El 8 de agosto iniciará la campaña electoral en medios de comunicación audiovisual para las legislativas que se realizarán el 12 de septiembre (PASO) y el 14 de noviembre (generales), respectivamente. Pero en los últimos años tomó mucha fuerza una campaña diferente, en la actualidad tal vez más importante que los clásicos spots de radio y TV y los afiches en la vía pública, que se juega en otro terreno: Internet.

Allí, donde los controles y las regulaciones son vidriosas, y pese a los anuncios de gigantes como Google, Facebook, Instagram, Twitter, Tik-Tok y Whatsapp para que la actividad proselitista no se ensucie con “fake news” y maniobras de desinformación, la competencia es feroz. Y cara.

Así las cosas, de a poco cada espacio político empieza a tejer sus estrategias para posicionar a sus listas y, como viene ocurriendo en los últimos tiempos, las redes sociales prometen transformarse en la gran vedette y en los centros de disputa de las candidaturas.

¿Cuánto cuesta posicionar a un candidato?

Posicionar un candidato no es tarea fácil para nadie, incluso hay que tener en cuenta que tanto Facebook como Instagram, los grandes motores publicitarios, cobran la publicidad en dólares. Es por eso que, dependiendo de lo que se busque, una campaña para un legislador nacional para las PASO podría costar alrededor de 1 millón de pesos, según del alcance que se persiga.

Esa estimación fue realizada por el estudio Rule – Retali. Uno de sus integrantes, Andrés Retali, asegura que las redes se han transformado en uno de los ámbitos donde se dirimen las campañas electorales.

“Cómo mínimo se pueden gastar 15 mil dólares en una campaña. La arena sucia está en Twitter pero lo usan más para replicar o compartir, sirve para el agite diario”, sostuvo Retali.

También se pueden manejar montos menores para darse a conocer. Un especialista que trabajó en diferentes campañas electorales indicó que, por ejemplo, que con una inversión de $800 diarios se puede llegar a un rango de entre 36 mil y 104 mil personas en Facebook e Instagram. A eso hay que sumar el costo de tener un equipo de comunicación trabajando en las redes sociales.

Mientras que un candidato a gobernador podría gastarse un millón de pesos para poder abarcar un universo más grande de electores, es decir a toda la provincia.

Pero lo más imporante, según aduce el experto, es el análisis de datos (Big Data), el trabajo que realizan los programadores quienes realmente miden el termómetro de lo que ocurre en la sociedad. “Ahí es donde está la inteligencia”, explicó el experto, que asesoró al PRO en diferentes campañas.

“La estrategia está mucho en los buscadores como Google, en las palabras clave que se realiza a través del SEO (Search Engine Optimization), que son los optimizadores de los motores de búqueda”, agregó.

“Hay un montón de palabras clave que permiten posicionar el mensaje. Por otra parte, las redes sociales captan el 80% de electorado por fuera de los medios tradicionales. De todas formas sino apareces en los tradicionales y solo estás en Facebook es más difícil que te voten. En cada uno de los medios de comunicación se tiene que hablar diferente”, sentenció.

Características

Tanto Facebook como Instagram manejan un segmento fuerte hasta los 40 años que los candidatos buscan conquistar. También los espacios políticos en las redes tienen que hacer una distinción del electorado por edad y este año se espera que algunos se animen a usar Tik-Tok, como ocurrió en otras provincias, ya que se trata de una plataforma que es furor entre los menores de 30 años.

Desde Zuband – Cordoba y Asociados, también hicieron hincapié en las redes, teniendo en cuenta además el momento de pandemia que se vive en la actualidad, por lo que será una campaña donde habrá que “convivir” principalmente con la virtualidad, a diferencia de años anteriores.

“En Argentina la tasa de éxito si sos oficialismo es del 85% a nivel municipal, y un 70% a nivel provincial. La diferencia está en la comunicación profesional que hacen los gobiernos a lo largo de cuatro años. Cuatro años de buena comunicación, valen más de 30 días de campaña”, explicó el consultor Gustavo Córdoba.

“Las campañas modernas tienen un gran impacto tecnológico que trabajan para modificar la intención de voto. Buscan generar contenidos para la segmentación que es clave y ahí es donde la tecnología hace su papel”, afirmó Córdoba.

Por otra parte, indicó que el problema de las campañas por las redes es el “límite ético de los contenidos”. En reiteradas ocasiones circula información falsa y el 100% de las campañas son negativas. “Las fake news tienen un gran poder que deja indefenso ya que luego la réplica tiene diez veces menos intensidad”, aclaró.