De acuerdo al último relevamiento realizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el asado es el corte preferido por la mayoría de los argentinos (55%), pero no el más consumido. En el último año, los cortes para la parrilla aumentaron menos que la inflación y son más baratos que una pizza.

En Mendoza, el kilo de asado se puede conseguir a $130. Aunque es mínima la diferencia de precios entre Capital Federal y las distintas zonas del Gran Buenos Aires, en Córdoba y Rosario el asado se paga bastante más caro por la “demanda diferenciada”. Esto se debe a que este producto registra mayores niveles de consumo que en el resto del país.

Pese a la caída del poder adquisitivo, para algunos empresarios del sector la gente sigue comprando igual que siempre. “La carne está súper valuada, en el inconsciente colectivo se ha fijado como el producto más caro, sin embargo no lo es”, indicó el dueño de una carnicería de General Paz y Patricias Mendocinas de Ciudad.

En este sentido, el empresario fue taxativo: “Podés pagar $180 por un lomo que tiene de carne una lámina de papel o $140 por una pizza. En tanto, cualquier carne para el asado: costilla, punta de espalda o vacío cuesta entre $130 y $140”.

El asado se puede conseguir desde los $130.

Para  la gran mayoría las achuras son un manjar (chinchulines, tripa gorda, mollejas o riñones) por tradición, constituyen la entrada al asado propiamente dicho, sin embargo, actualmente han ganado espacio en el asador. El dato no resulta menor, los chinchulines cuestan $50 el kilo y el riñón $35 el kilo. En tanto, las mollejas son un lujo: $220 el kilo.

“En nuestra cadena de carne atendemos segmento ABC1 que sigue prefiriendo los cortes premium, pero en la otra cadena que es más económica- con carne más populares- notamos que la gente busca precios y se inclina hacia las achuras, menudencias y carne molida”, comentó Marcelo Benedetti.

Los carniceros del Mercado Central aseguraron que se nota la caída de las ventas. “Mientras que antes para un asado siempre se llevaba uno o dos kilos demás, por las dudas. Ahora se calcula lo justo por persona. Si son diez personas se estima 400 gramos per cápita. Tratan de hacer más eficiente el gasto”, señalaron.

Una familia gasta en la compra diaria cerca de $150.

Este nuevo hábito se repite también en la compra, ya no es semanal si no diaria. Según los negocios de barrio consultados, en promedio una familia lleva un kilo de carne y gasta entre $150 a $200. 

En el ránking de ventas se ubica en primer lugar el pollo desde $35, la blanda que resulta ideal para hacer milanesas o bifes como la paleta , el ruso o la tortuguita desde $75, la carne molida $55 y las llamadas “para la olla”: cogote y marotilla, que no necesita ser tierna debido al tipo de cocción que requiere su preparación.

El peceto, a su vez, es un corte premium y resulta un verdadero hallazgo encontrarlo a buen precio, va desde $140 a $170.

“El pollo es más barato pero no consume más de dos veces por semana, pero sigue siendo el elegido por las clases sociales con menos poder adquisito. Junto con las menudencias es lo que más se vende, al igual que las pastas secas, que debe ser el producto más consumido en estos tiempos para ahorrar”, dijo Benedetti.

Aunque el consumo de cerdo viene en alza, es una comida que resulta  muy pesada y es elegida para los fines de semana. En el mundo, en cambio, ocupa el primer puesto, le siguen el pollo, el pescado y por último, la carne.