La inmediatez, el deseo de alcanzar el éxito y la vulnerabilidad frente a las distintas adversidades son los pilares que señalaron los psicólogos mendocinos que enfrentan los adolescentes actualmente. Este grado de fragilidad generó un aumento de consultas psicológicas en los últimos años, advirtieron los especialistas. Sin embargo, no pudieron detallar el número exacto de atenciones médicas que realizan.

Los jóvenes nacidos a partir del 2000 son parte de la “generación de cristal”. Una de sus principales características es la poca tolerancia a la frustración y a las críticas. Asimismo, los chicos presentan una excesiva protección de sus padres, quienes intentan allanarles el camino y los ayudan a solucionar sus problemas, describió la psicóloga Nancy Caballero (Mat. 1908).

“Son personas que no alcanzan a disfrutar lo que tienen porque los adultos les frustraron la capacidad de espera debido a que rápidamente les están dando lo que quieren”, sostuvo la especialista.

Las consultas al psicólogo aumentaron.

Esta situación hizo que adquieran mayor inseguridad en la toma de decisiones y, por ende, baja autoestima por lo que, en algunos casos, se deprimen cuando no alcanzan el objetivo deseado. Esto los impulsa a pedir ayuda y reconocimiento constante por parte del adulto y a ser adolescentes con una alta demanda de atención y satisfacción.

A su vez, los progenitores no desean que sus hijos pasen por dificultades ni les falte nada, y es por eso que intentan darles todo lo que desean.

Los cambios en la educación

Es un tiempo en el que todo caduca pronto, todo pasa de moda rápido, una era en la que lo efímero engendra un malestar enraizado, una insatisfacción permanente, una exclusión cíclica para los estudiantes secundarios. 

“Esta situación generó un cambio en las aulas debido a que los docentes tuvieron que cambiar sus métodos de enseñanza y agilizar los procesos”, explicó Graciela Rodríguez, licenciada en Trabajo Social e integrante del equipo técnico de la Dirección de Educación Secundaria de la DGE.

Además, los profesores y los equipos pedagógicos comenzaron un proceso de acercamiento con el estudiante para que entablen cierta confianza y expresen sus vivencias y sentimientos.

En los colegios de la Universidad Nacional de Cuyo, puntualmente, aumentaron las consultas en los departamentos de psicopedagogía, tanto de los alumnos que enfrentan ciertos problemas como de sus compañeros que ponen en conocimiento a las autoridades sobre la situación.

“Nosotros generamos espacios en donde ellos sean protagonistas y puedan expresar cómo se sienten”, explicó Mariana Barrozo, quien integra el plantel psicopedagógico de la casa de altos estudios.

En esa misma línea, la funcionaria de la DGE señaló que la rapidez de las redes sociales y la facilidad que tiene la tecnología en resolver problemas implicaron que los adolescentes trasladen esos pedidos a otros ámbitos que involucran procesos más lentos para obtener el resultado y se requiere de tolerancia y esfuerzo, que en ocasiones no quieren hacer.

“Cuando no logran lo que quieren tienden a sentirse más angustiados y comienzan a percibir una sensación de malestar”, señaló Rodríguez.

Asimismo, la responsable de la UNCuyo señaló que en los ámbitos educativos deben afrontar los problemas sociales que tienen los chicos: bullying, adicciones y tratar temáticas de educación sexual para buscar alternativas.

Esta situación que se visualiza en las escuelas secundarias se ha trasladado a los primeros años universitarios con las mismas características que padecen los adolescentes.

La vidriera de las redes sociales y la ansiedad del futuro

En general, en las redes sociales cada usuario elige exhibir su costado más glamoroso y divertido. Sin embargo, cuando una mala publicación no es valorada y aplaudida por sus seguidores, se generan nuevos problemas y frustraciones.

“Me divierten mucho las redes, uso más que nada TikTok porque me gusta subir videos y verlos, pero la verdad es que te hace mal cuando ves un comentario malo o no conseguís los me gusta que esperabas”, comentó una adolescente de 15 años consultada por El Sol.

Otra fuente de ansiedad es el futuro incierto en un país que sufre de constantes vaivenes económicos y la inestabilidad social hace que muchos alumnos universitarios analicen emigrar hacia otro país.

Así se evidenció cuando fueron consultados en la Expo Educativa 2023, que se desarrolló en la Nave Cultural de Ciudad, en donde plantearon la necesidad de estudiar carreras cortas y aspirar a trabajos con salarios altos.

En la Expo educativa los jóvenes consultaron por carreras cortas.

“El tiempo es vital y no quieren desperdiciarlo”, señaló Barrazo. Los adolescentes consultados por este medio coincidieron con esos requisitos e indicaron que su deseo es vivir a pleno su juventud.

“Yo no quiero pasarme la vida en un trabajo que no me guste y no poder viajar y ver el mundo”, opinó una joven de 16 años.

Emociones, frustraciones, incertidumbre, inseguridades, vulnerabilidad, angustias y desánimo son algunas de las emociones que perciben los adolescentes y los adultos deben darle lugar para expresarlos, concluyeron las especialistas.