreto, Impsa efectuó hace cuatro años el canje de una serie de ON existentes, que fueron reemplazadas por nuevos título Clase VII, a una tasa fija del 1,50% nominal anual. El monto emitido total fue de 69,2 millones de dólares, con vencimiento el 30 de diciembre de 2036.

Cómo siguen las negociaciones con ARC Energy

“El 10 de diciembre es la fecha límite para la firma del contrato de compraventa con el adjudicatario”. Eso decían en el Ministerio de Economía de la Nación el 31 de octubre, cuando se abrieron los sobres y se confirmó que únicamente ARC Energy había presentado una propuesta, más allá de que varias empresas compraron los pliegos.

Claro que en ese momento la comisión evaluadora no se había sentado a revisar en detalle la propuesta de la firma con sede en Houston. Cuando lo hizo, se sorprendió con los requerimientos extremos de ARC Energy para quedarse con una empresa que está virtualmente quebrada, con una deuda cercana a los 570 millones de dólares y con serios inconvenientes para pagar los salarios de sus más de 700 empleados.

El problema no fue oferta de capitalización de Impsa por 27 millones de dólares a través de Industrial Acquisitions Fund (IAF), un fondo de inversión de origen norteamericano donde también participan capitales venezolanos, ya que ni la Nación ni Mendoza esperan recibir un dólar por la venta de su participación en la sociedad (63,7% y el 21,2% de las acciones, respectivamente).

En cambio, los focos de conflicto se posaron en la renegociación de los contratos con el Estado, en la ⁠reestructuración de la monstruosa deuda y en el denominado régimen de importaciones temporales, que generó compromisos impositivos pendientes de pago.

Como la oferta inicial de ARC Energy no convenció a las autoridades nacionales y mendocinas, los plazos se extendieron. Así murió definitivamente la intención libertaria de anunciar la primera privatización de la era Milei en 2024.

Se solicitó a la oferente una mejora de la propuesta, que se presentó el 20 de diciembre. Esa oferta fue analizada por una Comisión Evaluadora, que tenía cinco días hábiles para expedirse. Sin embargo, los plazos nuevamente se extendieron. De todas maneras, se espera que esta semana emita una notificación formal con detalles sobre la continuidad del proceso de compraventa.

Las negociaciones con ARC Energy continuaron en estos días. “Avanzamos con las condiciones de la oferta, especialmente cuando podrían estar resueltas. Son negociaciones a nivel de términos y fechas. Hoy no hay más trabas”, se entusiasman en la oferente.

En ARC Energy además aseguran que en caso de recibir el ok del gobierno nacional, podrá avanzan con la reestructuración de la deuda durante de enero para tomar el control de la compañía en febrero. Con los antecedentes recientes, en la Nación y en Mendoza son mucho más cautelosos.

Las claves de la oferta de ARC Energy

  • La oferta está estructurada para garantizar una inyección de capital a que permitirá desarrollar las actividades de Impsa de manera sostenida a lo largo de 2025.
  • Se planteó un esquema que incluye la eliminación de condiciones vinculadas a las importaciones temporales, una de sus exigencias plasmadas en la oferta inicial.
  • En cuanto a la renegociación de contratos, ARC Energy asumió el compromiso de acompañar a Impsa en la reestructuración y actualización de los acuerdos con los clientes de proyectos actuales.
  • La deuda asciende a 570 millones de dólares. Entre los acreedores se destacan el Banco Interamericano de Desarrollo (BNA), el Banco Nación y el fondo de inversión chileno Grupo Moneda, vinculado al viceministro de Economía, José Luis Daza.
  • La fijación de una fecha estimada para la reestructuración de la deuda es un aspecto considerado prioritario por el gobierno nacional en el proceso de venta. En tal sentido, desde ARC Energy plantearon la idea de tomar posesión de Impsa a mediados de febrero, siempre y cuando avance la “reestructuración positiva” de la deuda.