Jennifer cumplió siete años en marzo. Hasta septiembre del año pasado tenía una vida normal como la de cualquier niña de su edad. A principios de octubre de ese año comenzó con fuertes dolores de cabeza, vómitos y fiebre. Deambuló, junto a sus padres, por especialistas de todo tipo hasta que en el Hospital Notti descubrieron que tenía un tumor cerebral.

Desde entonces, su vida pende de un hilo y de que el sistema burocrático de las obras sociales agilicen los trámites para que pueda recibir su tratamiento en tiempo y forma. Paola y Gastón Salinas, papás de la pequeña oriunda de Godoy Cruz, decidieron hacer pública la historia de Jennifer ya que necesita viajar urgente para realizarse un trasplante autólogo de médula ósea (TAMO) –no se realiza en Mendoza- y no tienen respuesta de la Obra Social del Personal de Empresa de Limpieza Servicio y Maestranza (Ospelsym).

“La llevamos hasta el odontólogo por pedido del médico porque no descubrían qué tenía. Finamente el 16 de octubre llegamos al Notti, le hicieron una tomografía y salió lo del tumor. Le hacen una ventriculostomia el 27 de octubre pero ya había hecho metástasis. Desde el primer día nos dijeron que su situación era muy complicada y actualmente es un paciente de riesgo”, contó Paola.

Según detallaron los papás, en diciembre empezó con una serie de quimioterapias y en marzo debía realizarse el trasplante autólogo de médula ósea, pero la obra social no les dio respuesta a las diferentes notas que llevaron firmada por Gisela Drago, quien es la médica que trata a Jennifer.

“La médica nos dijo que si el tratamiento se sigue demorando le vamos a tener que practicar una quimio más y eso retrasaría el TAMO, que no se hace en Mendoza. Solamente se practica en Buenos Aires, Rosario y Córdoba”, agregó desesperado Gastón Salinas, quien explicó que nunca tuvieron problemas con la obra social hasta que tuvieron que enfrentar esta situación.

“Algunos empleados nos dijeron que el tratamiento es demasiado costoso y que la obra social no tiene plata. Pero esto nos lo dijeron en secreto ya que temen por sus puestos laborales. Nos dijeron que el costo aproximado es de un millón. Nosotros pedimos que hagan los trámites en tiempo y forma para que mi hija reciba el tratamiento urgente porque de eso dependen su vida”, enfatizó el papá.

Paola y Gastón Salinas, padres de la pequeña Jennifer.

La médica Edith Casas, jefa del servicio de oncología del Notti, dialogó con este diario y corroboró que el estado de la niña es muy crítico y que le tratamiento que le deben realizar no se practica en la provincia. Según la profesional, en este tipo de trasplante, las propias células de la sangre del paciente se extraen de su médula ósea o de la sangre periférica. Estas células se obtienen en varias ocasiones durante las semanas previas al tratamiento. Las células se congelan y se almacenan mientras la persona recibe quimioterapia en altas dosis y luego se devuelven al torrente sanguíneo del paciente mediante infusión intravenosa. “Jennifer lo necesita porque es un paciente de alto riesgo”, sintetizó.

Por su lado, desde Ospelsym, dieron sus explicaciones: “Para este tipo de trasplante se necesita una medicación que no se consigue en el país. Viene de Alemania y demora entre siete a 10 días en llegar. Estamos trabajando para que la niña reciba el tratamiento en Rosario lo antes posible. Entendemos la desesperación de los padres, pero estamos trabajando”, afirmó Cintia Rosales, gerente de prestaciones.

Sin embargo, los padres comentaron que este martes al mediodía se acercaron nuevamente a la obra social y no les pudieron precisar fecha de viaje y que le médica que trata a Jennifer no ha recibido notificación oficial para hacer el traslado de la pequeña.