Día clave para la armonía del Partido Justicialista. A partir de las 9, el Senado votará en sesión especial si acepta o no a los postulantes para la Corte de Justicia, el Tribunal de Cuentas y la Fiscalía de Estado. Una elección que viene con mucha polémica por la designación de Miriam Gallardo, Fernando Simón y Ricardo Pettignano, los tres con fuerte perfil partidista.

Sus nombres ya cuentan con el rechazo de los senadores de la UCR y el PRO aunque, tal vez, la abstención del FIT les juegue a favor. Pero las contradicciones en el oficialismo también hacen tambalear la estrategia del peronismo mendocino para ocupar tres cargos institucionales fundamentales. 

 

Se realizarán tres votaciones por separado. Primero, la de Gallardo; luego Simón y, por último, Pettignano. Las mayores críticas han recaído sobre la postulación de la concejal de Maipú para la Corte, ya que se argumenta que no posee la idoneidad ni la experiencia para integrar el máximo tribunal. 

Cálculos previos

Las matemáticas políticas arrojan este resultado en la previa: el PJ cuenta con 19 senadores; la UCR 16; el PRO, 1; y el FIT, 1. 

El bloque del FpV no llega con el aval de la totalidad de sus miembros, pero suma a Gustavo Valls -ex massista- y a Néstor Márquez -Unidad Popular-. Pero el maipucino Matías Stevanato -enfrentado a los Bermejo- adelantó que votará en contra de Miriam Gallardo.

 

Por otra parte, de los legisladores que responden al ex ministro de Salud, Matías Roby, uno -el gremialista José Scoda- ya aseguró que votará a favor de Gallardo. No se sabe cuál será la actitud de María José Ubaldini, ex subsecretaria de Derechos Humanos.

 

En este esquema, el PJ contaría con 18 votos y la oposición con otros 18. La senadora del FIT, Noelia Barbeito, ya indicó que se abstendrá, lo que a la postre podría favorecer al oficialismo. El que desempata, en este caso, es el vicegobernador Carlos Ciurca por lo que Gallardo estaría ingresando a la Corte, según estos cálculos.

En los casos de Simón y Pettignano, también senadores, ahí los cálculos están más complicados. A priori, adelantaron que no se autovotarían, ya que por ellos se sumaría la bolilla blanca del vicegobernador Ciurca. Una decisión que podría cambiar si la mayoría está comprometida -el autovoto es válido, aunque cuestionable éticamente-. 

En tanto, para asegurar la tropa, los radicales -sumado al macrista Gustavo Cairo- directamente tendrán las bolillas negras. La estrategia ya ha sido adoptada en otra votación, pero sólo así se despejan las dudas y cualquier intento de libre albedrío: así se aseguran de que todos voten en contra de los postulantes.  

Cornejo pide levantar el secreto de la sesión

No es la única medida en el radicalismo. El intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, subió la apuesta al pedir que la sesión sea lo más transparente posible. Esto es, que no sea secreta y que se permita el ingreso de la prensa.

“Yo los desafío les hago a que renuncien al privilegio del voto secreto y que dejen entrar a la prensa para que no quede sospecha”, sugirió Cornejo, en abierta provocación política.

 

Esto se condice a su vez con un reclamo del Partido Demócrata para que se reformule el reglamento del Senado y que estas sesiones especiales sean a puertas abiertas y los debates públicos: “Lo que la Constitución exige en los acuerdos de jueces y funcionarios claves, es el voto secreto pero no la sesión secreta”, propuso Richard Battagion.    

Con todo, los senadores radicales cuestionaron este lunes que Matías Roby haya salido a “embarrar la cancha” y también consideraron que la postura de abstención del FIT finalmente terminará siendo funcional al FpV. 

 

“Han querido contaminar desde algún sector del oficialismo, y ante la variación que han tenido los representantes de Roby en la Legislatura, ha pretendido ensuciar sobre algún legislador radical”, cuestionó Sergio Pinto, el titular de la UCR. “Ha sido una actitud ruin de un candidato del FpV para arrojar sospechas sobre nuestro bloque”, agregó el presidente del bloque, Gerardo del Río. 

Falta de idoneidad e independencia

La oposición le cuestiona a los postulantes la falta de experiencia, capacidad y de independencia, considerando que se trata de puestos de gravedad institucional para el funcionamiento del Estado provincial. 

Gallardo es la más criticada de la terna. Le endilgan no cumplir con dos requisitos de la Constitución: no tener 10 años de experiencia mínimo de ejercicio en la profesión y no estar preparada jurídicamente para integrar el máximo tribunal. 

De Simón, ex secretario legal y técnico durante la gestión de Celso Jaque, consideran que no tiene la independencia necesaria para defender los intereses de la Provincia en la Fiscalía de Estado porque su designación es “partidista”.

Y de Pettignano aseguran que no es un “experto en Contabilidad Pública, ni cuenta con experiencia en el manejo de la Hacienda Pública” para formar parte de un órgano de contralor como el Tribunal de Cuentas. 

Cada uno responde a tres sectores distintos del PJ: Gallardo, al sector Azul; Simón, a la Corriente Peronista; y Pettignano, al de Integración de los hermanos Félix.